May 4th, 2021
Story

Noemí Gutierrez dice que el Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas “cambió mi vida completamente”.  

Fotografías de Valerie Mosley

Por Sarah Tory

Antes que Noemí Gutierrez se inscribiera a Aims Community College en Fort Lupton, Colorado, trabajó en una granja en las afueras de Brighton, una pequeña ciudad al nordeste de Denver en las planicies. Era un trabajo agotador. Sus días empezaban a las 5 de la mañana y con frecuencia no terminaban hasta las 6 de la tarde, horas que pasaba empacando verduras y ordenando y limpiando ejotes, a veces con temperaturas de 100 grados.

“Te duele el cuerpo entero”, Gutierrez me dijo, al recordar cómo llegaba tan cansada a casa que solo podía bañarse, comer y acostarse a dormir.

Nacida en California, Gutierrez se mudó a México con sus padres y dos hermanos cuando tenía cinco años para que su papá pudiera arreglar la documentación de su mamá. En 2016, la familia vino a Colorado, y se instaló en Brighton donde el tío de Gutierrez era dueño de una granja. Ella tenía 15 años de edad y empezó a ir a la escuela en EE. UU. sin hablar inglés como estudiante de 2º año de high school.

“Todo era nuevo para mí”, dijo. “Cuando empecé a trabajar en la granja, me di cuenta de que quería hacer algo diferente. Quería tener una carrera, un título universitario. Quería cambiar la historia de mi familia”.  

Sin embargo, Gutierrez sentía que la universidad estaba fuera de su alcance. Sus padres la animaron, pero como no hablan inglés, no podían guiarla por el proceso de aplicación, ni la podían ayudar financieramente.

Un día en la granja, Noemí Gutierrez escuchó sobre el Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas, una iniciativa federal creada bajo la Ley de los Derechos Civiles de 1964. El programa funciona a través del Departamento del Trabajo de EE. UU., el cual ofrece subsidios a organizaciones comunitarias que ayudan a trabajadores agrícolas temporales y migrantes para que alcancen la estabilidad financiera. En Colorado, una entidad no lucrativa llamada Rocky Mountain Service, Employment and Redevelopment (RMSER) administra el Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas. Para hacerlo, RMSER ofrece becas para cubrir el costo de las colegiaturas de colegios comunitarios o programas técnicos y de capacitación laboral, al igual que asistencia con los costos de comida, alquiler y ropa.  

Una trabajadora de alcance comunitario con RMSER conectó a Noemí Gutierrez con Lourdes Gutierrez (no hay parentesco), la gerenta de fuerza laboral del área norte para RMSER, quien la ayudó a hacer su solicitud para el programa. El programa pagó por su colegiatura en Aims, sus libros y hasta le dio un cheque para un mes de alquiler y un cupón de alimentos, dinero que también ayudó a los padres de Noemí Gutierrez, quienes no pueden trabajar tanto ahora que ya son mayores.

“Este programa cambió mi vida completamente”, Noemí Gutierrez dijo.

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Aunque los trabajadores agrícolas desempeñan un papel vital para poner comida sobre nuestra mesa, su labor figura entre las menos remuneradas en el país. En Colorado, ganan en promedio $34,910 anuales (mayo de 2020) o $17.63 por hora, sin beneficios obligatorios por trabajar horas extra y pocas protecciones laborales. La pandemia de COVID-19 solo ha empeorado las desigualdades económicas y de salud que enfrentan las personas que trabajan en los campos y las fábricas procesadoras de alimentos en EE. UU. Los trabajadores agrícolas, considerados “esenciales”, no tuvieron el lujo de trabajar desde casa, protegidos de COVID-19, y en comparación con otras industrias, terminaron sufriendo algunas de las tasas más altas de infección en la nación.

Esas desventajas han hecho que los servicios y las oportunidades provistas a través del Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas sean más cruciales que nunca, y que permitan que los trabajadores agrícolas y sus hijos escapen los bajos salarios y la precariedad financiera del trabajo agrícola estacional. Este año, RMSER recibió $1.3 millones en fondos para el programa y ayudó a cerca de 300 a 400 trabajadores agrícolas al año entre aproximadamente 3,000 a 4,000 que reúnen requisitos en Colorado, la mayoría de los cuales se identifican como latinos o hispanos. Además, el 60 por ciento son mujeres, dijo Leon Ortega, director de programas de fuerza laboral en RMSER.

Para reunir los requisitos del programa, las personas deben trabajar principalmente en agricultura y tener ciudadanía o residencia permanente estadounidense. Esto excluye a una importante cantidad de trabajadores agrícolas que son indocumentados (ya que según el Departamento de Agricultura de EE. UU., más de la mitad de los 3 millones de trabajadores agrícolas en EE. UU. son indocumentados). Las personas que los trabajadores agrícolas mantienen (sus dependientes) tambien reúnen los requisitos del Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas, al igual que inmigrantes con estatus legal a través del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés).

Antes que a Noemí Gutierrez le dieran la beca, le preocupaba el dinero. “Sentía que quizás no tendría la posibilidad de seguir estudiando, quizás tendría que seguir trabajando y dejar la escuela”, me dijo. Gracias al programa, actualmente está cursando su segundo año de estudios en justicia penal en Aims y quiere ser una trabajadora social. “Quiero ayudar a personas como yo, mostrarles que hay oportunidades”.  

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Karla Garcia casi abandonó su meta de asistir a la universidad antes de intentarlo. Nacida en Brighton, sus padres son trabajadores agrícolas que inmigraron de Guanajuato, México, sin haber estudiado la preparatoria.

“Solo ha sido trabajar y trabajar y trabajar para ellos”, dijo de sus padres. “Querían que yo obtuviera una educación más avanzada, pero no sabían cómo guiarme o ayudarme financieramente; no sabían cuánto costaba realmente la universidad”. 

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Karla Garcia, quien también se inscribió al Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas, ahora asiste a la Universidad del Norte de Colorado.  

Durante la primavera visita guiada a la que Garcia fue en un colegio comunitario en Denver, tuvo un ataque de pánico y se salió. “Cuando empezaron a [hablar] sobre las colegiaturas y las clases necesarias y todos los requisitos, pensé, ‘esto es una locura’”, me dijo.  

Un par de semanas después, RMSER visitó Little Valley Nursery en Brighton donde el papá de Garcia trabaja, y distribuyó información sobre el Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas. El padre de Garcia le dijo que había un programa de becas para estudiantes universitarios y le pasó el número de RMSER. Lourdes Gutierrez ayudó a Garcia a presentar su solicitud para el programa y la guio por el proceso de asistir a la universidad.  

La primavera pasada, Garcia, ahora con 21 años de edad, se graduó de Aims Community College con un título asociado y se inscribió a la Universidad del Norte de Colorado donde está estudiando servicios humanos con una carrera secundaria en psicología. Además de sus clases, Garcia trabaja en el Boys & Girls Club del Condado de Weld para ayudar a cubrir el costo de sus libros y otros gastos (el Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas paga su colegiatura).

El dinero que ha recibido para cubrir los gastos de la comida también ayudan a su familia a sobrellevar con el estrés financiero. Su papá empezó un negocio de mantenimiento de jardines justo antes de la pandemia y no ha tenido mucho trabajo, mientras que su mamá trabaja de medio tiempo para poder cuidar a la hermana de tres años de Garcia. Después de que se gradúe la próxima primavera, espera obtener una maestría en salud pública o un trabajo como mentora ayudando a estudiantes de high school.

En high school, Garcia con frecuencia se sentía perdida; no le gustaba ir a la escuela y no estaba segura de lo que quería hacer con su vida. Pero cerca del final, algo encajó.

“No quiero trabajar en una granja después de high school”, dijo. “No quiero enfrentar dificultades como mis padres. Abrí los ojos y fue como, caray, seguir avanzando en mis estudios es algo que necesito hacer”.

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Estudiar es una de las mejores maneras para que los trabajadores agrícolas y sus familias escapen de la inseguridad financiera crónica que muchos enfrentan. En Colorado, los salarios para por el trabajo agrícola y de muchas otras industrias no se han mantenido al mismo ritmo que el costo creciente de vida, especialmente en relación con la vivienda; por ejemplo, mientras que hubo un aumento del 45 por ciento en los salarios de los trabajadores agrícolas a nivel estatal entre 2011 y 2020, en el Condado de Weld (el mayor productor agrícola entre todos los condados de Colorado) los costos de la vivienda casi se duplicaron durante el mismo período.

Recientemente, una madre soltera llegó a la oficina de Lourdes Gutierrez; la mujer gana $12,000 al año, dinero que usa para mantenerse a sí misma y a sus tres hijos. Lourdes Gutierrez pensó: “¿Cómo lo hace?”

“Hay tanta necesidad”, agregó. “Sin estos programas no creo que sobrevivirían”.  

En Colorado, los trabajadores agrícolas no tienen el derecho de recibir el salario mínimo estatal de $12.32 por hora (aunque algunos trabajadores agrícolas ya ganan más que eso). Tampoco tienen el derecho de formar un sindicato y organizar paros laborales. En febrero, un comité del senado estatal avanzó una propuesta de ley que incluiría a los trabajadores agrícolas en las protecciones laborales y de empleo de Colorado, como el salario mínimo y los derechos de pago por horas extra. La propuesta de ley de los Derechos de los Trabajadores Agrícolas está actualmente bajo consideración, y Gutierrez de RMSER espera que la propuesta resulte en salarios más altos y mejores beneficios para los trabajadores agrícolas.

Mientras tanto, RMSER tiene un nuevo proyecto con MedCerts, una plataforma nacional de capacitación en línea financiada a través del programa de empleos que ofrece a los trabajadores agrícolas un curso flexible de estudios en los campos de la tecnología de la información y los cuidados de salud. Ambos campos usualmente ofrecen profesiones más estables y salarios más altos.  

“La parte emocionante es el crecimiento profesional”, dijo Sandy Mead, directora nacional de desarrollo de la fuerza laboral para MedCerts. “Si recibes a alguien sin experiencia, puedes hacer que empiecen en un consultorio médico, donde su certificación en facturación y codificación médica puede encaminarlos a una excelente carrera en el aspecto administrativo de los cuidados de salud”.  

Antes que Natalie Calderon, de 19 años de edad, se inscribiera al Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas, estaba trabajando en un invernadero en Brighton y recibiendo dinero prestado de su padre para pagar por la universidad. Pero durante su primer año de estudios, se enteró a través de su tía de las becas disponibles con el Programa Nacional de Empleo para Trabajadores Agrícolas y envió su solicitud. La ayuda financiera le permitió dejar su trabajo en el invernadero y encontrar trabajo como niñera privada, lo cual le dio más tiempo para estudiar.  

Luego, el pasado mes de noviembre, su abuelo murió de COVID-19 y dejó a la familia de Calderon enfrentando dificultades para encontrar a alguien que cuidara a su abuela. Calderon optó por iniciar su certificación de codificación médica con MedCert además de sus clases en el colegio comunitario porque eso le permitiría conseguir un trabajo que pudiera realizar a distancia, una opción menos riesgosa durante la pandemia. Los domingos, todavía tiene tiempo para ir a la casa de su abuela y ayudar a cocinar y limpiar, y deja tiempo para sus estudios por las tardes después de trabajar como niñera y tutora.

“Me está proporcionando una oportunidad estable que de otra manera no tendría”, dijo.  

Para Lourdes Gutierrez, el programa de MedCerts confirma los talentos y la ética laboral de los trabajadores agrícolas. La mayoría habla dos idiomas, una aptitud muy buscada en muchos lugares de trabajo, y balancea sus estudios con múltiples trabajos y responsabilidades familiares.  

“Creo que a veces las personas subestiman a los trabajadores agrícolas”, dijo. “No tienen idea alguna de lo duro que trabajan”.

Traducido por Alejandra X. Castañeda

Sarah Tory
Periodista
Carbondale, Colo.