April 28th, 2021
Story

María Díaz (con su hija Leslie) vivió temporalmente en un motel de estadía prolongada y pasó casi dos años buscando una vivienda asequible en Gunnison antes de finalmente encontrar un lugar en una comunidad de casas prefabricadas.

Photos by Luna Anna Archey

Por Nick Bowlin

Los conductores de automóviles que llegan a Gunnison, Colorado, por el lado este pasan varios moteles ubicados a un costado de la carretera 50, la cual se abre camino hacia el pueblo desde el Paso Monarch en la División Continental. Muchos viajeros que buscan la aventura en las montañas rocosas, o de paso hacia Utah, cruzan por aquí. El próximo pueblo de buen tamaño está a más de 60 millas de distancia y varios pasos montañosos hacia el oeste, pero los conductores cansados que quieren quedarse a pasar la noche en Gunnison tienen poca suerte para encontrar hospedaje en algunos de los moteles instalados junto a la carretera camino al pueblo.

“Solo estadías prolongadas” dice un cartel afuera de ABC Suites. El que solía ser un motel, ahora ya no acepta huéspedes por noches. ABC Suites junto con algunos de sus moteles vecinos se han convertido en residencias a largo plazo y a veces permanentes para la gente local.

La razón de esta tendencia es simple: el Condado de Gunnison está pasando por una crisis en la vivienda, de desarrollo por años e intensificada por las dificultades económicas causadas por la pandemia de COVID-19.

Como otras regiones montañosas en el estado, la vivienda asequible es escasa en el Condado de Gunnison, el cual incluye los pueblos de Gunnison y Crested Butte. Por años, los precios han seguido aumentado mientras la cantidad de viviendas disponibles no se ha mantenido a la par con la demanda. Las personas que trabajan en el Condado de Gunnison gastan un 32 por ciento de sus ingresos, en promedio, para cubrir el alquiler, en comparación con el 19 por ciento que se gasta en economías que no dependen del turismo, según un análisis de Headwaters Economics, una firma no lucrativa de investigaciones.

Los elementos económicos clave del área contribuyen a la escasez. Los trabajos y el dinero generado por el turismo se concentran en Crested Butte, ubicado a 30 millas al norte de Gunnison. Crested Butte es un elegante centro de esquí. Durante décadas, ha estado recibiendo riquezas e inversiones externas, y encontrar una vivienda asequible en el pueblo es difícil para cualquiera excepto para los ricos.

En 2016, un estudio de la vivienda en el condado encontró un desbalance significativo: los trabajos se concentran en Crested Butte, pero muchos de esos trabajadores se trasladan desde Gunnison, donde viven y enfrentan desafíos para encontrar vivienda, lo cual aumenta los precios del alquiler y reduce la cantidad de viviendas disponibles. “Los alquileres están en niveles récord y la disponibilidad de viviendas en alquiler es extremadamente limitada, mientras que los precios de las viviendas unifamiliares ahora están en o cerca de los niveles [existentes] antes de la recesión”, el estudio encontró. “En ambos casos, las viviendas asequibles para la fuerza laboral local son escasas. Las condiciones han estado algo más estables en el Valle del Sur [el área de Gunnison] pero más volátiles en el Valle del Norte [el área de Crested Butte], lo cual usualmente sucede en economías dominadas por el turismo”.  

“La disponibilidad es tan limitada que los inquilinos que quieren vivir en el Valle del Norte se ven forzados a vivir en el Valle del sur donde muchas unidades en alquiler no están bien mantenidas”, el estudio también señaló.

Y esto era así antes de la pandemia.

Una oleada de personas nuevas, deseosas de aprovechar oportunidades para teletrabajar, llegó al Condado de Gunnison en 2020 y causó que el mercado de bienes raíces alcanzara nuevos niveles. La media móvil trimestral de los precios de la vivienda aumentó un 19 por ciento el 1º de julio en comparación con 2019, y un 24 por ciento en comparación con 2018, según datos del tasador del condado.

El aumento de los moteles como residencias a largo plazo y hasta a veces permanentes es en parte debido a esta falta de vivienda, según funcionarios locales de la vivienda. En algunos casos, quedarse por una estadía prolongada en uno de los moteles tiene sentido, como para un equipo de construcción de un proyecto de carreteras, por ejemplo, o para alguien que solo estará en el área durante la temporada invernal de esquí. Pero también se están quedando en estos moteles residentes permanentes de Gunnison, familias, personas que quieren una vivienda permanente pero no la encuentran.

“Como comunidad, no debemos citar a [los moteles de estadía prolongada] como una solución a largo plazo para la vivienda asequible”, dijo Jennifer Kermode, directora ejecutiva de la Autoridad Regional de la Vivienda en el Valle de ‎Gunnison. “No es aceptable”.

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María Díaz y su esposo, Marcos, han vivido en el área por casi dos décadas y tienen cinco hijos. Ella trabaja limpiando casas y él haciendo labores de rancho. Ambos son originarios del pueblo de Jesús María en el oeste de México. Son cora, personas indígenas de México; existe una comunidad importante de coras en Gunnison.

Hace un par de años, la pareja y sus hijos más pequeños estaban alquilando una casa rodante en Antelope Hills, una subdivisión en las colinas al oeste de Gunnison. La casa necesitaba repararse, y la familia no tuvo agua corriente por varias semanas. La dueña de la casa rodante también era dueña de ABC Suites y les ofreció una habitación. Así que la familia se acomodó toda ahí, aunque el espacio era tan pequeño que sus hijos mayores a veces se quedaban en otro lugar durante la semana escolar.  

Como la mayoría de las habitaciones de motel, su habitación individual contaba con un baño y poca privacidad, y no tenía cocina. La familia comía mucha comida para llevar o pollo cocido del supermercado. Se sentía triste, María recuerda, porque no podía hacer las tortillas, el pollo con arroz ni los tacos de pescado que usualmente prepara para sus hijos.

“Los niños estaban frustrados y aburridos, lloraban, extrañaban comer su propia comida”, María Díaz dijo. También fue difícil para ella. No se podía hacer mucho en una habitación individual llena de gente, y eso afectó negativamente su salud mental.

“Sentí como que estaba sufriendo y me deprimí”, dijo.

La familia no pagó el alquiler directamente por la habitación, pero Díaz realizó labores de limpieza en el motel, y siguió pagando los $1,400 al mes por el alquiler de la casa rodante. Después de salirse del motel, con el tiempo también se terminaron saliendo de la casa rodante. Fue muy duro para la familia.   

Flor Lutin, la dueña de ABC Suites, originalmente se negó a comentar para esta historia, pero posteriormente respondió dos días después de que se publicara. Lutin dijo que la familia Díaz se le acercó para pedirle ayuda con la compra de la casa rodante, y que se retrasaron con los pagos (Díaz confirmó que la familia no pudo hacer estos pagos). Lutin no está de acuerdo con que la familia no podía cocinar su comida, y dijo que se considera a sí misma como alguien que está proporcionando vivienda muy necesaria para la comunidad y ayudando a responder a la alta demanda. Le molesta, dijo, escuchar las críticas de sus antiguos inquilinos.  

“Realmente pensé que les estaba proporcionando un servicio que necesitaban, pero estoy empezando a darme cuenta de que no es así”, Lutin dijo por teléfono. “Se están aprovechando de un servicio que proveo. Y están criticando y diciendo lo infelices que son; es casi como morder la mano que te alimenta”.

Díaz dijo que siguió buscando, pero las casas con varios dormitorios se alquilaban rápido, y lo único que pudo encontrar fueron lugares diminutos o apartamentos de una habitación en alquiler.  Finalmente, después de un año y medio, la familia tuvo suerte de encontrar una casa prefabricada en la comunidad de Rio Grande Trailer Park, ubicada junto al aeropuerto del Condado de Gunnison.

“Fue muy difícil encontrar algo”, Díaz dijo.

Esta escasez de viviendas impulsa parte de, pero no toda, la demanda de habitaciones en moteles como residencias de estadía prolongada. Entre las enfermeras viajeras en el hospital del condado, los trabajadores de construcción, los empleados del Crested Butte Mountain Resort en el invierno y los guías y proveedores de aventuras en río en el verano, el área alberga muchos trabajadores temporales que buscan una vivienda por solo un par de meses a la vez. Los trabajadores agrícolas y ganaderos, algunos con visas de trabajo, también dependen de las habitaciones en moteles.

La conversión de los moteles de dar albergue para vacacionistas a tener huéspedes a largo plazo ha sucedido durante los últimos años en Gunnison, según dijeron representantes de la ciudad y el condado. Dos de los moteles, el Sherpa y el Western, los cuales todavía se anuncian como opciones por noche, son propiedad de Pemba Sherpa, un empresario local que también es dueño del Sherpa Café, un restaurante nepalés cercano. (Sherpa se rehusó a comentar para esta historia después de numerosos intentos de comunicarnos con él.)

ABC Suites, donde Díaz y su familia vivieron, se encuentra en el mismo tramo de la carretera. El motel se anuncia en venta por internet a un precio de $2.4 millones. La propiedad “se ha operado como hotel por muchos años y recientemente cambió para estadías a largo plazo”, el anuncio dice.  

Este cambio incumbe una situación legal confusa. Según Gunnison lo define, un motel u hotel es, por definición, un lugar que ofrece hospedaje a corto plazo, con estadías de máximo 29 días, dijo Anton Sinkewich, el director de desarrollo comunitario de la ciudad. Esto significa que los propietarios de moteles no pueden ofrecer contratos de alquiler, pero varios inquilinos describen acuerdos que aparentan ser contratos en todo aspecto excepto de nombre: acuerdos que dicen que el inquilino firmará un nuevo contrato de 29 días cada mes por un tiempo prolongado. Ninguna de estas habitaciones de motel tienen cocinas reales; a veces incluyen un pequeño refrigerador y horno microondas. En su sitio web, ABC Suites describe un área compartida para cocinar.

“Precios especiales son de $800 a $995 mensuales por 3 meses o más y de $950 a $1,150 por 1 mes con un depósito reembolsable de $700”, el sitio web decía a mediados de abril.

El año pasado, Sinkewich dijo que la ciudad se puso en contacto con los operadores de moteles para asegurarse de que entendieran los requisitos de cumplimiento que separan a los moteles del resto de los requisitos de zonificación de residencias más permanentes. Pedirles a los inquilinos que acepten múltiples contratos de un mes sigue siendo legal, dijo, pero reconoció que estos acuerdos son “definitivamente una zona gris”.  

Para convertirse formalmente en un condominio o apartamento multifamiliar de algún tipo sería necesario obtener un cambio del permiso de zonificación con la ciudad, y además hacer renovaciones costosas de los moteles en sí. Estas renovaciones incluirían la instalación de cocinas de verdad en cada unidad, para lo cual se necesitan actualizar las conexiones eléctricas y del desagüe, entre otras cosas. Sinkewich dijo que la ciudad no tiene un mecanismo para forzar a los operadores de moteles a realizar este tipo de cambios.  

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Debido a la escasez de viviendas, tiene sentido que las personas estén acudiendo a los moteles, dijo Betsy Holena, una empleada en el Departamento de Salud y Servicios Humanos del Condado de Gunnison. La agencia con frecuencia trabaja con familias y personas solas que enfrentan la inestabilidad en la vivienda, incluidas personas recientemente llegadas al área y a veces personas que acaban de salir de la cárcel. La vivienda inestable es un problema especialmente importante durante el invierno, cuando la temperatura puede estar bajo cero varios días seguidos. Holena dijo que su oficina tiene una buena relación de trabajo con los propietarios de moteles. La agencia ofrece subsidios de varios tipos para ayudar con la vivienda, y los dueños trabajan con el Departamento de Salud y Servicios Humanos cuando los inquilinos no pueden pagar el alquiler o cuando la agencia necesita hospedaje para alguien por un par de noches.

A Sherpa “le importan sus inquilinos y es flexible con sus inquilinos y las personas que viven ahí”, dijo.  

Aun así, los moteles no están diseñados para ser viviendas permanentes. La falta de una cocina hace que los inquilinos coman fuera con frecuencia, lo cual es costoso. Para personas con ingresos más bajos, esto puede resultar en que tengan que comer comida rápida más barata y poco saludable.  

Existe una fuerte asociación entre los resultados negativos en la salud y la vivienda de baja calidad. Según Tri-County Health Network, una organización no lucrativa enfocada en los cuidados de salud en el oeste de Colorado (y beneficiaria de The Colorado Trust), las personas que viven en Gunnison y los condados circundantes y que enfrentan necesidades urgentes de vivienda, incluida la vivienda de menor calidad e inconstante, visitan la sala de emergencias en porcentajes mucho mayores a las personas con una vivienda estable.

“La vivienda de mala calidad e inadecuada contribuye a problemas de salud como las enfermedades crónicas y las lesiones”, dijo Mary Burt, conectora regional para la salud en Tri-County Health Network. “La mala calidad del aire interior, la pintura con plomo y otros peligros con frecuencia coexisten en viviendas de bajos recursos, lo cual causa que los niños y las familias corran un gran riesgo de [desarrollar] múltiples problemas de salud”.  

El informe publicado en 2016 sobre la vivienda en el condado calculó que el Condado de Gunnison necesitaría 420 unidades de vivienda más allá de lo que el mercado posiblemente produjera para 2020, incluidas 185 unidades en alquiler y 235 unidades en venta. Basta decir que ese objetivo no se cumplió, aunque tanto Gunnison como Crested Butte, junto con el condado en general, han estado construyendo unidades de vivienda asequible que están empezando a llegar al mercado.

GardenWalk, un complejo de 36 unidades de vivienda asequible en Gunnison construido con fondos de créditos fiscales para viviendas de bajos ingresos, ahora está aceptando inquilinos. El desarrollo cercano de Paintbrush ya casi está listo y empezará a aceptar inquilinos en junio de 2021, según dice su sitio web. Construidas usando fondos de créditos fiscales para viviendas de bajos ingresos, la mayoría de las 77 unidades están restringidas a personas con ingresos medios o moderados. Un proyecto de vivienda asequible conocido como Lazy K sigue en progreso.

Estos edificios ayudarán, pero el déficit de viviendas asequibles sigue siendo extremo y con años de duración. Y con el auge pospandémico en la vivienda, Gunnison está enfrentando tendencias económicas que probablemente causen que haya aún más escasez de viviendas asequible.  

Para personas con bajos ingresos (o ingresos fijos, como los beneficios de Medicare o por discapacidad), es fácil quedar atrapadas, Holena dijo. No pueden ahorrar dinero o planear para el siguiente paso cuando gran parte de sus ingresos los usan para el alquiler del próximo mes. Y las opciones de vivienda disminuyen año tras año. Holena dijo que los residentes del condado con ingresos de clase media están mirando cada vez más a casas prefabricadas en las comunidades de Gunnison, lo cual excluye aún más a las personas con bajos ingresos. En este contexto desalentador, una habitación estable en un motel, un mes a la vez, se convierte en la única opción para algunos.

Este es el caso para una pareja que vive en el Western Motel. (Hablaron con la condición de mantenerse en el anonimato, para así evitar repercusiones del dueño del motel.) Él trabaja en un restaurante. Ella actualmente está desempleada y recuperándose de una lesión. Han estado viviendo en el motel por más de un año y medio.

Es costoso, más de $1,200 al mes por una habitación sencilla sin cocina; no pueden cocinar ni hornear mucho, pero es mejor que su lugar anterior, una pequeña cabaña afuera del pueblo cerca del río Gunnison. La cabaña era horriblemente fría y, sin automóvil, tenían que caminar o ir en bicicleta a todos lados, o pedirles un aventón a sus amigos.

Se pasaron años buscando en vano una mejor vivienda, pero nunca encontraron nada, y el mercado laboral no es bueno para dos trabajadores a su edad. Se alegran de tener la habitación, especialmente con el caos de este último año. Ambos perdieron su trabajo cuando la pandemia empezó.

“Nuestra habitación está limpia y nos sentimos bien”, dijo la mujer. “La consideramos una habitación grande”.  

Nota del editor: Los comentarios de Flor Lutin, la dueña de ABC Suites, se agregaron a esta historia el 30 de abril de 2021. La historia originalmente se publicó el 28 de abril de 2021; al momento de publicarse originalmente, Lutin se había negado a comentar, pero luego cambió de parecer.  

Traducido por Alejandra X. Castañeda

Nick Bowlin
Periodista
Gunnison, Colo.