January 29th, 2021
Story

Emmanuel Rusaka, un empleado de Centura Health, ha estado ayudando en esfuerzos para que sus colegas que son personas de color se vacunen contra COVID-19.

Fotografía cortesía de Centura Health

Por Nancy Lofholm

Emmanuel Rusaka, un solicitante de asilo político nacido en la República Democrática del Congo, usualmente trabaja tras bastidores en el departamento de informática de Centura Health. Últimamente, se ha convertido en una cara conocida como parte de los esfuerzos de Centura para convencer a sus empleados de que se vacunen contra COVID-19.

Usando métodos persuasivos y entusiásticos, un video de él recibiendo la vacuna, y algunos de los siete idiomas que habla, Rusaka aprovecha cualquier oportunidad para instar a sus colegas para que se vacunen. En este sistema hospitalario, a finales de enero, los empleados negros y latinos habían optado por vacunarse en un 44 y 22 por ciento menos, respectivamente, en comparación con sus colegas blancos.

“Les digo que me miren, mírenme.  Estoy bien. Estoy sano. Estoy protegido”, dijo Rusaka, quien recientemente recibió su segunda dosis de la vacuna y ha registrado alrededor de 50 vacunas más entre sus colegas gracias a su campaña localizada.

Ese tipo de promoción de persona a persona es solo una pieza de varios esfuerzos nuevos para que la distribución de vacunas contra COVID-19 sea más equitativa para las comunidades de color en Colorado, tanto en centros de salud, vecindarios y parroquias, como en otros lugares donde se reúne la comunidad. Las comunidades principalmente compuestas de personas negras, indígenas y otras personas de color (BIPOC, por sus siglas en inglés) se están vacunando en menores proporciones a pesar de que sus tasas de mortalidad por COVID-19 observaron un rápido crecimiento desde el principio de la pandemia.

Tanto la falta de acceso a la vacuna como la desconfianza influyen en las disparidades.

Nuevos datos publicados por Denver Public Health encontraron que las tasas de vacunación son más elevadas en vecindarios más pudientes del área metropolitana de Denver que en vecindarios con bajos ingresos donde viven más personas de color.

Las disparidades estatales en las tasas de vacunación contra COVID-19 son obvias en los nuevos datos organizados por grupo racial y étnico que aparecen en el panel informativo del Departamento de Salud Pública y Medioambiente de Colorado (CDPHE, por sus siglas en inglés). Los datos estatales iniciales se publicaron el 22 de enero, y las cifras no se completarán por un tiempo debido a que no era obligatorio recolectar información con base en el grupo racial y étnico.

Las cifras iniciales, con el 78 por ciento de las personas vacunadas incluidas, muestran que a nivel estatal casi el 68 por ciento de los vacunados son blancos; las personas latinas constituyen el 4.3 por ciento de los vacunados aunque representan el 22 por ciento de la población en el estado; y las personas negras y afroestadounidenses representan menos del 2 por ciento de los vacunados, a pesar de que constituyen el 4 por ciento de la población en el estado.

CDPHE y la oficina del gobernador Jared Polis solicitaron fondos para aumentar los porcentajes de vacunación entre las comunidades de BIPOC. Polis y Jill Hunsacker Ryan, directora ejecutiva de CDPHE, recientemente enviaron una carta a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) instando a esta agencia para que distribuyera una porción de los fondos incluidos en la ley federal para expandir los beneficios de desempleo en el Estado de Colorado a fin de respaldar los esfuerzos de vacunación entre grupos marginados.  

El estado también está solicitando un presupuesto de $6 millones para impulsar la vacunación equitativa contra COVID-19, y le pidieron al Caucus de Legisladores Negros Demócratas y al Caucus de Legisladores Latinos Demócratas que ayuden a facilitar esta solicitud.

El Estado de Colorado, junto con una gran red de grupos asociados que incluyen sistemas hospitalarios importantes, está realizando un esfuerzo nuevo y coordinado para abordar tanto la desconfianza como los problemas de acceso.  

“Tenemos que hacer algo diferente, especialmente en los centros de salud”, dijo Oswaldo Grenardo, doctor en Medicina y director ejecutivo para los esfuerzos de diversidad e inclusión con Centura Health. En Centura, eso ha incluido establecer consejos sobre diversidad en múltiples centros de Centura dedicados a destacar la importancia de la vacuna, grupos de alcance comunitario como  Promotores y Promotoras de Salud y “personas reales” como Rusaka.

Los nuevos esfuerzos del estado para obtener datos de los proveedores probablemente ayuden a evaluar si tales esfuerzos están funcionando. La semana pasada, CDPHE anunció que pidió a los proveedores de vacunas que soliciten información sobre el grupo racial y étnico de quienes están vacunando. Los proveedores deben enviar esa información al estado cada semana.

Ese proceso podría complicarse debido a otra reciente orden del estado donde establece que no es requisito presentar una identificación para recibir la vacuna contra COVID-19. Esa orden tiene como objetivo asegurarles a las personas sin ciudadanía estadounidense y sin hogar que tendrán acceso a la vacuna. Los proveedores que ignoren esta orden corren riesgo de dejar de recibir su suministro de vacunas.

Para la tercera semana de enero, 16 estados (con Colorado ahora siendo el estado número 17) están reuniendo y publicando información racial y étnica sobre la distribución de la vacuna, según reportó Kaiser Family Foundation. Entre los pocos estados que están publicando esos datos, cerca del 3 por ciento de los vacunados han recibido por lo menos la primera dosis de la vacuna. Sin embargo, en la mayoría de los estados que reúnen información por grupo racial, se está vacunando a los residentes blancos en un porcentaje dos a tres veces mayor que a los residentes negros.  

Esta relativa brecha de vacunación entre las personas de color está sucediendo a pesar de conocidas disparidades en los porcentajes de transmisión del virus. Las comunidades negras, latinas e indígenas se han contagiado de COVID-19 en una proporción casi tres veces mayor que las personas blancas, según un análisis de datos de los CDC realizado por el diario The New York Times en junio de 2020.

Mientras Colorado aumenta sus esfuerzos para recolectar datos, el estado y sus colaboradores, al igual que el alcalde de Denver Michael Hancock, están expandiendo sus iniciativas de alcance y la disponibilidad de vacunas entre comunidades de color.  

“Estamos trabajando con personas influyentes en la comunidad. Las personas suelen confiar en quienes viven en su vecindario y se parecen a ellas”, dijo Megan Mahncke, vicepresidenta principal de comunicaciones externas para SCL Health.

Pequeñas clínicas temporales empezarán a aparecer en vecindarios y comunidades marginadas en el estado. Hospitales enviarán camionetas móviles a vecindarios, iglesias, escuelas y otros lugares de reunión para realizar eventos de vacunación.

El primer evento principal de vacunación temporal en el área de Denver se realizará el 6 de febrero en el National Western Center donde se distribuirán 5,000 dosis. El evento, organizado por SCL Health con docenas de entidades asociadas sin fines de lucro, planea atraer a residentes en los vecindarios de Globeville, Elyrea-Swansea, Park Hill North, Commerce City y el sur del Condado de Adams.

El estado ya realizó eventos de vacunación en los pueblos de Center y San Luis en el sur de Colorado, donde vive un gran número de personas hispanas.

Para ayudar a que los integrantes de la comunidad vayan a los eventos de vacunación y reciban la vacuna, el estado también está tratando de eliminar otros obstáculos. El estado está proporcionando ayuda con el transporte a quienes no tienen un vehículo y pidiéndoles a los departamentos de salud en todo Colorado que aumenten sus servicios telefónicos para que quienes no tienen acceso a internet puedan programar una cita para vacunarse. Un programa de Champions for Vaccine Equity está implementándose para respaldar los esfuerzos de educación sobre la vacuna.

La priorización de CDPHE de reunir datos raciales y étnicos en la distribución de la vacuna contra COVID-19 no afectará el objetivo principal de vacunar a las personas. El estado dejó en claro que si las personas siendo vacunadas no quieren compartir información racial, no las deben excluir. Mahncke dijo que reconoce que la información es importante, pero es decisión final de cada persona si quiere revelar su etnicidad.  

Internamente, los hospitales pueden reunir esa información con base en los archivos de sus empleados. Así fue como Centura determinó que muchos trabajadores negros y latinos no estaban recibiendo la vacuna. Eso “hizo que la alarma sonara para nosotros”, Grenardo dijo.

En un ejemplo de cómo estos datos pueden ser útiles, también activaron múltiples esfuerzos en Centura para comunicarse con personas de color tanto interna como externamente. Además, inspiraron a Rusaka y a su eficaz campaña individual. Dijo que ha estado hablando con personas en su vecindario y en su iglesia además de con sus colegas.

“Les digo: ‘Si quieren regresar a tiempos normales, la única manera de hacerlo es poniéndose la vacuna’”, dijo. “Les digo: ‘Escúchenme y déjenme darles esperanza’”.