January 22nd, 2021
Story

Las personas sin hogar no tienen prioridad para recibir la vacuna contra COVID-19 en Colorado, a pesar de su alto riesgo de enfermarse.

Fotografía de Joe Mahoney / enviado especial de The Colorado Trust

Por Fran Kritz

A quienes abogan a favor de los derechos de las personas sin hogar en Colorado les preocupa y frustra que ni las personas sin hogar que viven en refugios ni aquellas que viven en la calle estén incluidas en el plan estatal de distribución de la vacuna contra COVID-19.  

Un plan borrador de vacunación publicado en octubre de 2020 no mencionó a quienes viven en la calle, pero sí incluyó a personas que viven en refugios durante la segunda fase para distribuir la vacuna. Pero el plan estatal actual, implementado a partir del 30 de diciembre de 2020, no menciona específicamente cómo las personas sin hogar recibirán la vacuna.

“Hasta ahora, el plan actual de distribución ha mantenido el silencio sobre [las personas] sin hogar”, dice Cathy Alderman, directora principal de comunicaciones y políticas públicas en la Coalición para Personas Sin Hogar en Colorado (Colorado Coalition for the Homeless en inglés), con sede en Denver. 

Victoria Graham, una portavoz del gobernador de Colorado Jared Polis, no proporcionó razones específicas de por qué se terminó omitiendo a las personas sin hogar del plan final de vacunación.

“Estamos enfocados en cómo salvar el mayor número de vidas y acabar con la crisis lo más pronto posible”, Graham escribió en un mensaje electrónico. “Hacemos eso al priorizar poblaciones vulnerables y trabajadores esenciales. La priorización en Colorado concuerda en gran parte con las recomendaciones de los CDC [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades] que priorizaron las funciones centrales para la sociedad”.

El plan actual sí incluye a los empleados que trabajan en refugios en el grupo 1B, algo importante para que reduzcan su riesgo de contagiarse mientras siguen trabajando, Alderman dice. Ese cambio quizás haya sido como respuesta a una carta que el consorcio de grupos que abogan por este asunto le envió a Polis en diciembre, antes que se publicara el plan actual. En la carta, el consorcio solicitó que el plan “priorice a los proveedores de servicios para personas sin hogar, incluidos empleados de refugios nocturnos de emergencia, [y] proveedores de servicios alimentarios en la Fase 1”.

Sin embargo, el plan implementado no responde a la solicitud del grupo de incluir a las personas sin hogar en la segunda fase de vacunación, dice Alderman, una de las personas que firmó la carta.

Las personas sin hogar corren un mayor riesgo de contagiarse de COVID-19 por varias razones, incluido el limitado espacio que hay en los refugios. También es más probable que las personas que viven en la calle sufran de condiciones crónicas de salud, como la hipertensión y las enfermedades cardíacas, las cuales aumentan su riesgo de enfermarse gravemente o morir si se contagian del coronavirus. El 7 de diciembre de 2020, 242 de 860 personas sin hogar en Denver ya se habían enfermedad de COVID-19 y terminaron hospitalizadas (28 por ciento), en comparación con una tasa de hospitalización del 10 por ciento entre el público en general, según dijo la coalición.  

Además, muchas personas sin hogar son personas de color, ya establecido como un factor de riesgo para enfermarse más gravemente de COVID-19 debido en gran parte a factores sociales. Al mismo tiempo, las personas sin hogar cuya edad figura entre los 50 y 60 y pico de años con frecuencia tienen “condiciones geriátricas” que las personas con hogar usualmente desarrollan después de los 70 años de edad. Estas condiciones incluyen enfermedades pulmonares crónicas, dificultades motrices y trastornos del sistema vascular, dice Randall Kuhn, un profesor de trabajo social en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés) que previamente lideró el programa de asuntos globales de salud en la Universidad de Denver.

El año pasado, el conteo estatal que requiere el gobierno federal calculó que cerca de 10,000 personas sin hogar viven en Colorado, con base en el conteo en un momento determinado (conocido como point-in-time count en inglés) en 19 condados mayormente rurales del estado. Pero la Coalición para Personas Sin Hogar en Colorado actualmente calcula que la pandemia ha aumentado a más de 30,000 la cantidad de personas sin hogar en el estado.

Los cambios y omisiones en las prioridades estatales de vacunación son solo un obstáculo más para que las personas sin hogar se vacunen, según un reciente documento oficial del Consejo Nacional de Cuidados de Salud para las Personas sin Hogar (National Health Care Council for the Homeless, en inglés), con sede en Nashville. Otros obstáculos incluyen:

  • Falta de confianza debido a experiencias negativas anteriores con sistemas de atención médica  
  • Racismo en los sistemas de atención médica
  • Obstáculos prácticos para recibir atención, como con el transporte
  • Logística compleja para guardar vacunas contra el coronavirus, las cuales requieren congelación, refrigeración o manejo especial
  • Dificultades para que las personas sin hogar regresen para su segunda dosis. Esa situación mejorará si se desarrolla una vacuna de una dosis, Alderman dice, pero a mediados de enero, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) todavía no ha anunciado una fecha de evaluación para una versión de una dosis.

Shawn Morgan, de 65 años de edad, trabaja como chofer en la Coalición para Personas Sin Hogar en Colorado y vive en una vivienda transicional en Denver, administrada por The Salvation Army. Morgan dice que se quedó sin hogar hace dos años debido a su adicción a las drogas. Dice que la vacuna contra el coronavirus es un tema de conversación común entre los 50 a 100 hombres que viven en las unidades de vivienda transicional.  

“Muchos esperan [que los vacunen] cuando su oportunidad llegue, pero parece haber un temor generalizado entre muchos de ellos sobre los efectos secundarios y cómo les podrían afectar”, Morgan dice. “De dónde sacaron ese miedo, no sé con seguridad”.

Morgan menciona que además del temor a la vacuna, “mucha gente ha vivido experiencias en las que no recibieron tratamiento médico adecuado, o en las que no recibieron tratamiento médico en absoluto. Algunos quizás sientan que no necesitan al sistema, o que la vacuna es algo sin lo cual pueden vivir”.

A Morgan, quien recibió una prueba positiva de COVID-19 la primavera pasada pero nunca tuvo síntomas, le preocupan las variantes del virus que se han reportado en EE. UU. y ha decidido que se vacunará, “cuando eso sea”.

No hay una directriz federal sobre cómo priorizar la vacuna. En vez de eso, el Comité Asesor en Prácticas de Inmunización (ACIP, por sus siglas en inglés), un comité de los CDC formuló pautas que publicó al final del año pasado. Pero muchos estados están eligiendo sus propios grupos prioritarios, con algunos eligiendo incluir a quienes viven en refugios para personas sin hogar en los primeros grupos en recibir la vacuna. Otros, por su lado, las están incluyendo mucho después en la lista, o, como en Colorado, no las están incluyendo para nada, según un análisis de la Academia Nacional para las Políticas Estatales de Salud.

“Realmente no sé por qué” las recomendaciones del ACIP no identifican ni priorizan específicamente a las poblaciones sin hogar y a los trabajadores en refugios, dice Glen Mays, PhD, MPH, presidente del Departamento de Sistemas, Administración y Políticas de Salud en la Facultad de Salud Pública de Colorado. “Posiblemente, el comité determinó que estas poblaciones se cubrirían adecuadamente por el hecho de que encajan en otros grupos priorizados según la edad, condiciones de salud o designación como trabajadores de infraestructura esencial”.  

Las recomendaciones federales del año pasado (y las pautas estatales subsecuentes) que se enfocaron en las condiciones preexistentes, en lugar de la situación con la vivienda, están destinadas a omitir a muchas personas sin hogar, Alderman dice. La priorización actual de vacunación en Colorado incluye a las personas con condiciones crónicas de salud (p. ej. obesidad, diabetes, cáncer o enfermedades renales) en la segunda fase de vacunación. Sin embargo, no incluye detalles sobre si será o debería ser necesario que esas personas muestren documentos médicos.

Beverly Lampley, directora de desarrollo y comunicaciones para la organización Grand Valley Catholic Outreach, la cual incluye una cocina comunitaria, un banco de alimentos, un depósito de ropa y asistencia con la vivienda en Grand Junction, dice que las personas sin hogar quizás no reciban la vacuna hasta el verano. Lampley, quien también es presidenta de la Coalición para las Personas sin Hogar en el Valle de Grand, dice que hay entre 500 y 1,000 personas que viven en refugios en el Condado de Mesa, además de cerca de 325 en campamentos en Grand Junction.

“Porque muchas cosas están cerradas, como la biblioteca, y no hay distanciamiento social [entre estas poblaciones], solo estamos esperando un enorme brote”, Lampley dice. “Mover la vacunación para más adelante aumenta la probabilidad de otro brote, y las personas sin hogar en nuestra jurisdicción están asustadas.  

“Ya es suficientemente difícil no tener hogar. Es otra cosa correr el riesgo de contraer una enfermedad potencialmente mortal cuando tienes muy poco espacio donde recuperarte y obstáculos para recibir atención. Es el temor que todos sienten multiplicado por diez”.  

A las personas sin hogar que encajan en categorías de mayor prioridad debido a su edad u ocupación o por condiciones crónicas, muchos promotores las están ayudando a registrarse para que reciban la vacuna en cuanto puedan. Lampley también se mantiene optimista de que la nueva administración de Biden podrá distribuir un mayor número de vacunas.  

Lampley dice: “Estamos yendo a los campamentos y parques y animando [a la gente] a registrarse con el departamento de salud para que reciban la vacuna cuando sea su turno”.

Historias relacionadas:

Fran Kritz
Escritora especializada en cuidados y políticas de salud
Denver, Colorado