November 11th, 2020
Story

Preocupaciones sobre la contaminación del aire en el Valle de San Luis en el sudoeste rural de Colorado han aumentado en años recientes.

Fotografía de Joe Mahoney / enviado especial de The Colorado Trust

Por Michael Booth

La mala calidad del aire que produce asma con frecuencia se asocia principalmente con las ciudades industriales y traficadas de la Cadena Frontal. O, en un verano seco como el de 2020, con poblaciones más pequeñas sofocadas por el humo de los incendios forestales.

Sin embargo, a varias horas en automóvil de las ciudades más grandes en Colorado, el Valle de San Luis enfrenta un problema cada vez mayor por sus tasas de personas con asma. Este problema probablemente esté empeorando debido al cambio climático.

Los vientos que pasan por las Montañas Rocosas y encima del río Bravo (conocido como el río Grande en EE. UU.) han depositado durante años toneladas de arenilla al pie de la cordillera Sangre de Cristo, creando las internacionalmente reconocidas Grandes Dunas de Arena en el Valle de San Luis. Pero esos mismos vientos y esa misma arenilla han dejado al histórico valle con altos niveles de asma y dificultades respiratorias que agobian a los residentes y pueden convertir sus maravillosos exteriores en un peligro para la salud.

Investigadores del hospital National Jewish Health han documentado un aumento en visitas relacionadas con la respiración a las salas de emergencia, clínicas de cuidados de emergencia y consultorios médicos en el valle cada vez que monitores de contaminación registran niveles elevados de partículas en al aire creadas por el polvo agrícola y otros materiales. Su estudio demostró que cuando la calidad del aire llega a su peor categoría con grandes partículas acarreadas por el viento, las cuales ocurren con mayor frecuencia en el valle que en la Cadena Frontal, las hospitalizaciones de los residentes con asma aumentan en un 66 por ciento.

Cerca del 14 por ciento de los niños en el Valle de San Luis tienen asma. Esta es una cifra significativamente mayor, médicamente hablando, que el promedio de un 12 por ciento en EE. UU.  

National Jewish Health, con sede en Denver, ha trabajado con socios en el valle para identificar la escala de los problemas respiratorios en la región rural e implementar soluciones mediante programas de salud en las escuelas y los hogares. El hospital y sus colaboradores como el Consejo de Ecosistemas en el Valle de San Luis están buscando subsidios financieros para ampliar la red de sensores de aire en el valle y expandir la educación de salud.

Una nueva generación de sensores menos costosos y de mejor calidad que puedan conectarse para evaluar el aire deben instalarse en granjas, escuelas, hogares e instituciones en todo el valle, dijo Lisa Cicutto, PhD, enfermera registrada y directora de investigaciones comunitarias en el Departamento de Medicina de National Jewish Health. “Tenemos un sensor en las dunas y otro en Alamosa, pero el área geográfica es similar [en tamaño] a Connecticut”, dijo.

Parte del trabajo en el valle ha sido ilustrar la conexión entre la salud medioambiental y la salud individual, dijo Christine Canaly, directora del consejo de ecosistemas.

“Hasta mi mesa directiva dijo en un momento: ‘¿Por qué está una entidad de tierras públicas involucrándose en la calidad del aire?’ Porque a las personas que viven aquí les preocupan las tormentas de polvo y quieren hacer algo”, dijo.  

Los activistas medioambientales pueden explicar cómo el cambio climático ha disminuido la precipitación en el valle y las montañas circundantes, lo cual ha causado que la tierra se seque y aumentado la cantidad de polvo que el aire acarrea. Las granjas y los poblados que toman agua de la capa freática históricamente voluminosa también secan la tierra y dejan que el viento disperse por todo el valle los minerales y otras partículas que ocurren naturalmente en la zona.

“Fue una oportunidad para que realmente uniéramos los puntos”, Canaly dijo.

Programas educativos implementados anteriormente con National Jewish también usaron parte de las lecciones para educar a personas en sus hogares que el hospital ha usado con socios en áreas urbanas de Denver. Los pulmones se ven expuestos a partículas dentro el hogar causadas por cocinar con estufas a gas, malos sistemas de filtración y circulación del aire, al dejar las ventanas abiertas durante tormentas de polvo y otros peligros controlables.

“Lo que encontraron fue que, si las personas reducen las causas dentro de sus hogares, se necesitan menos cuidados intensivos”, Canaly dijo.  

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Michael Booth
Denver, Colorado