2020-07-07
Story

Fernando y su familia. 5 de julio de 2020.

Fotografía de Joe Mahoney / enviado especial para The Colorado Trust

Por Fran Kritz

Fernando es jovial por naturaleza. Eso lo ha ayudado mucho en los cuatro años desde que lo diagnosticaron con una enfermedad renal en etapa terminal y tuvo que dejar de trabajar, y recibir un salario, como supervisor de transporte público en Denver.

Ese salario había permitido que Fernando, de 42 años, nacido en Los Ángeles y quien ahora vive en Westminster, comprara una casa y mantuviera a su esposa, a su hija de 19 años a y a su hijo de 12. Su esposa, quien es indocumentada, no trabaja, así que los únicos ingresos que la familia recibió cuando Fernando dejó de trabajar fueron $1,400 mensuales de un pago suplementario de Seguro Social para el cual Fernando reunía requisitos por su discapacidad. Esa cantidad es la mitad de su antiguo salario. (Fernando es un seudónimo; cambiamos su nombre en este artículo ya que le preocupa la seguridad de su esposa debido a su estatus migratorio.)  

Como los gastos eran mayores que sus ingresos, la familia perdió su hogar y, por un tiempo, vivió en un refugio administrado por Growing Home, un programa que ofrece servicios comunitarios en Westminster y que busca ayudar a las familias para que alcancen y mantengan la estabilidad financiera y de salud. Hace un par de años, la familia se mudó a un apartamento subvencionado por Growing Home. El alquiler es de $400 al mes y los otros gastos de la familia son fijos.

“Necesitamos pagar por los servicios públicos, la gasolina del coche para ir a diálisis, acceso a internet durante la pandemia para la escuela y las citas con doctores. Esos son [los gastos] básicos y se llevan mi cheque mensual”, Fernando dice. “Podemos sobrellevarla gracias a la despensa de alimentos de Growing Home”.

La comida ahora cuesta más para la familia que antes del diagnóstico de Fernando. Mientras recibe diálisis, Fernando está en la lista para recibir un trasplante de riñón. La diálisis agota las reservas de proteína en el cuerpo: “Eso significa que tengo que agregar alimentos llenos de proteína a mi dieta, como carne de res, pollo y huevos, y eso agrega al costo de lo que gastamos”, dice.

Desde marzo, cuando los primeros casos de COVID-19 se confirmaron en Colorado, la crisis ha ayudado y a la vez obstruido la seguridad alimentaria de la familia.

Fernando recibe diálisis tres veces por semana, regresa a su casa a la 1 de la madrugada y duerme hasta tarde. El resto de la semana, gran parte del tiempo lo dedica a encontrar comida para la familia.

Una o dos veces por semana, Fernando y su esposa van a la despensa de alimentos de Growing Home. Antes de la pandemia, ellos y otros clientes de la despensa podían elegir entre los alimentos en las repisas y refrigeradores del lugar. Ahora, para proteger a todos contra COVID-19, los empleados y voluntarios de Growing Home empacan alimentos en cajas, según el tamaño de la familia, y las dejan en la vereda para que se recojan.

“El tipo de comida que cada familia recibirá en cada visita ahora es menos predecible”, dice Karen Fox Elwell, directora ejecutiva de Growing Home. “Las donaciones de alimentos y dinero disminuyeron desde marzo, mientras que la necesidad aumentó”.

Otra parada que Fernando hace para recoger alimentos es en una high school local. Ya que la escuela pública de su hijo cerró debido a la pandemia, lo cual suspendió el programa de desayunos y almuerzos gratis que solía comer, la escuela, como muchas otras en el estado, distribuye almuerzos empaquetados cinco días a la semana. Los almuerzos están disponibles para toda la familia y continuarán durante el verano a través del programa estatal de almuerzos escolares. No hay que mostrar ningún comprobante de ingresos ni otra información para recibir los almuerzos embolsados.

“Esos almuerzos nos ayudan tanto”, Fernando dice. “Incluyen jugo y leche en caja, fruta, panecillos dulces y sándwiches como hamburguesas y hot dogs que calentamos para comer más tarde o al día siguiente. Contamos con ellos para mucha de la comida que comemos”.  

Lo que Fernando no obtiene de la escuela o despensa de Growing Home, la familia compra cuando él va al supermercado. Lo hace con miedo, ya que corre riesgo de desarrollar síntomas graves si se contagia del virus, pero su esposa no habla inglés y no se siente cómoda yendo al supermercado.

“Me pongo la mascarilla e intento comprar lo más rápido posible”, Fernando dice.

Pagar por la comida se convirtió en algo ligeramente más fácil durante la pandemia, por lo menos los primeros meses. En el pasado, la familia había recibido solo $17 al mes (solo un poco más del beneficio mensual mínimo de $15) del programa federal de asistencia nutricional suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés, antes conocido como cupones de alimentos). Bajo leyes federales aprobadas en marzo, las familias participantes recibieron fondos adicionales de emergencia en abril, mayo y junio.

Por tres meses, la familia de Fernando recibió $194 mensuales más de SNAP. (Aunque la familia agradece el dinero adicional, el beneficio máximo para una familia de cuatro personas es de $646 al mes. La organización de defensa comunitaria Hunger Free Colorado está investigando por qué la familia no ha recibido una mayor cantidad.)

La primera semana de julio, sin una extensión federal a la vista, los beneficios de Fernando se redujeron nuevamente a $17 mensuales. Inició el mes de julio con un saldo de $300 de fondos de SNAP, lo cuales pueden transferirse al siguiente mes.

[Nota del editor: El 8 de julio, un día después de que este artículo se publicara, las personas que reciben SNAP y los grupos de defensa comunitaria recibieron la noticia de que el aumento de emergencia de los beneficios de SNAP se habían extendido durante el mes de julio. Esto significa que los beneficios de la familia de Fernando sumarán $194, en lugar de $17, por un mes más. No se sabe todavía si estos beneficios se volverán a extender.]

Sabiendo que el aumento de los fondos de SNAP probablemente era temporal, Fernando usó cuidadosamente el dinero adicional para comprar productos que usualmente no recibe en las cajas de la despensa cada semana, como frutas y verduras frescas, alimentos con alta proteína y versiones sin sal de sopas y frijoles. Fernando dice que los gastos desde que dejó su trabajo no le han permitido ahorrar. El primero de cada mes, el cheque del mes anterior que recibe del Seguro Social por discapacidad siempre se acaba.

Los $17 en beneficios de SNAP solo le permiten comprar unas barras de pan y un galón de leche cuando visita el supermercado. “Sin los almuerzos escolares y la despensa de alimentos, hasta el aumento del beneficio de SNAP se nos acabaría en las primeras dos semanas del mes”, Fernando dice.

Para cubrir sus gastos antes de la pandemia, y antes que la escuela ofreciera almuerzos a familias enteras y sus beneficios de SNAP aumentaran temporalmente, Fernando se aseguraba de que su familia tuviera suficiente para comer trabajando como voluntario, con frecuencia varias veces por semana, en la despensa de alimentos de Growing Home. Al final del día, los empleados les daban a los voluntarios productos que caducaban ese día, como carne y lácteos; esos productos ayudaron a la familia a suplementar su presupuesto.

Con frecuencia, las familias extienden sus fondos de SNAP al comprar productos más baratos y con más calorías, como galletas y carnes enlatadas, dice Sara Bleich, PhD, profesora de políticas de salud en la Facultad T.H. Chan de Salud Pública en Harvard. Pero Fernando está arriesgando que sus riñones dejen de funcionar si no agrega proteína o limita la sal. Y solo compra lo que realmente necesita, como leche, los días en que la despensa no tiene para darle.

Ellie Agar, directora de comunicaciones para Hunger Free Colorado, dice que la organización es una de muchas que han pedido al Congreso que aumente permanentemente los beneficios mínimos a $30 mensuales.

Bleich concuerda. “Si pudiera ser reina por un día y mover mi varita mágica… Aumentaría permanentemente la cantidad del beneficio de SNAP en un 15 por ciento”.

Fernando compartió la manera como su familia obtiene comida a lo largo de varias semanas para crear una imagen de lo que se necesita para mantener el hambre a distancia. Con la caja de la despensa de alimentos, los almuerzos escolares y las visitas usualmente semanales al supermercado, logran sobrellevar una semana más o menos con suficiente comida. En este ejemplo, “tenemos casi todo lo que necesitamos”, dice, “pero también estoy acostumbrado a que comamos lo que tenemos”.

Martes, 12 de mayo

Hoy, Fernando recibió una caja con alimentos de la despensa de Growing Home que contiene algunas frutas y verduras frescas, una caja de huevos, varias hamburguesas y un galón de leche. No siempre están disponibles todos esos productos, Fernando dice. Zanahorias y lechuga eran las únicas verduras disponibles ese día. Fernando dice que lo agradece, pero también está tratando de comer una buena variedad.

La caja también incluyó cuatro latas de proteína (como frijoles y lentejas), tres latas de verduras, dos bocadillos, dos barras de pan y sándwiches. Fernando dice que la comida en la caja se puede durar una semana si la suplementan con productos en los almuerzos escolares, como jugos en caja, panecillos y fruta, y con las compras del supermercado que hace cuando les queda poca comida.

La familia también ha perfeccionado la preparación de platillos que maximizan los ingredientes que reciben. Por ejemplo, agregan verduras a la carne, especialmente si es una porción pequeña, para preparar un estofado; también hacen y agregan frijoles refritos a las tortillas o queso para aumentar la proteína.  

Lunes, 18 de mayo

Las visitas al supermercado empiezan viendo lo que está en oferta en la sección de carnes y pescado. Fernando compra salmón, por ejemplo, si tiene suficiente dinero para cubrir el costo, especialmente si está en oferta. Si no, su selección probablemente sea la tilapia, que cuesta menos. Raramente compra carne de res, ya que usualmente es más costosa.

“Walmart vende una bolsa de cinco libras de tilapia congelada que nos dura de dos a tres semanas”, Fernando dice. (La bolsa de tilapia congelada cuesta de $10 a $12, dice; la bolsa de salmón del mismo tamaño usualmente cuesta $25.) “Descongelamos dos piezas por persona en cada comida y agregamos las verduras que tenemos”.

Fernando también busca verduras en oferta y ocasionalmente compra frutas y verduras orgánicas porque casi siempre son más caras. Sin embargo, algunas semanas, las verduras que están en oferta son aquellas que la familia no sabe preparar o las que no le gustan, como las alcachofas o el bok choy. En dado caso, Fernando compra verduras más conocidas a precio normal.

El desayuno es similar casi todos los días: burritos hechos con queso y huevos de la despensa de Growing Home. Los almuerzos escolares del verano siguen siento un componente vital. La familia no recibe sándwiches todos los días de la escuela en donde se distribuyen los almuerzos, porque cada vez obtienen para más de un día.

“Si dejan de ofrecer almuerzos, eso agregará a nuestros gastos de comida”, Fernando dice. “Tendríamos que comprar cosas como jamón y preparar nuestro propio almuerzo, así que [el programa de almuerzos] ayuda mucho a extender nuestro dinero de SNAP”.

Miércoles, 20 de mayo

Hoy, la despensa distribuyó verduras y frijoles enlatados, un pollo pequeño, pan, fruta picada, dos mangos, berenjena, pimentones verdes, avena y pasta. Fernando planeaba ir al supermercado para comprar otras verduras, un poco de pescado y más pollo.

Viernes, 22 de mayo

La caja de la despensa contenía fruta enlatada, pan y calabacitas, pero no incluía carne, frijoles enlatados ni leche.

En preparación para el fin de semana, Fernando dice, “creo que estaremos bien con lo que recibimos de la despensa de alimentos”.  

Lunes, 25 de mayo (Día de los Caídos/Memorial Day)

Aunque no hubo almuerzos escolares disponible el Día de los Caídos, la familia tenía suficiente comida y no tuvo que ir al supermercado. La cena estuvo compuesta de arroz y frijoles con un poco de carne de la despensa de alimentos; planeaban regresar a la despensa el próximo día.  

Lunes, 1º de junio

La caja de alimentos contenía dos galones de leche, además de bastante carne, y la familia tenía comida de los almuerzos escolares para comer por varios días. La caja no incluyó frutas ni verduras, pero recibieron pan, frijoles y fruta enlatada. Fernando planeó ir a comprar berenjena, brócoli y coliflor.  

“Sin el dinero de SNAP”, dice, “tendríamos que depender aún más de la despensa de alimentos, la cual, últimamente, no tienen mucho de lo que necesitamos”. (Esta fecha marcó dos meses desde que el beneficio de SNAP había aumentado.)  

Viernes, 5 de junio

La caja hoy tenía más productos, como verduras, comida enlatada, dos cajas de dedos de pollo y un galón de leche. Dos días después, Fernando y su esposa trabajaron como voluntarios en la despensa de alimentos y recibieron su segunda caja para la semana, con huevos, pan, cerezas, mandarinas, un par de pizzas congeladas pequeñas, costillitas de res, burritos para el desayuno y una bolsa de aguacates.  

“Sería más fácil tener más fondos para comprar lo que necesitamos, en lugar de ir a diferentes lugares para encontrar diferentes cosas”, Fernando dice. “Quisiera que pudiéramos ir a un lugar en lugar de aquí para una cosa, allá para otra… y hasta en ese caso, a veces no encuentro lo que necesito y, a veces, cuando lo tienen, no tengo suficiente dinero para comprarlo”.

Conforme junio fue avanzando, dos cambios estaban en proceso en Colorado que podrían facilitar que la familia de Fernando y otras familias que enfrentan inseguridad alimentaria encontraran y pudieran pagar por comida. El Departamento de Servicios Humanos de Colorado y el Departamento de Educación, con fondos del Departamento de Agricultura de EE. UU., trabajaron juntos para distribuir beneficios de Transferencia Electrónica de Beneficios durante la Pandemia (P-EBT, por sus siglas en inglés) para niños en edad escolar que hubieran recibido comida gratis o a precio reducido cuando las escuelas estuvieron cerradas. Los fondos se enviarán a las familias que reciben SNAP a finales de julio; las familias que no reciben SNAP los recibirán unas semanas después.

“Las familias que reúnen requisitos recibirán esos beneficios aunque hayan recogido almuerzos para llevar durante ese tiempo”, dijo Karla Maraccini, directora de la División de Asistencia Alimentaria y Energética en el Departamento de Servicios Humanos de Colorado. (Esto le corresponde a la familia de Fernando.)

Cada hogar con un niño que recibe comida escolar gratis o a precio reducido reúne requisitos para recibir $5.70 por niño por día de escuela en su tarjeta electrónica de SNAP. Maraccini dice que, por ahora, los fondos de P-EBT se limitan a las comidas perdidas en las escuelas cuando estas se cerraron, “pero el beneficio podría volver a distribuirse si se pierden días en el otoño”.

Joel McClurg, director de políticas para el “Plan de acción para acabar con el hambre en Colorado” (Colorado Blueprint to End Hunger), dice que los beneficios de emergencia serán útiles para quienes los reciban. El nivel de inseguridad alimentaria antes de la pandemia entre niños en Colorado era del 12.2 por ciento. Sin embargo, con la pandemia y la pérdida asociada de trabajos, la tasa ahora es de casi el 22 por ciento.

“Será triste”, McClurg dice sobre la inseguridad alimentaria durante la pandemia, y señala que el 52 por ciento de los hogares con bajos ingresos en el estado han dicho que perdieron su trabajo o ingresos desde que el coronavirus llegó a Colorado. “Menos de un cuarto tienen fondos de emergencia y más de la mitad dicen que les cuesta pagar las facturas. Tendremos que implementar una gran campaña informativa para que las familias que reciben almuerzos escolares gratis y a precio reducido, pero que no reciben SNAP, participen”.

A finales de mayo, Colorado se convirtió en uno de más de dos docenas de estados en permitir que los beneficiarios de SNAP usaran sus tarjetas electrónicas para comprar víveres por internet y reducir el tiempo que la gente pasa en la tienda. Fernando estaba emocionado con la posibilidad de reducir el tiempo en el supermercado para evitar enfermarse del virus. Los supermercados participantes incluyen Walmart, Whole Foods y King Soopers, el cual está ofreciendo que se recojan los víveres comprados con SNAP desde un automóvil; en los otros casos, las compras de víveres incluyen cargos por la entrega a domicilio que SNAP no cubre.

“Para maximizar el efecto, los supermercados deben pensar en soluciones para entregas en áreas en donde los alimentos no pueden dejarse afuera sin correr riesgos”, dice Bleich de Harvard.

A Fernando le interesa comprar por internet, pero solo si los beneficios de SNAP que ha estado recibiendo los últimos meses se vuelven a extender; si no, los $17 que empezó a recibir nuevamente en julio no darán para mucho. Se siente doblemente ansioso de saber si se extenderán los beneficios debido a unas noticias decepcionantes que recibió: Justo antes de la pandemia, Fernando se enteró de que solo le faltaban como dos años para recibir un nuevo riñón, lo cual le permitiría regresar a trabajar y aumentaría mucho los recursos y las oportunidades de su familia. Sin embargo, recientemente, ese período de espera se alargó ya que el número de trasplantes disminuyó en el peor momento de la pandemia, y ahora los posibles beneficiarios de un trasplante de riñón estarán más tiempo en la lista.

“Estoy tratando de no decepcionarme mucho”, Fernando dijo, “y enfocarme en mantenerme a mí y a mi familia sanos y alimentados”.  

Fran Kritz
Escritora especializada en cuidados y políticas de salud
Washington, DC