2019-09-19
Story

Elisabeth Francis (der.), quien trabaja en esfuerzos de alcance comunitario con las personas in hogar para Saint Francis Center, le da su tarjeta a una mujer en Civic Center Park el 19 de julio de 2019.

Fotografía de Joe Mahoney / enviado especial para The Colorado Trust

Por Jennifer Oldham

Durante el día más frío de marzo en los últimos 139 años, Jacob Davidson compartió una manta, una bebida y una larga plática con Cloies Ray Corley, Jr. en una vereda en el centro de Denver. Davidson se despertó en la madrugada con temperaturas bajo cero para encontrar a su amigo muerto por hipotermia, enfermedad cardiaca hipertensiva y abuso crónico del alcohol, según el informe de un forense médico municipal.

“Realmente me culpo a mí mismo”, dijo Davidson, de 26 años, mientras pedía dinero a los motoristas en el camellón de North Broadway y Colfax Avenue una mañana cálida de julio. “Es tan difícil cuando estás acostado junto a alguien, como lo haces todas las noches, y te despiertas y está muerto”.  

Davidson y otros residentes sin hogar que se reúnen regularmente alrededor de Civic Center Park conocían a Corley, de 45 años, originario de Oklahoma y exmecánico que llegó a Denver en 2016, como un hombre gracioso, amable y respetuoso. Su muerte el 3 de marzo ocurrió el cuarto año consecutivo en el que las muertes de personas sin hogar aumentaron en el área metropolitana de Denver.

Meses después, los residentes de la ciudad votaron casi unánimemente contra una propuesta por el “derecho a sobrevivir”, la primera medida en su tipo. Parte de la propuesta tenía como objetivo anular la prohibición con siete años de existencia de acampar en casas de campaña y bolsas de dormir en áreas públicas. Los promotores de la iniciativa electoral colaboraron con investigadores de la Universidad de Colorado en Denver en un estudio que encontró que la prohibición empeora los problemas médicos que sufren las personas que viven en las calles al prohibirles cualquier tipo de refugio contra el clima y forzándolas a trasladarse a áreas peligrosas donde no pueden dormir profundamente.

Davidson dijo que los residentes de Denver deben reconocer que las personas sin hogar también son personas, con necesidades básicas para usar el baño, comer y tener un lugar seguro donde descansar. “Solo queremos que nos traten como seres humanos”, dijo.  

La Iniciativa 300 figuró en noticieros nacionales e hizo que sus oponentes, como la organización de convenciones y visitantes Visit Denver, la coalición empresarial Colorado Concern y otros, gastaran $2.4 millones para derrotarla, según informes financieros de la campaña presentados ante la ciudad. El polémico debate de la iniciativa duró meses y despertó conciencia sobre la falta de recursos disponibles para ayudar a un número cada vez mayor de personas sin hogar en el área metropolitana.

La tendencia altamente visible, con campamentos apareciendo en muchos vecindarios, es una de las consecuencias intricadas del éxito económico de Denver: cientos de personas llegan a la ciudad cada mes, solo para darse cuenta de que no pueden costear la vivienda, aunque encuentren trabajo.

“Un comentario constante que escucho es: ‘Vine a Denver porque necesito un trabajo’”, dijo Tom Luehrs, director ejecutivo de Saint Francis Center, un refugio diurno en el centro de la ciudad que atiende a un promedio de 750 personas sin hogar cada día. “El desafío con frecuencia es, bueno, obtienen un trabajo, ¿pero en dónde viven? Muchas personas seguirán sin hogar por lo menos por un tiempo, aunque estén trabajando, antes que puedan encontrar una vivienda asequible”.

Una auditoría de la ciudad publicada durante la campaña electoral la primavera pasada resaltó los problemas sistémicos, como la insuficiencia de personal, la falta de datos y la falta de un plan estratégico con formas de evaluar el desempeño, que limitó la habilidad de los funcionarios para abordar la falta de hogar como un problema.

A pesar de la contundente derrota de la iniciativa electoral, quienes trabajan a favor de las personas sin hogar están aprovechando el aumento en el escrutinio público, presionando a la ciudad para que cumpla promesas de ofrecer más viviendas y servicios de emergencia y pidiéndoles a las empresas que se opusieron a la medida que den apoyo monetario y con voluntarios.

“Necesitamos hacer una inmensa inversión en estos momentos. Hay demasiadas personas durmiendo afuera, durmiendo en automóviles, durmiendo en lugares que no están diseñados para que seres humanos vivan ahí”, dijo Cathy Alderman, vicepresidenta de comunicaciones y políticas públicas de la organización Colorado Coalition for the Homeless. (La organización no apoyó la Iniciativa 300 y la describió como “una respuesta a corto plazo debido a la frustración con el fallido sistema actual, una respuesta a los síntomas en lugar de a la causa del problema”.)

Entre las principales prioridades de Alderman se encuentra identificar a socios que ayuden a desarrollar una iniciativa electoral en 2020 para recaudar $50 millones para un fondo permanente dedicado a tratar la falta de hogar en Denver, dijo. Los que trabajan a favor de las personas sin hogar están estudiando una manera de pagar por esa medida y examinando ciudades en el norte de California y en otros lugares donde esfuerzos similares ya se aprobaron.

Mientras tanto, Saint Francis Center está proporcionando empleo, vivienda y servicios médicos y de alcance comunitario a personas sin hogar, al mismo tiempo que se reúne con compañías en el área para hablar sobre cómo sus empleados podrían donar su tiempo, Luehrs dijo.

“Estamos buscando establecer una relación continua”, agregó Luehrs, quien dijo que los negocios aumentaron sus donaciones después de las elecciones. “Estamos teniendo conversaciones con ellos y diciéndoles: ‘Esto es lo que necesitamos; ¿cómo podemos asociarnos con tu negocio?’”  

Las personas que reciben servicios a través de la organización de Luehrs también están asegurándose de que el tema no se olvide. Denver Homeless Out Loud, un grupo que reunió firmas para incluir la Iniciativa 300 en la boleta electoral, lanzó el plan “100 Días de Acción” antes que Michael Hancock iniciara su tercer periodo como alcalde el 15 de julio. El plan de 13 páginas de largo incluye pasos específicos que la ciudad podría dar para abordar la falta de hogar, como anular la prohibición de acampar, proporcionar baños y duchas y modificar la zonificación para permitir la instalación de casas de campaña en propiedad privada.

“La situación es absolutamente urgente y los trucos publicitarios que vemos de los funcionarios de la ciudad sobre todo lo que están haciendo son nimiedades”, dijo Terese Howard, una organizadora con el grupo que ejerció presión política ante el Consejo de la Ciudad el 19 de agosto junto con otros que trabajan a favor de las personas sin hogar.

“Ahora estamos listos para intentar cosas desde ángulos diferentes e intentar cosas con las nuevas personas a cargo”, agregó. “El hecho de que tenemos cinco integrantes nuevos en el consejo que son mucho mejores a muchos que hemos tenido antes nos da una gran oportunidad de, con suerte, hacer algo”.

Cerca de 946 personas en los siete condados que conforman la región metropolitana de Denver están quedándose en casas de campañas, parques, vehículos o bajo desniveles, según una encuesta implementada en un momento específico (point-in-time survey, en inglés) en 2019. Esta cantidad representa a aquellas personas sin refugio y se basa en las personas contadas por encuestadores la fría y nevada noche del 28 de enero. La encuesta “Todos cuentan”, que se implementa como parte de un esfuerzo nacional que ayuda a informar los fondos federales, encontró a un total de 5,755 personas sin hogar a lo largo de la región. Muchas personas incluidas en este número encontraron refugio la noche de la encuesta.  

El sistema de refugios en Denver, el cual atiende a 1,800 personas por noche, a veces está sobrecargado, dijo Chris Conner, director de Denver’s Road Home, durante una presentación el 12 de junio ante el comité de seguridad, vivienda, educación y falta de hogar del Consejo de la Ciudad. Hay más de 1,900 camas en total disponibles en los refugios que la ciudad administra.

Las personas in hogar dijeron que los funcionarios podrían ayudarlas al acelerar el proceso para obtener uno de los pocos vales para la vivienda que se ofrecen cada año. Esos documentos tardan meses en obtenerse y luego hay que esperar más para encontrar un propietario dispuesto a aceptarlos. Arthur Ortiz, quien recientemente estaba sentado a la sombra en Civic Center Park esperando recibir un almuerzo caliente de la organización caritativa católica Christ in the City, es una de esas personas en la lista de espera para recibir un vale.

“Estoy esperando para recibir un vale; he pasado los últimos 20 años en la calle y por un tiempo dejé de intentar obtener uno”, dijo Ortiz, de 59 años, quien está viviendo temporalmente con su sobrino mientras espera la documentación. “Solo quiero conseguir un lugar en el centro, me gusta [estar] aquí”.

Con tantos residentes sin vivienda, Denver está enfrentando una “crisis de salud pública”, según un informe publicado en abril por los investigadores Tony Robinson y Marisa Westbrook de la Universidad de Colorado en Denver en colaboración con Denver Homeless Out Loud, el grupo que apoyó la iniciativa electoral.

El 85 por ciento de las 484 personas sin hogar que respondieron a una encuesta para el informe dijeron sufrir de quemaduras por el frío, discapacidades físicas, deshidratación, insolación y trastornos mentales. La ciudad no tiene suficientes opciones de vivienda y refugios, ni tampoco instalaciones para la higiene personal, que ayuden a las personas sin hogar a mantenerse sanas, la investigación concluyó.

La ciudad está respondiendo a llamados de quienes trabajan a favor de las personas sin hogar para proporcionar más refugios diurnos y alternativas de vivienda mediante una licitación para implementar mejoras valuadas en $15.7 millones en su sistema de refugios y proporcionar 400 vales de vivienda transitoria por dos años, dijo Britta Fisher, directora ejecutiva de vivienda para la Ciudad de Denver. La ciudad prometió invertir $11.2 millones, con grupos empresariales y fundaciones comunitarias que donarán $3.5 millones. La ciudad está recaudando el resto y animando a los integrantes de la comunidad para que contribuyan.

“Estas son dos cosas que creemos afectarán ahora mismo a las personas que buscan servicios”, Fisher dijo. “Tenemos la esperanza de que al final del verano estos dólares estén invirtiéndose en la comunidad”.

Las vales de vivienda proporcionarán lugares para que las personas se queden ahí mientras esperan su turno en la lista de una vivienda permanente o realojamiento rápido. Las mejoras en los refugios podrían incluir duchas nuevas, cocinas y lugares para guardar pertenencias, al igual que un horario más amplio de atención.

Fisher está liderando un esfuerzo para combinar la División de Vivienda del departamento de Desarrollo Económico y Oportunidades de Denver con Denver’s Road Home y convertirlos en un nuevo “Departamento de Vivienda y Falta de Hogar”, el cual se planea abrir en enero. Como respuesta a la auditoría de la ciudad, el departamento se comprometió a desarrollar un plan estratégico para agosto de 2020, Fisher dijo. También agregó que ya se inició el proceso con la organización de grupos de enfoque entre personas involucradas en el tema.

Fisher enfatizó el progreso alcanzado por la ciudad durante los últimos siete años ayudando a las personas sin hogar, con una disminución del 25 por ciento entre la población en general de 5,271 en 2012 a 3,943 en 2019. Fisher también señaló los más de $100 millones que la administración del alcalde Hancock ha invertido para crear viviendas asequibles. Además, la ciudad adjudicó un contrato para hasta siete guías (peer navigators, en inglés) que ayuden a conectar a personas sin hogar con servicios cuando se queden en un refugio.

Hay otras mejores que los refugios necesitan implementar, como asegurar que las instalaciones cumplan con la Ley de Estadounidenses con Discapacidades y que haya un proceso justo y fácil para solicitar modificaciones razonables, dijo Julie Reiskin, directora ejecutiva de la organización Colorado Cross-Disability Coalition (beneficiaria actual de The Colorado Trust).

“El 57 por ciento de las personas que se enfrentan a la falta crónica de vivienda son personas con una discapacidad identificable”, dijo. “Necesitan maneras claras de obtener excepciones a las reglas que no funcionan, ya sea que no puedan moverse rápidamente por las mañanas o que tengan que traer a un asistente personal con ellas al refugio”.

Reiskin y Howard, de Denver Homeless Out Loud, están de acuerdo con que no habrá cambios radicales hasta que el público entienda que ser una persona sin hogar no es un defecto personal, sino un problema relacionado con la justicia económica y social.

“Tienen que implementarse con los voceros adecuados que construyan una narrativa a través de una campaña publicitaria”, Reiskin dijo. “La comunidad LGBTQ ha realizado un excelente trabajo cambiando la narrativa con el paso de los años, pero tenían mucho dinero y la comunidad de personas sin hogar no lo tiene”.

El aumento en residentes sin hogar no está sucediendo solo en Denver, ya que Boulder, Centennial, Colorado Springs, Longmont y Parker también están implementando prohibiciones para acampar en sus esfuerzos por limitar el número de personas que están durmiendo en espacios públicos de la ciudad.

Los representantes que forman parte del grupo Metro Denver Homeless Initiative con 13 integrantes creen que la controversia relacionada con la Iniciativa 300 también reveló el hecho de que la ciudad y las organizaciones no lucrativas no cuenta con suficientes recursos para atender a las personas que viven en la calle.  

“Creo que es realmente importante para nosotros, mirando hacia el futuro, entablar un diálogo sobre lo que la falta de hogar es, de forma integral, y no solo lo que vemos en las esquinas”, dijo Christina Carlson, directora ejecutiva de Urban Peak, una agencia sin fines de lucro que ofrece una variedad de servicios a personas jóvenes sin hogar.

“Estamos presionando a la ciudad para que piense sobre cuáles son los varios subgrupos y de qué manera son únicos y cómo los estamos atendiendo”, Carlson dijo. También agregó que su organización, en funcionamiento por 31 años, está observando un aumento en la demanda de vivienda asequible y servicios para la salud mental en comparación con antes.

Urban Peak trata de conectarse con sus clientes antes que pierdan su vivienda cuando están en un lugar inestable, en lugar de cuando ya están viviendo en la calle, Carlson explicó. La organización también envía a la ciudad a empleados dedicados al alcance comunitario para que conozcan a los jóvenes y establezcan relaciones con ellos y los conecten con servicios y recursos.

Estos empleados son parte de Denver Street Outreach Collaborative, la cual incluye representantes de la ciudad, Colorado Coalition for the Homeless, Saint Francis Center y Urban Peak. Alrededor de 21 empleados trabajan a través de la colaborativa para establecer relaciones con personas en la calle, ofrecerles servicios de intervención en momentos de crisis y conectarlas con vivienda, beneficios públicos, ropa, comida y atención médica y de salud mental.

Elisabeth Francis, una trabajadora comunitaria con Saint Francis Center, ha formado parte del equipo por seis años. Visita a clientes en las calles cerca de Civic Center Park y 16th Street Mall casi todos los días entre semana.

“Tantas personas que están en la calle perdieron su red de apoyo social y no sienten ningún tipo de conexión con el mundo exterior”, dijo Francis mientras empujaba un carrito lleno de agua, calcetines negros y hojas informativas sobre servicios médicos y otros servicios alrededor del parque un reciente día de julio.

Se acercó a Davidson parado en el camellón de North Broadway y Colfax Avenue.

“Uy, ya me metí en problemas”, bromeó Davidson, quien habla con Francis casi todos los días. Él y Francis están esperando noticias sobre la solicitud de un vale para la vivienda con la cual Francis lo ayudó hace más de un mes.

“Me gustaría obtener un trabajo culinario”, Davidson dijo. “No me voy a dar por vencido”.