2019-01-10
Story

Georgina Chavez-Vasquez vive en un vecindario de Lakewood, Colorado, con una expectativa de vida 1.5 años más alta que la de su vecindario anterior, según un nuevo análisis de datos.

Fotografía de Joe Mahoney / encargado especial para The Colorado Trust

Por Jenny McCoy

Hace diez años, Georgina Chavez-Vasquez, residente por muchos años de Colorado, no se sentía segura en su vecindario situado en el oeste de Denver. Una vez, cuando entró corriendo a su casa y dejó el automóvil encendido, para que se calentara un día frío de invierno, se lo robaron en la entrada a su cochera. Dijo que le temía a los policías después de que su hermano pasara por una mala experiencia con ellos, y escuchaba disparos cercanos de armas de fuego varias veces al año.

Así que, esta inmigrante mexicana de primera generación, en ese entonces madre soltera con dos hijos, se mudó a varias millas de distancia al vecindario de Greenbriar-Cloverdale en Lakewood. Ahí, Chavez-Vasquez dice que encontró calles más calmadas y limpias, menos disparos y más oportunidades para participar cívicamente.  

Chavez-Vasquez, de 42 años, no se dio cuenta en ese momento de que su nuevo domicilio venía con otro beneficio: los residentes en su área censal de Lakewood (#118.03) tienen una expectativa promedio de vida de 79.4 años, alrededor de un año y medio más que los residentes de su antiguo vecindario. Más sorprendente aún: si ella hubiera elegido vivir solo a media milla hacia el nordeste, hubiera acabo en un área censal (#45.03) en donde la expectativa de vida es mucho más baja, de 71.7 años.

Nuevos datos a nivel área censal publicados el pasado mes de septiembre revelaron sorprendentes discrepancias en la expectativa de vida, tanto en la zona de Chavez-Vasquez en el área metropolitana de Denver como en otros vecindarios a lo largo del país. La publicación de estos datos fue un esfuerzo conjunto de las oficinas estatales de archivos vitales, la Asociación Nacional para Estadísticas y Sistemas de Información de Salud Pública, el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Fundación Robert Wood Johnson (RWJF, por sus siglas en inglés).

Las expectativas promedio de vida, las cuales la RWJF publicó a través de una herramienta interactiva disponible en línea, se basan en los archivos estatales de muertes ocurridas entre 2010 y 2015 y cálculos poblacionales de la Oficina del Censo de EE. UU. Reflejan tanto a las personas que han vivido en un área censal en particular desde su nacimiento hasta aquellas que se mudaron más tarde en su vida.

Los datos, conocidos como el Proyecto de Cálculos de Expectativas de Vida en Áreas Pequeñas de EE. UU. (USALEEP, por sus siglas en inglés), ofrecen por primera vez acceso público a tasas de expectativas de vida por área censal. Además se enfocan en áreas geográficas pequeñas (conteniendo alrededor de 4,000 personas en promedio) para revelar resultados de salud poblacional más específicos.

La información a nivel condado, aunque útil para identificar tendencias más generales, “no toma en cuenta lo que está ocurriendo en los vecindarios en relación con la segregación, las oportunidades y las condiciones”, dijo Don Schwarz, un vicepresidente senior en la RWJF que ayudó a iniciar el proyecto. “Ya que las condiciones se forman principalmente a nivel local, afectan a las personas a nivel local”.  

Colorado, en promedio, tiene una expectativa de vida de 80.5 años, casi dos años más que el promedio nacional de 78.6 años. Sin embargo, la variabilidad se destaca a lo largo del estado, dijo Kirk Bol, gerente de la sucursal de Registros y Estadísticas Vitales del Centro para Datos de Salud y Medioambiente con el Departamento de Salud Pública y Medioambiente de Colorado (CDPHE, por sus siglas en inglés). Bol formó parte del comité director para el USALEEP, y también ayudó a CDPHE para que utilizara los resultados en una herramienta interactiva con datos específicos de Colorado.

Ese mapa interactivo, conocido como el Proyecto para Mapear la Equidad en Salud Comunitaria, permite que las personas en Colorado ingresen su domicilio para ver los resultados de la expectativa de vida (además de otros aspectos de salud que se mencionarán más abajo) en su área censal específica y los comparen con otros resultados en el estado.

En Colorado, las expectativas de vida varían entre 67.3 años (en un área censal cerca de Sloan Lake en el vecindario de Edgewater en el Condado de Jefferson) y 89.5 años (en la única área censal del Condado de Cheyenne). Esta es una diferencia de más de 22 años. Los datos muestran que, comunidades a millas de distancia, o hasta aquellas separadas por una sola calle, pueden tener expectativas de vida extremadamente diferentes.

“Es muy revelador”, Bol dijo.

Susan Brugman, quien ha vivido en Lakewood, Colorado, por años, descubrió que su área censal en el vecindario de Belmar tiene una expectativa promedio de vida de 80.5 años. Esta expectativa es casi 7 años más alta que la de sus vecinos que viven cruzando Wadsworth Boulevard, a menos de un cuarto de milla de distancia y también dentro de los límites de Belmar.

“Estoy solo sorprendida, eso es lo único que puedo decir, porque realmente no tiene sentido que exista esa diferencia”, dijo Brugman, de 67 años, quien también es dueña y alquila una vivienda al otro lado de Wadsworth. “Conozco a varias personas que viven ahí, y todas pertenecen básicamente a la misma clase socioeconómica que yo”, la cual Brugman describió como clase media alta.

Desde una perspectiva más general, los resultados de la expectativa de vida en el área metropolitana de Denver no fueron tan sorprendentes, Bol dijo. Se observaron expectativas de vida más bajas en las zonas norte y este de la ciudad en áreas censales, incluidas áreas en los condados de Adams y Jefferson, con tasas más altas de pobreza y enfermedades crónicas y tasas más bajas de logros académicos. 

“Tiene sentido que las áreas que ya sabemos son las más afectadas [negativamente] en el estado también son las que tienen expectativas de vida más bajas”, Bol dijo. “Sirve de confirmación y validación observar esos resultados, aunque es alarmante”.

Estas diferencias en las expectativas de vida en el área metropolitana de Denver tampoco sorprenden a Chavez-Vasquez, quien sospecha que las diferencias reflejan, en parte, los defectos del sistema de atención médica. Sin embargo, como inmigrante de primera generación, Chavez-Vasquez también observa factores raciales y étnicos que desempeñan un papel potencial en las diferencias. (Tanto su vecindario actual como el anterior albergan principalmente a comunidades de color, según datos de los Cálculos 2012-16 de la Encuesta Comunitaria Estadounidense incluidos en el mapa interactivo del CDPHE.)

“He tenido que aumentar el [éxito] yo sola, y esa es la motivación que la mayoría de los inmigrantes tienen: venir y trabajar lo más posible”, Chavez-Vasquez dijo. “A veces, ponemos nuestra salud a un lado. Es una ansiedad querer hacer lo más que puedas para las futuras generaciones”.

Chavez-Vasquez señala otras dificultades que ha vivido: crimen en su antiguo vecindario, la falta de un sistema de apoyo familiar cuando estaba criando a sus hijos, la discriminación que enfrentó en su trabajo y la educación de mala calidad que recibieron sus hijos en la escuela primaria del vecindario (que motivó a Chavez-Vasquez a transferirlos a otra escuela). Se ha demostrado que todas estas variables afectan potencialmente la salud y la longevidad.

Fuera del área metropolitana de Denver, grandes diferencias en la expectativa de vida, anteriormente descubiertas en datos a nivel condado, también aparecieron en el Condado de Mesa al oeste de Colorado.

“Solo tenemos tres códigos postales en el área metropolitana de Grand Junction”, dijo Jeff Kuhr, PhD, director ejecutivo del departamento de Salud Pública del Condado de Mesa. “Eso nunca ha funcionado muy bien” para precisar los problemas y las necesidades específicas de cada vecindario, agregó.

Los datos del USALEEP mostraron que en el Condado de Mesa hay diferencias de más de 10 años en las expectativas de vida de sus áreas censales.

Aunque Clifton, en el área metropolitana de Grand Junction, con frecuencia se menciona como la parte más desfavorecida en el condado, Kuhr dijo, ciertas partes dentro de Grand Junction y Orchard Mesa (una comunidad no incorporada adyacente a Grand Junction) reflejaron expectativas de vida similarmente bajas: de 72.8 y 76.7 años, respectivamente, en comparación con la expectativa de vida de 73.6 años en Clifton.

“Siempre [señalamos a] Clifton,” Kuhr dijo, “pero es importante que las personas vean que no es solo un segmento individual”.

Al examinar las zonas rurales del estado, ciertos lugares reflejan expectativas de vida mucho más altas de lo esperado, Bol dijo. Por ejemplo, el Condado de Cheyenne es una zona poco poblada en el este de Colorado con tasas más altas de discapacidades y desempleo, y tasas más bajas de logros académicos. Sin embargo, también cuenta con la expectativa de vida más alta en el estado (89.5 años, como ya se mencionó).

Estos resultados aparentemente incongruentes sugieren que “necesitamos examinar otras cosas que promueven la buena salud”, Bol dijo, como la participación comunitaria y la estructura familiar.  

En otro lugar, el área censal que incluye a una gran parte del Condado de Saguache en el sudeste de Colorado tiene una expectativa promedio de vida de 87.5 años, una de las más altas en el estado, a pesar de también tener altas tasas de pobreza, discapacidad y desempleo y bajas tasas de logros académicos. La única otra área censal en Saguache, una zona geográfica más pequeña en la parte sur del condado, tiene una expectativa promedio de vida mucho más baja, 77.7 años, con tasas similares de las misma variables.

Al explicar las causas de estas variaciones en las expectativas de vida entre vecindarios, los habitantes como Chavez-Vasquez quizás tengan hipótesis, pero no existe un solo factor, Bol dijo. Por lo contrario, es una combinación de diferentes factores, explicó. Por eso el Proyecto para Mapear la Equidad en Salud Comunitaria superpuso los datos del USALEEP con varios factores que afectan la salud, como la pobreza, el nivel de estudios, las discapacidades, las enfermedades crónicas y la habilidad de hablar inglés.  

Bol dijo que lo que se espera de estos datos es que los departamentos de salud pública locales los usen para aumentar su entendimiento sobre los factores que afectan la salud en sus comunidades y usar esos conocimientos para mejorar sus esfuerzos. Kuhr, por su parte, dijo que los datos más específicos sobre las expectativas de vida ayudarán a los funcionarios en el Condado de Mesa a determinar hacia dónde deben dirigir sus recursos para iniciativas de salud pública, como un nuevo programa de educación infantil temprana que aumente la preparación escolar. Bol también espera que los datos den lugar a conversaciones entre residentes, y que desafíen las ideas preconcebidas sobre comunidades.

Otro estudio nacional publicado el pasado mes de octubre proporcionó un análisis adicional sobre la forma y el lugar donde vivimos, hasta nuestro domicilio exacto, afectan nuestro futuro. Esta serie de datos, llamada El Atlas de Oportunidades y publicada por la Oficina del Censo de EE. UU. en colaboración con investigadores de las universidades de Harvard y Brown, le dio seguimiento a 20 millones de personas nacidas en EE. UU. entre 1978 y 1983, desde su infancia hasta la mitad de sus años 30. Su objetivo fue demostrar, a nivel del área censal, cómo los vecindarios en donde se crían los niños afectan sus ganancias al llegar a la edad adulta.

“Queremos preguntar: ¿De qué manera afecta el lugar a los niños que han vivido por mucho tiempo ahí?” dijo Sarah Merchant, una investigadora con El Atlas de Oportunidades, sobre el ímpetu que impulsó el informe.  

Igual que con los datos del USALEEP, los resultados de El Atlas de Oportunidades mostraron diferencias importantes a lo largo de Colorado. Ciertos vecindarios, pareciera, ayudan a criar a algunos niños para convertirlos en adultos pudientes, mientras que otros los mantienen en la pobreza.

Por ejemplo, los niños criados en familias de bajos recursos en el área censal de Brugman en Belmar, subieron a la clase media al llegar a la edad adulta, ganando un salario promedio anual de $46,000. Sin embargo, niños similares criados justo al otro lado de Wadsworth, tuvieron ingresos anuales mucho más bajos cuando adultos: $36,000. También cerca de ahí, los niños criados en familias de bajos recursos en el área de Westwood, con una expectativa promedio de vida de 71.7 años, ganaron solo $26,000 cuando adultos.

Aunque importantes, estas discrepancias para nada son las mayores en Colorado. Por ejemplo, los niños en familias de bajos ingresos criados en un área censal específica que incluye parte de Avon y zonas no incorporadas en el Condado de Eagle, ganaron un salario promedio anual de $67,000 al llegar a la edad adulta. Esta cantidad contrasta mucho cuando se compara con la de los niños en vecindarios con ingresos similares en el área censal adjunta hacia el norte, que también incluye partes del pueblo de Avon y zonas no incorporadas en el Condado de Eagle, quienes terminaron ganando solo $20,000, uno de los salarios promedio más bajos en Colorado.

Sarah Smith Ymes, alcaldesa de Avon, dijo que esta diferencia refleja la “tremenda disparidad” entre los residentes pudientes dueños de una segunda vivienda en Avon y las personas de bajos recursos que trabajan en el sector de servicios en los complejos hoteleros cercanos. Es una diferencia abismal bien conocida por quienes viven en la comunidad, agregó.

Sin embargo, al igual que con los datos del USALEEP, no existe un análisis oficial de por qué ciertos lugares son mejores que otros ayudando a las personas para que escapen de la pobreza. “No estamos afirmando nada sobre la causa y el efecto”, Merchant dijo.

Para eliminar las diferencias geográficas relacionadas con la salud y las oportunidades en Colorado y en todo el país, un punto de partida prometedor sería desarmar las políticas que protegen la segregación en la vivienda, las prácticas bancarias, la educación y el encarcelamiento, dijo Schwarz, refiriéndose a los datos del USALEEP. Tanto los líderes cívicos como los ciudadanos pueden participar en el proceso, Bol agregó.  

Los datos proporcionan un recurso para que las personas empiecen a explorar lo que está impulsando las diferencias en sus propias comunidades, y “su objetivo es ser un punto de partida para iniciar una discusión”, dijo Bol, “no para terminarla”.