2018-11-13
Story

Heather Nielson afuera de la oficina de The Community Voice, un grupo que ha reunido a los integrantes de la comunidad en Dove Creek.

Fotografías de Kristin Jones 

Por Kristin Jones

DOVE CREEK, COLORADO—A veces, vivir en un pueblo pequeño causa que se establezcan amistades duraderas. Y a veces, no.

A principios de este año, el consejo de la ciudad de Dove Creek, una comunidad de alrededor de 700 personas ubicada en Colorado justo al este de la frontera con Utah, tuvo una junta con los comisionados del Condado de Dolores.  

No se esperaba que este evento llamara la atención. Después de todo, Dove Creek es el centro administrativo del Condado de Dolores.  

Pero sí lo hizo. El consenso entre los residentes del pueblo es que han pasado 50 años, más o menos, desde que eso sucedió por última vez.  

“No creían que fuera necesario”, dijo Ronda Lancaster, quien trabaja en Dove Creek y vive cerca en Pleasant View. Los líderes del pueblo y el condado “estaban por ahí haciendo lo suyo”.

De hecho, dijo, “estaban haciendo las mismas cosas y ni sabían”.  

La reunión surgió gracias a un esfuerzo coordinado entre los residentes de Dove Crek que estaban tratando de encontrar formas de mejorar la salud y prosperidad del pueblo, con el apoyo de la estrategia de Colaboraciones comunitarias de The Colorado Trust.

El grupo de vecinos, llamado “The Community Voice” (La voz comunitaria), se ha estado reuniendo por años para encontrar las causas principales de los desafíos más grandes en el pueblo. Cerca de 300 integrantes de la comunidad han asistido a reuniones para hablar sobre los recursos y del pueblo y desarrollar soluciones para sus problemas.  

Algunos de los desafíos eran obvios, y similares a los desafíos en áreas rurales de Estados Unidos: trabajos que estaban desapareciendo, salarios bajos y una población cada vez más anciana. Algunos desafíos se relacionaban más específicamente con Dove Creek. En Wild Coffee, una cafetería y sandwichería pequeña ubicada dentro de una casa cerca de la autopista, un día reciente de septiembre, tres amigos hablaban sobre los efectos de la sequía. Los granjeros de aquí por lo general emplean técnicas agrícolas para tierras secas, es decir, sin irrigación, que les permiten cultivar alimentos básicos como los frijoles de Anasazi y pintos. Es un método especialmente diseñado para el clima, y vulnerable a los cambios climáticos.

“Si no nos cubre una manta pesada de nieve húmeda en el invierno, pueblos como Dove Creek van a terminar desapareciendo”, dijo Heather Nielson, quien vive aquí y organiza actividades de alcance comunitario para The Community Voice.

Cuando los integrantes de The Community Voice trataron de encontrar soluciones, se dieron cuenta de que la falta de colaboración entre organizaciones representaba un obstáculo real para el tipo de progreso que lograría revitalizar la comunidad, obtener nuevas fuentes de ingreso para impulsar la economía local y atraer a gente joven.

El consejo de la ciudad, los comisionados del condado, los servicios sociales, el distrito escolar y las organizaciones locales no lucrativas estaban todos haciendo un buen trabajo. Pero no lo estaban haciendo juntos.  

Gran parte de la tarea que ha realizado The Community Voice hasta ahora ha sido con el objetivo de respaldar y expandir (en lugar de duplicar) los esfuerzos existentes.

“Queremos reunir a los niños ofreciéndoles cosas que disfruten hacer”, dijo Lancaster, a quien The Community Voice contrató para que trabajara como coordinadora comunitaria. “No teníamos la experiencia para hacerlo todo nosotros solos”.  

Usando fondos de la estrategia de Colaboraciones comunitarias, The Community Voice distribuyó un subsidio para arreglar el baño de la única guardería en el pueblo. Dio dinero a la escuela pública local para apoyar actividades adicionales para el consejo estudiantil. Financió un nuevo programa extraescolar; la bibliotecaria escolar Laurie Ernst lo sugirió durante un almuerzo de agradecimiento organizado por The Community Voice y ha sido algo obviamente necesario por años.

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Laurie Ernst y Angie Buffington en el programa extraescolar que lideran.

Al mismo tiempo, el equipo de residentes distribuyó becas a una escuela local que ofrece clases por internet (similar a una escuela de un salón con Wi-Fi) como una alternativa privada de bajo costo a la escuela pública. Y otorgó subsidios para varios programas que ofrece una organización local no lucrativa llamada “Reaching Out to Community and Kids”, la cual da clases de arte en el verano y ayuda con comida durante emergencias, entre otras cosas.  

Kiara Lingenfelter es una estudiante de 11o grado en Dove Creek High School. Se siente feliz por las oportunidades que ha tenido gracias al apoyo de The Community Voice, incluidos cursos de liderazgo con sus compañeros que también integran el consejo estudiantil y oportunidades para conocer a líderes estudiantes de otras escuelas. Cuando piensa en su futuro, visualiza a Dove Creek.

“Definitivamente creo que Dove Creek es un lugar a donde vale la pena regresar”, dijo Lingenfelter. “Me gusta la escuela de aquí. Mi primer pensamiento [sobre el futuro] es convertirme en maestra. La proporción de niños por maestro es muy pequeña. Me gustan las relaciones que estableces aquí con tus maestros”.

Una consecuencia beneficiosa de que The Community Voice reuniera a las personas también fue un aumento en la participación cívica. Las elecciones para elegir a los integrantes del consejo de la ciudad y al alcalde, por mucho tiempo disponibles para quien quisiera ofrecerse como voluntario/a, de pronto se convirtieron en un evento competitivo.  

“Esto es lo que The Community Voice ha hecho por nosotros. Se aparecen a todas las juntas”, dijo Brett Martin, el alcalde recientemente elegido de Dove Creek. “Solo me siento y escucho, ya sea que esté o no esté de acuerdo. Es una voz de la comunidad que se puede representar a nivel local. Dove Creek no ha tenido eso antes”.

Al final de la reunión entre los representantes del pueblo y del condado, acordaron compartir responsabilidades para contratar a un nuevo funcionario que hiciera cumplir las normas municipales. Más importante aún, se vieron y empezaron a fortalecer una relación capaz de tener una gran influencia positiva en el pueblo.

Destruyendo cubículos

La tendencia que tienen las organizaciones de aislarse, y a veces de competir unas contra las otras, en lugar de trabajar juntas, no es algo característico de las agencias rurales.

El día después de que visité Dove Creek, 100 millas al este y a un universo de distancia, una caravana de autobuses se estaban preparando para salir de un hotel en Telluride para visitar la región. Los autobuses estaban llenos de empleados de 33 organizaciones no lucrativas involucradas en resolver problemas difíciles, como mejorar el acceso a la vivienda y la atención médica, fortalecer la economía o luchar contra el hambre, entre otros.  

Las organizaciones no lucrativas que promueven intereses similares deberían aliarse de forma natural. Pero no siempre funciona así. Parte de la culpabilidad recae en la filantropía, la cual puede alentar a que organizaciones individuales compitan para recibir fondos sin importar el ecosistema en el que residen. Hay pocos subsidios que premian la cooperación; muchos hacen lo opuesto.

La estrategia de Promoción para la equidad en salud (HEA, por sus siglas en inglés) de The Trust representa un esfuerzo para financiar la colaboración entre organizaciones no lucrativas y agencias locales, incluidas agencias de salud pública, proveedores de servicios médicos y promotores y organizaciones comunitarias, que están abordando problemas similares desde diferentes ángulos. Básicamente, The Trust patrocina a 18 organizaciones para que trabajen juntas. Y esas organizaciones han respondido dedicándose con ímpetu a un esfuerzo colaborativo, al igual que pidiendo que se expanda este grupo para incluir a otras organizaciones.  

Por eso, el mes pasado, la camioneta en la que me trasladé incluyó a una guía de Tri-County Health Network con sede en Telluride y a representantes de organizaciones tan lejanas como Denver Health; el Southwest Center for Independence, con oficinas en Durango y Cortez; y, Lake County Build a Generation, en Leadville. Algunos de estos representantes formaron parte del grupo original de 18 beneficiarios de la estrategia de HEA de The Trust; a otros los invitaron para que se unieran como “socios para fortalecer la red”, a fin de que compartieran sus recursos y experiencias.

La visita guiada ocurrió el segundo día de una conferencia que tuvo el objetivo, en parte, de mostrarles a las organizaciones no lucrativas los tipos de desafíos y recursos que existen en esta parte del estado. Y también para encontrar similitudes y explorar diferencias. En Telluride, los participantes escucharon a líderes latinxs locales quienes hablaron sobre lo difícil que es para la mayoría de las personas que trabajan en la ciudad vivir ahí, debido a los exorbitantes precios de las viviendas.

Ahora, las visitas guiadas llevaban a los representantes de las organizaciones a pueblos ubicados en las afueras de Telluride, incluidos Norwood, Naturita y Nucla.

Tri-County Health Network, una organización que integra y mejora la calidad de la atención médica en el área, trabaja en colaboración con una amplia variedad de escuelas, proveedores médicos y líderes comunitarios.  

Para eso son los amigos

Durante el día, el poder y potencial de una red expandida de aliados salieron a la luz, conforme las organizaciones fueron aprendiendo sobre el trabajo de cada una, haciendo preguntas y estableciendo conexiones inspiradas en su propia experiencia.

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Michele Blunt en el banco de alimentos de Norwood en donde trabaja.

En el banco de alimentos de la iglesia Christ in FOCUS en Norwood, Michele Blunt, la coordinadora, dijo que alrededor de 450 familias se han beneficiado de la comida que ofrecen, y la necesidad está aumentando. Esto es especialmente notable porque menos de 600 personas viven en el pueblo; la gente que viene al banco de alimentos se traslada hasta de lugares lejanos como Dove Creek.

Tara Manthey, gerenta de comunicaciones para Colorado Children’s Campaign, una de las 18 organizaciones que integran HEA, le preguntó a Blunt qué facilitaría su trabajo. Blunt contestó que lo que más necesita es ayuda con el montón de documentos que se necesita llenar con cada entrega de alimentos.

“Todos estos sistemas están diseñados para prevenir el fraude”, dijo Manthey más tarde, en la camioneta, reflexionando sobre las regulaciones diseñadas para verificar que las personas que reciben alimentos y otros servicios financiados por el gobierno sean realmente pobres. Pero estos sistemas terminan representando un gran desafío para los bancos de alimentos, y a las personas que trabajan ahí las cargan con montones de documentación, agregó.

Como una organización dedicada a promover políticas, Children’s Campaign se enfoca en impulsar cambios legislativos y políticos, como los relacionados con el acceso a alimentos, que se escriben en el capitolio estatal y que afectan a personas como Blunt, a cientos de millas de distancia.

En varias paradas, incluida la Clínica Basin, una clínica que ofrece servicios básicos en Naturita, la gente mencionó que se necesitan servicios de salud en el hogar para cuidar a las personas ancianas. Martha Mason preguntó si habían pensado en usar una exención de Medicaid que permite a parientes cuidar de personas ancianas o con discapacidades, y que les paguen. Mason es directora ejecutiva de Southwest Center for Independence, una organización cuyos líderes son personas con discapacidades y que ofrece apoyo y capacitación para la gente anciana y con discapacidades en la región sudoeste de Colorado.

Más tarde ese día, el grupo se reunió para hacer otra actividad. Esta tuvo como objetivo evaluar el trabajo que cada organización ha hecho para promover la equidad racial, un objetivo clave del grupo de HEA.  

A veces es necesario incluir una perspectiva externa para que las organizaciones se responsabilicen de sus propios objetivos.  

Jose Torres-Vega, promotor de derechos civiles con Colorado Cross-Disability Coalition, otra organización integrante de HEA, dijo sentirse frustrado porque el grupo siempre hablaba de la equidad racial, pero no hacía nada al respecto.

Pero entonces los participantes empezaron a compartir su lista de lo que habían hecho, a nivel organización: ofrecer servicios de interpretación simultánea en reuniones comunitarias, contratar a más personas de color, traducir al español materiales publicitarios, viajar al capitolio para abogar junto con más de 30 líderes latinxs del Condado de Lake, lograr la inclusión en la boleta electoral de una iniciativa para financiar escuelas. Docenas de cosas.

“Está bien”, dijo Torres-Vega. “Supongo que sí hemos hecho mucho”.

Esa es otra cosa para la cual los amigos son buenos: señalar cuánto ya lograste.

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Uno de los muchos objetivos que han logrado las organizaciones no lucrativas que trabajan a favor de la equidad racial en Colorado.
Kristin Jones
Director Adjunto de Comunicaciones
The Colorado Trust