2020-01-30
Historia

Michael Bullen vive en los Apartamentos Sanderson en Denver. Sanderson utiliza un “diseño informado sobre el trauma”: elementos cuyo objetivo es ayudar a que las personas se recuperen de traumas pasados, abuso de sustancias y problemas de salud mental.

Fotografías de James Chance

Por Daliah Singer

La temperatura afuera marca menos de 30 grados Fahrenheit en una mañana de diciembre y no se espera que aumente mucho durante el día. Hace solo un par de años, Michael Bullen hubiera estado haciendo todo lo posible por mantenerse abrigado y sobrevivir en las calles alrededor del Parque Athmar donde vivía, con una mochila como su única posesión. Un divorcio inició lo que llama una “espiral descendente”: una década durante la cual anduvo entre un estado y otro sin un lugar que fuera su hogar.   

Sin embargo, ahora el hombre que prefiere que le digan Ducky (un apodo que su madre le asignó cuando niño) toma café vestido con un par de bermudas color caqui y zapatillas Nike negras, cómodamente sentando dentro de los Apartamentos Sanderson, un proyecto con 60 unidades de vivienda permanente con apoyo en donde vive desde octubre de 2017.

Bullen, como otras personas en situaciones similares, nunca se sintió seguro quedándose en refugios para personas sin hogar, los cuales le recordaban a una cárcel. Bullen, originario de Minnesota, prefería la autonomía de vivir en la calle y parques arbolados durante los seis años que estuvo sin vivienda en Denver. Ahí nadie lo molestaba y podía vivir bajo su propio horario. Cambiar sus circunstancias parecía imposible. Hasta entrar en un Burger King para agarrar una solicitud de empleo era difícil, cubierto como estaba de polvo por dormir en el piso.  

“Es duro mantenerte físicamente limpio cuando vives en la calle”, Bullen dijo. “No me [veía] encontrando un trabajo porque estaba o enfermo o borracho todo el tiempo”, agregó.

Cuando empleados del Centro para la Salud Mental en Denver (MHCD, por sus siglas en inglés) se acercaron a hablar con él en un parque hace un par de años sobre un apartamento en Sanderson, Bullen no lo pudo creer. Como parte de una iniciativa financiada por un bono de impacto social de la ciudad para financiar la vivienda de apoyo, se agregaron a una lista a personas que habían estado sin hogar durante más de un año y que usaban frecuentemente servicios como de la policía, la cárcel y los departamentos de emergencia. Esta lista se distribuyó entre varios proveedores contratistas, incluido MHCD, que a su vez visitaron la comunidad para encontrar a estas personas.

“No estaba buscando vivienda; parecía estar fuera de mi alcance”, Bullen dijo. “No había tenido mi propio lugar por más de 10 años”.

Pero Sanderson es diferente. Diseñado por el estudio Davis Partnership Architects de Denver, se construyó específicamente para albergar a personas como Bullen: aquellas crónicamente sin hogar que interactúan frecuentemente con los servicios de justicia criminal y de emergencias médicas y que están lidiando con el uso de sustancias o los problemas de salud mental. Los arquitectos y MHCD tomaron en cuenta los traumas asociados con las experiencias pasadas de las personas y respondieron a ellos con un plano, colores, muebles y materiales de construcción diseñados para que el lugar se sintiera seguro, digno y acogedor.

Los expertos dicen que Sanderson es uno de los primeros edificios en el país que usan un método innovador llamado “diseño informado sobre el trauma”: la transformación del ambiente construido de un lugar en donde la gente vive a una herramienta que ayuda con el proceso de recuperación.  

“Sabemos que existe una fuerte conexión entre la situación fisiológica y el estado emocional de las personas y sus ambientes físicos”, dijo Jill Pable, PhD, líder del proyecto con la organización no lucrativa Design Resources for Homelessness con base en Florida. Pable es una de las pocas personas en el país que están investigando este tema. “El diseño informado sobre el trauma incluye la creación de ambientes que afectan el sentido de identidad y valor de las personas, su dignidad y su empoderamiento”.

Bullen ciertamente ha sentido esos efectos, aunque no pueda señalar exactamente los detalles específicos del diseño. Desde que se mudó a Sanderson, Bullen dijo que ha estado bebiendo menos y cocinando y socializando más. Mientras que espera los resultados de su caso por discapacidad, Bullen está participando en un programa de rehabilitación vocacional y creando una carpeta de trabajos artísticos para mostrarles a empleadores potenciales.  

“Me siento seguro y relajado”, dijo. “Tengo un poco más de seguridad en mí mismo. Se siente bien pagar un pequeño alquiler, poner la llave en la cerradura. Te sientes como una persona”.



Se considera que más de medio millón de personas no tienen hogar en Estados Unidos. En cualquier noche de la semana, cerca de 200,000 de ellas no tienen refugio y duermen en parques y automóviles y en veredas de ciudades y pueblos a lo largo y ancho del país. Las cifras son más bajas, pero no menos marcadas, cuando nos enfocamos solo en el área metropolitana de Denver en donde casi 5,800 personas están sin hogar en una noche cualquiera.

Durante años, las organizaciones que ofrecen servicios a personas sin hogar y otras con antecedentes violentos, inestables o preocupantes han estado encaminando sus tácticas hacia un método informado sobre el trauma. Es decir, están reconociendo las señales y los síntomas del trauma y respondiendo a ellos con políticas y prácticas que evitan volver a traumatizar a esas personas. Según la Administración del Abuso de Sustancias y los Servicios de Salud Mental, el 61 por ciento de los hombres y el 51 por ciento de las mujeres en EE. UU. han estado expuestos a por lo menos un evento traumático en sus vidas (como sufrir abuso infantil cuando niños o tener a un pariente encarcelado). Además, el 90 por ciento de las personas que interactúan con servicios públicos de cuidados para la salud del comportamiento han sufrido un trauma.

El diseño informado sobre el trauma es una extensión de esa práctica, con base en la creencia de que un ambiente construido que es poco amigable, con escaleras oscuras, espacios que parecen de hospital, camas con marcos de metal negro, pueden causar emociones negativas en personas con pasados traumáticos.   

“El tema de la vivienda no es tan sencillo como parece”, dice Jennifer Wilson, una trabajadora social e investigadora adjunta con el Centro de Estudios sobre la Vivienda y Falta de Hogar (CHHR, por sus siglas en inglés) en la Universidad de Denver. “No es nada más sacar a alguien de la experiencia de no tener hogar y darle un apartamento y una llave y ahí termina todo y se llega a la estabilidad. El trauma de la falta de hogar y cualquiera que haya sido la experiencia de vida de esa persona es tan importante que ese apartamento, esa llave, esa puerta de adelante, esos sonidos, esas luces; esos [elementos] presentan sus propios desafíos”.

Las viviendas informadas sobre el trauma no resuelven todos esos problemas, pero pueden ayudar a disminuir su impacto. “Mitigamos las reacciones negativas a traumas sufridos en el pasado con pasillos bien iluminados y amplios y escaleras abiertas. Mitigamos la ansiedad al usar ciertos colores e instrucciones para orientarse”, dijo JoAnn Toney, directora de servicios residenciales y de vivienda con MHCD. “Todo se enfoca en mitigar de cualquier forma las experiencias [adversas] de vida para ofrecer un ambiente confiable que sea abierto, seguro y acogedor”.

Estos lugares se diseñan a propósito sin barreras y para que no parezcan instituciones (aunque incluyen suficientes elementos de protección) y también para transmitir un sentido de control y autoestima entre los residentes. También tienen el objetivo de ofrecer privacidad mientras que a la vez fomentan un sentido de comunidad. Eso quiere decir que toman en cuenta todo, desde el diseño de espacios flexibles y fáciles de navegar, hasta la selección de los colores, la iluminación y el uso de materiales naturales.   

“Los lugares construidos con un buen diseño pueden apoyar lo que las personas piensan de sí mismas y sobre otras personas y ciertamente lo que piensan de sus situaciones”, Pable dijo. “Cuando tienes un espacio que se ve mejor, envía un mensaje muy entendible de, ‘A la gente le importa’. Si a la gente le importa, eso envía un mensaje de, ‘La gente realmente quiere que yo mejore’”.

En los Apartamentos Sanderson, ese mensaje se transmite de muchas formas. Corredores más amplios de lo normal, con ventanas a los lados, crean campos visuales abiertos, para que los residentes y el personal puedan darse cuenta rápidamente de quién está ahí. Las unidades de 440 pies cuadrados no tienen puertas a las recámaras; hay una abertura en la pared entre las recámaras y el resto del apartamento para que los residentes vean inmediatamente al entrar si el espacio es seguro. Los salones comunitarios, para comer y hacer ejercicio ofrecen lugares para congregarse y todos están ubicados cerca de la recepción, en donde el personal se sienta.

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Una de las áreas compartidas en los Apartamentos Sanderson.

Ajustarse a vivir en un apartamento con puertas cerradas después de vivir en la calle es difícil para muchos residentes (algunos de los cuales eligen dormir afuera por días o semanas antes de dormir por primera vez de noche en sus nuevos apartamentos). Sin embargo, un edificio diseñado tomando en cuenta estos aspectos ayuda, con frecuencia de manera subconsciente, a facilitar la transición. Toney ve una correlación directa entre el diseño de Sanderson y el éxito de los residentes. “El 85 por ciento de las personas que viven aquí participan en actividades vocacionales o trabajan”, dijo. “Eso no es típico en todos nuestros edificios de apartamentos”.

Cuatro millas al norte, Arroyo Village ofrece otro ejemplo del diseño informado sobre el trauma. Administrado por The Delores Project y Rocky Mountain Communities, el edificio, el cual incluye un refugio (exclusivo para mujeres y personas transgénero), viviendas permanentes para gente con bajos ingresos y viviendas asequibles para familias y personas solas que trabajan, se inauguró en marzo de 2019.  

Los sofás en sus unidades de vivienda permanente con servicios de apoyo son extra amplios para que las personas que no estén listas para dormir en una cama tengan otra opción. Entre otros servicios, el refugio ofrece casilleros para guardar pertenencias personales, paredes para tener privacidad entre las literas, enchufes y lámparas en cada cama y un baño con tocadores y espejos en donde a las mujeres les gusta reunirse. Se eligieron colores tranquilizantes para la pintura, en tonos verde musgo y lavanda.

“Realmente queríamos que el refugio no fuera una institución y que se pareciera más a un hogar”, dijo Stephanie Miller, directora ejecutiva de The Delores Project. “Cuando nuestros huéspedes… entran por las puertas, realmente parece una sala. No hay un escritorio donde se tienen que registrar. Entras y hay grandes sofás y sillones. Un televisor con pantalla plana. Sillas mecedoras para autocalmarse. Muchas ventanas”. 

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Los colores de la pintura y los muebles en las salas de Arroyo Village en Denver son intencionalmente en tonos verde musgo y lavanda.

Sandy Barrows se mudó en julio del refugio en Arroyo Village a un apartamento de vivienda con apoyo.

“Estoy volviéndome a conectar con quien yo era; ahora que llegué a casa”, dijo la mujer de 59 años sentada en su sofá, junto a una mesita de luz a su derecha casi imposible de ver pues estaba cubierta de docenas de animales de peluche (sus “bebés”). “Me siento segura. Sé que cuando entro en [mi apartamento] nadie estará aquí”.  

Tomó tiempo para que Barrows dejara de cargar su mochila a todas partes y verificara que todas sus pertenencias estuvieran precisamente donde las había dejado. Barrows estuvo sin hogar por cinco años después de sufrir una crisis mental; durmió la mayor parte del tiempo en su camioneta Chevy 1992 y aprendió poco a poco en dónde estacionarla para evitar que los faros de patrullas policíacas la despertaran en medio de la noche. Ahora, está recibiendo beneficios por discapacidad y tomando medicamentos y viendo a una terapeuta con regularidad; le da alegría pagar su alquiler cada mes. Su apartamento lleno de cosas está en el cuarto piso, una zona a la que le gusta llamarla “el área del penthouse”.

Shopworks Architecture, una firma basada en Denver, diseñó la comunidad. La firma es líder en este campo del diseño y ha trabajado en más de una docena de proyectos informados sobre el trauma. Arroyo Village fue el primer esfuerzo intencional, en lugar de intuitivo, en este campo.

“Parte del proceso de diseñar tomando en cuenta el trauma realmente involucra una fase, antes que exista una idea de un edificio, que dice: ‘¿Qué estamos realmente tratando de lograr con esto? ¿Para quién es? ¿Qué significa alcanzar el éxito?’” dijo Chad Holtzinger, presidente y arquitecto en Shopworks. Holtzinger agregó que esas preguntas se deben hacer a los residentes o clientes futuros y a los proveedores. “Luego tomas decisiones informadas, no solo fortuitas”.  

Estos proyectos no solo están sucediendo en Colorado. Más planificadores, arquitectos, constructores y diseñadores de interiores en el país están tomando en cuenta el diseño informado sobre el trauma en su trabajo. Un proyecto de viviendas asequibles para veteranos sin hogar que la firma de diseño integrado Mithun está desarrollando en San Francisco se estructurará alrededor de un jardín central lleno de árboles que proporcionan una conexión tanto visual como física con la naturaleza. En otros proyectos, las estrategias de diseño informadas sobre el trauma que el equipo está utilizando incluyen reducir el ruido de los elevadores y otro equipo, además de disminuir la carga cognitiva de los residentes al, por ejemplo, elegir alfombras con patrones más suaves.

“No hay cambios mayores en el diseño”, dijo Erin Christensen Ishizaki, socia en Mithun. “Pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia en la forma como las personas perciben el espacio y su control sobre él”.  



Estudios de investigación sobre la eficacia del diseño informado sobre el trauma apenas están empezando a realizarse; mucho de lo que los proponentes señalan como éxitos se basa en anécdotas. Además, mucho de lo que se ha logrado hasta ahora se ha basado en entendimientos instintivos de cómo las personas usan y responden al ambiente construido.

Sin embargo, Shopworks, junto con el Centro de Estudios sobre la Vivienda y Falta de Hogar, llevó a cabo algunas iniciativas de recolección de datos en tres instalaciones. (También están trabajando en un informe y un modelo preliminar para el diseño informado sobre el trauma que incluye lo que ellos llaman las “cuatro Ces para construir con dignidad”: opciones, control, comodidad y comunidad.). Los grupos todavía están ordenando las cifras, pero lo que encontraron hasta ahora es prometedor. Por ejemplo, de las 29 personas que se mudaron a una vivienda permanente con apoyo en Arroyo Village entre el 20 de marzo y el 24 de abril del año pasado, cinco obtuvieron trabajo de medio tiempo en tres meses, dos obtuvieron ascensos o aumentos de sueldo y cuatro que obtuvieron empleo lo han mantenido.

El diseño consciente y considerado tambien puede afectar al personal. Cuando Shopworks renovó la Escuela Laradon para niños con discapacidades intelectuales y del desarrollo en el vecindario de Globeville en Denver, la firma agregó una sala de descanso para los empleados. Desde entonces, la pérdida de empleados disminuyó en un 25 por ciento. Los niños también se beneficiaron gracias al diseño actualizado. Ventanas más grandes, nuevos salones con paredes suaves para niños que necesitan un descanso a fin de aliviar el estrés y nuevos paneles acústicos para absorber el ruido ayudó a disminuir las tasas de crisis y otros eventos relacionados con el comportamiento.

Igual “necesitamos más estudios”, admitió Laura Rossbert, directora de operaciones de Shopworks (y ex subdirectora de The Delores Project). “Creo que esas cifras son impresionantes, pero no es algo que puedo decir que es únicamente porque es un edificio que se diseñó con base en el trauma”. Pero Rossbert señaló que las mejoras en la Escuela Laradon sucedieron solo después de que un nuevo edificio estuviera disponible, con la participación del mismo programa, niños y empleados.

En otros lugares, después de que se renovara el Hospital Craig en Englewood, el cual se especializa en rehabilitar lesiones de la médula espinal y el cerebro, hubo una reducción promedio del 10 por ciento en la estadía de los pacientes. Los cambios incluyeron la adición de un jardín para la curación sensorial; nueva iluminación en los pasillos usando luces cálidas e indirectas para que los pacientes en sillas de ruedas no se vean cegados por luces en el techo; y, pasillos más amplios para crear más lugares donde sentarse y áreas interactivas para los pacientes y sus familias.  

“En varios áreas distintas del país, hemos escuchado que los pacientes están menos agitados, más dispuestos a participar en sus sesiones de terapia y que necesitan menos medicamento contra el dolor”, Brenna Costello dijo. Costello es jefa y líder del estudio en cuidados de salud para SmithGroup, una empresa nacional de diseño que trabajó en el proyecto de Craig e integrante del consejo de la Academia de Arquitectura para la Salud.

En Vermont, Daystation ofrece almuerzo hasta a 75 personas todos los días durante el invierno. Jonathan Farrell, director de instalaciones para el Comité en Refugios Temporales, el cual administra el refugio diurno, dijo que la socialización es mucho más común en el espacio recientemente renovado e informado sobre el trauma. En el espacio anterior, un lugar atestado en el primer nivel, las personas solían sentarse en silencio sin interactuar. Ahora Daystation tiene techos más altos, incluye mesas redondas y recibe mucha luz natural. Es mucho más vibrante, Farrell dijo, y los clientes platican, juegan y fortalecen relaciones, una parte importante de la recuperación después del trauma.

Sin embargo, se paga un precio por generar esos resultados. Mientras que Miller, de The Delores Project, dijo que la organización no asumió ninguna carga financiera cuando se construyó Arroyo Village, Toney, del MHCD indicó que los Apartamentos Sanderson costaron más ya que detalles como pasillos más anchos y la escalera cubierta con cristal son más costosos. Además, cerca del 40% del edificio se usa como espacio comunitario y para interactuar; este espacio hubiera podido usarse para agregar unidades en alquiler.

Pero también se deben tomar en cuenta las ganancias a largo plazo. Según el Instituto Urbano, un centro de ideas en Washington, D.C., existe un alto precio asociado con las personas sin hogar que usan los “servicios básicos”: cerca de $29,000 por persona al año. Eso es mucho más que los $18,000 que cuesta en promedio proporcionarle a la misma persona una vivienda de apoyo.

El diseño informado sobre el trauma todavía no es una certificación de construcción reconocida, como LEED o WELL, pero la organización no lucrativa Enterprises Community Partners que se enfoca en la vivienda asequible acaba de agregar créditos por el “diseño centrado en la curación” a su lista actualizada de criterios 2020 de Enterprise Green Communities. A medida que la falta de hogar y las preocupaciones sobre la disponibilidad de viviendas asequibles en Colorado y más allá siguen aumentando, quienes apoyan el diseño informado sobre el trauma consideran esto un impulso positivo y dicen que los proveedores de servicios y planificadores deben seguir avanzando mientras se realizan más estudios de investigación.

“No estoy dispuesta a esperar para que la ciencia empírica valide absolutamente estas cosas”, Pable dijo. “Hay demasiadas necesidades [en la comunidad]”.

La primera noche que Arroyo Village se inauguró, Rossbert guio a los invitados durante una visita del refugio. Meses de inversión (trabajo, dinero, tiempo) se usaron para aprender sobre e implementar esta innovadora idea del diseño informado sobre el trauma. No estaba segura de cómo respondería los residentes nuevos.

Cuando se sentaron a cenar, Rossbert recibió su respuesta. Una de las mujeres se volteó hacia ella y le dijo: “No siento que estoy en un refugio. Me siento como en casa”.