2018-08-28
Historia

Marc Scanlon, un abogado con la Colaboración Médico-legal de Colorado, se reúne con la cliente Mae Pollock para hablar sobre su vivienda y los efectos recientes que ha tenido en su salud.

Fotografía de James Chance

Por Michael Booth

Mae Pollock sentía que su apartamento se había convertido en el enemigo.

A los 68 años de edad, pensó que estaba envejeciendo bien, comiendo bien y haciendo ejercicio, y en gran parte evitando las dolencias y quejas de otras personas de su misma edad. Hasta que una llamada interrumpió uno de sus viajes: un incendio dos pisos arriba de su apartamento había activado el sistema de rociadores de agua y empapado su vivienda.

El equipo de restauración hizo agujeros en los techos y las paredes de su apartamento subsidiado por la Sección 8 para luego poner ventiladores que soplaron vientos huracanados durante seis días con la intención de secar el agua. Había polvo y material aislante por todas partes, y Pollock sospechó que había moho. Empezó a respirar con silbido y sus proveedores médicos en la clínica Salud Family Health Center en Brighton le dijeron que era asma.

“Sentí como si mi hogar estuviera embrujado”, Pollock dijo. La gerencia del edificio se negó a encontrarle un espacio más limpio.

Fue entonces que los proveedores de la clínica Salud le presentaron a un nuevo y sorprendente integrante del equipo: un abogado.

El abogado Marc Scanlon, quien trabaja de planta en la clínica Salud en Commerce City como parte de la colaboración médico-legal de Colorado, le dijo a Pollock que usar la Ley para la Vivienda Justa sería una buena herramienta para que la gerencia de su edificio le pusiera atención. Scanlon convenció a los gerentes para que le encontraran a Pollock un apartamento en un edificio recientemente construido. Y cuando resultó que algunos de los inquilinos estaban violando las reglas de no fumar y empeorando los problemas respiratorios de Pollock, Scanlon logró que la gerencia colgara carteles de advertencia.  

“Fue muy persistente y no paró”, dijo Pollock, quien vive en Brighton. “Creo que mi salud estaría peor si me hubiera quedado ahí sin ayuda”.

Esta colaboración médico-legal en Colorado es parte de un conjunto de colaboraciones similares a nivel nacional, cada una basada en la creencia de muchos expertos legales de que los problemas legales persistentes empeoran los problemas de salud de muchos pacientes marginados. Quienes apoyan este tipo de programas dicen que integrar a los abogados con los médicos, psicólogos, dentistas y gerentes de caso mejora las vidas y los resultados de salud de muchos pacientes.

“Un gerente de cuidados puede decirte el domicilio de un refugio para personas sin hogar, pero un abogado puede prevenir que te desalojen. Eso tiene un efecto importante en la salud física”, dijo el doctor Tillman Farley, vicepresidente ejecutivo para servicios médicos de la clínica Salud.

Las colaboraciones pueden ser invaluables para los clientes y pacientes que reciben asistencia crucial durante luchas legales desgastantes. Algunos de los programas han buscado demostrar su valor fiscal, con estudios que tratan de comprobar cuánto ahorró el sistema de atención médica de una región en los costos de sus pacientes al integrar la ayuda legal, médica y para el comportamiento.  

Una colaboración médico-legal que busca ayudar a los pacientes que usan mucho, y le cuestan mucho, al sistema en Lancaster, Pensilvania, redujo los costos de atención médica para el grupo en un 45 por ciento después de resolver desafíos comunes como aquellos relacionados con la vivienda, los beneficios y los casos de violencia doméstica.  

El programa actual de la Colaboración Médico-legal de Colorado es la tercera versión de la idea. En su momento, se administró desde el Hospital de Niños con abogados de los Servicios Legales de Colorado, la principal organización sin fines de lucro en el estado que ofrece asistencia legal. Cuando ese modelo no logró obtener suficiente apoyo financiero, la Facultad de Leyes de la Universidad de Colorado creó una versión diferente de la misma idea, llamándola Proyecto de Equidad en Salud de Colorado y creando equipos de profesores con abogados y estudiantes de leyes trabajando como voluntarios.

El programa, el cual recibió algunos fondos iniciales de The Colorado Trust, fue eficaz pero tuvo sus limitaciones; con 11 estudiantes por año, solo pudo aceptar 22 casos durante dos años, dijo Pia Dean, directora ejecutiva y exsocia del despacho legal Holland & Hart.

Más aún, Dean dijo, “para que sea una colaboración realmente exitosa, es muy útil estar en persona” en la clínica médica. Los clientes típicos quizás tengan que tomar dos o tres autobuses para llegar a las oficinas de los abogados voluntarios, y podrían sentirse intimidados en las oficinas legales elegantes del centro. Salud siempre ha sido el sitio más innovador y entusiasta para trabajar con los abogados, Dean agregó.

El Departamento de Políticas y Financiamiento para los Cuidados de Salud en Colorado (HCPF, por sus siglas en inglés) estaba convencido de que esas colaboraciones mejorarían la salud de los pacientes con Medicaid y disminuirían potencialmente los costos en general al estabilizar vidas y reducir el número de visitas a la sala de emergencia y las hospitalizaciones. Medical Legal Partnership Colorado combinó fondos del HCPF, donaciones privadas y ayuda por parte de Salud y se mudó a la clínica de Salud en Commerce City.

“La idea es realmente colaborar con todos los proveedores que forman parte de la clínica; proveedores integrados”, Dean dijo.  

Por mucho tiempo, Farley se sintió atraído hacia la promesa de este modelo integrado. Anteriormente, un estudiante de posgrado había hecho una encuesta con los pacientes de la clínica Salud. De los 600 pacientes entrevistados, dos tercios tenían un problema legal en curso, Farley dijo.  

De esos pacientes, la mitad sentía que ese problema afectaba negativamente su salud, lo cual quería decir que alrededor de un tercio de los pacientes típicos de la clínica tenía un problema legal que probablemente los estaba enfermando. Integrar totalmente los servicios legales, médicos y para la salud del comportamiento es el siguiente paso más lógico, Farley dijo.

Los proveedores y el personal de la clínica Salud aprenden a usar una herramienta para descubrir las necesidades legales de los pacientes. Esta herramienta se conoce comúnmente como I-HELP (por sus siglas en inglés) y evalúa: ingresos y beneficios, vivienda y servicios públicos, nivel de estudios, situación legal y migratoria, y estabilidad personal y familiar. Cuando un paciente dice que necesita ayuda legal, un proveedor de la clínica camina con él por el pasillo hasta la oficina de un abogado, presentándolos personalmente igual que lo haría con un proveedor especializado en la salud del comportamiento.

Dean dijo que una lección que no pensó que el programa le enseñaría es la poderosa capacitación disponible para los abogados participantes. Las clases en la facultad de leyes no te enseñan cómo evitar que vuelvas a traumatizar a una víctima de abuso o tortura en busca de ayuda legal con el proceso de asilo o inmigración. La directora del equipo de salud del comportamiento en Salud capacita a los abogados sobre cómo preparar con prudencia a los clientes para una audiencia en la corte.

“Ha cambiado la manera como entrevisto a los clientes, y hemos mejorado mucho como abogados”, Dean explicó.  

La Colaboración Médico-legal de Colorado se compromete a evaluar su eficacia, aunque sigue luchando por encontrar fondos a largo plazo para el programa. Investigadores dieron seguimiento a un grupo de 58 pacientes de la clínica Salud que recibieron servicios de 2015 a 2016 a través de la colaboración. En el grupo, el 72 por ciento tenía ingresos anuales de menos de $30,000, el 62 por ciento hablaba español en su hogar, y el 52 por ciento no se había graduado de la preparatoria (high school), dijo la doctora Angela Sauaia, profesora de salud pública y cirugía en el Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado en Denver.

Seis meses más tarde, volvieron a entrevistar a los pacientes cuando ya estaban utilizando los servicios legales. Los resultados demostraron una abrupta reducción en el número de días que se sintieron mal física o mentalmente. También faltaron menos días a su trabajo, Sauaia explicó.

“Observamos mejoras significativas en su salud en general, y eso me sorprendió mucho en un periodo tan corto de tiempo”, agregó.

Sauaia también reunió algunos datos sobre los costos ahorrados al mejorar la salud de los pacientes, pero no ha logrado reunir resultados estadísticamente importantes. Los pacientes dijeron haber visitado menos la sala de emergencia, por ejemplo, pero los investigadores no tuvieron acceso directo a los datos de las salas de emergencia en sus archivos médicos.

Sin embargo, las entrevistas reflejan una reducción tanto en el número de visitas a la sala de emergencia como en la cantidad de hospitalizaciones. También demuestran haber tenido éxito conectando a las personas sin seguro médico con los seguros públicos, lo cual a su vez aumenta los reembolsos para Salud.

“No tengo duda alguna de que esto le está ahorrando dinero [a la clínica]”, Sauaia dijo.

Pero igual que con otros modelos integrados, puede ser difícil determinar el dinero de quién se está ahorrando, y por lo tanto quién estaría dispuesto a financiar más colaboraciones.

Farley dijo que el HCPF está trabajando en propuestas para modelos alternativos de pago que integren la ayuda legal. Mientras tanto, ya se agotaron los fondos del estado. La colaboración reunió donaciones a través de una página de GoFundMe, en combinación con la ayuda continua de Salud, para intentar seguir implementando el programa hasta que las solicitudes frente al estado rindan frutos.

“Estamos lográndolo”, Farley dijo. “Solo sobrevivir es difícil”.

Michael Booth
Escritor
Denver, Colorado