2017-12-20
Historia

La calle peatonal 16 en el centro de Denver.

Fotografía de Katie Wood/The Denver Post a través de Getty Images

Por Kristin Jones

Hay razones por las cuales la gente está viniendo a Colorado, y no solo son la marihuana y las montañas. La tasa de desempleo en 2016 se desplomó al 3.3 por ciento, y somos uno de los 10 estados con mayor crecimiento laboral en el país. Hemos añadido casi 305,700 puestos laborales desde 2007.

Pero cuando la marea sube, no todos los barcos suben con ella. Un informe reciente publicado por el Centro de Colorado sobre Leyes y Políticas (CCLP, por sus siglas en inglés) examina con más detalle estas cifras y encuentra que las desigualdades que amenazan la sostenibilidad del crecimiento económico y dañan la salud de muchos de nosotros siguen empeorando. (CCLP es un beneficiario de The Colorado Trust.)

El aumento de los ingresos en nuestro estado lo han recibido (no exclusivamente, pero en su mayoría) quienes ocupan el lugar más alto en la escala de salarios, según el informe del CCLP. El 20 por ciento de las personas más pudientes en Colorado se llevaron la mitad de los ingresos personales en 2016. El 5 por ciento de lo más ricos se llevaron una quinta parte de los pagos totales.  

Para la mayoría de las personas, los salarios son ligeramente menores que los de 2007, después de ajustarlos por inflación. El costo de todo, desde la vivienda, los cuidados infantiles y el seguro médico, ha hecho que para muchos sea difícil ver el apogeo económico como una mejora.

Una creciente porción de trabajos paga menos de lo que cuesta pagar por las necesidades básicas, o lo que el CCLP llama salarios autosuficientes. En 2001, menos de uno en 10 trabajos pagaba por debajo de un salario autosuficiente; en 2016, eran más de uno en cinco.  

Además, el grupo racial, el género y la ubicación geográfica de las personas en Colorado afectaron cómo han vivido la década anterior y este último año:

  • El ingreso de los hogares negros y latinos tuvo avances importantes en 2016, pero no los suficientes como para ponerse a la par con los hogares blancos. Las personas negras y latinas ganaron alrededor de dos tercios del ingreso medio de las personas blancas.
  • Las mujeres que trabajan de tiempo completo reciben solo el 84 por ciento de lo que ganan los hombres. Para las mujeres de color, la diferencia es aún mayor. Las mujeres latinas ganan 54 centavos por cada dólar que reciben los hombres blancos. Las mujeres indoamericanas ganan 58 centavos y las mujeres negras, 64 centavos.
  • La tasa de desempleo es bastante más alta en el Valle de San Luis y en algunos otros lugares del estado. Por ejemplo, el Condado de Huerfano, tuvo una tasa de desempleo del 6.4 por ciento en 2016, casi el doble de la tasa a nivel estatal.

La gente de Colorado, ¿se siente mejor ahora que hace una década? Llevé a cabo una encuesta muy pequeña, muy poco científica, en la calle peatonal 16 (16th Street Mall) del centro de Denver.  

Algunas de las personas con quien hablé ven el futuro con optimismo. Para Joanne, de 23 años, y Cathy, de 22, era el día antes de graduarse. Ambas estudiaron biología en la Universidad de Colorado en Denver. Joanna quiere ser enfermera y Cathy está planeando cursar estudios de posgrado en microbiología marina en el estado de Washington, California o Japón.

“Hay cierta incertidumbre”, Cathy dice. “Pero tenemos un plan”.  

Para algunos, el gran aumento en el costo de la vivienda en la ciudad ha creado dificultades, aunque la recesión de hace casi una década pareciera perderse en la distancia.  

Mick tiene 61 años y trabaja como asesor financiero. Hace una década era desempleado, así que hoy está pasando por una mejor situación. Pero su salario no ha aumentado al mismo ritmo que sus gastos. Esto se nota principalmente en lo que cuesta alimentar a su familia.

No es solo que sus dos hijos varones se han convertido en adolescentes hambrientos, dice. “Todo cuesta mucho más”.  

Hay otros que se sienten totalmente olvidados.

John muestra un cartel en la peatonal 16: “Veterano de Vietnam, necesita ayuda, gracias”. Hace una década estaba casado y tenía un trabajo como herrero construyendo rascacielos.  Vivía en un apartamento sobre Park Avenue en Denver.

“Todo se fue al carajo y aquí estoy”, dice.

A los 67 años, está demasiado viejo para trabajar en lo que hacía antes. Se la pasa peleándose con el gobierno por el salario de combate que dice que le deben. Recibe beneficios para discapacitados y de seguridad social, pero no es suficiente para pagar el alquiler en ningún lado. Vive en un refugio al que describe como “asqueroso”. La semana pasada le robaron su teléfono.

Para Willie, de 36 años, hay cosas buenas y malas en todos los cambios que están ocurriendo aquí, tanto económicos como otros. Ha vivido en el área de Denver toda su vida; hace 10 años, estaba viviendo en el área de Northfield y ahora vive en Aurora. Es más difícil pagar por cosas ahora que antes, y más difícil vivir con una discapacidad; Willie ha usado una silla de ruedas durante toda su vida.

“En 2007, [tenía una vida] adecuada. Podía trabajar y mantener un hogar”, explica. “Ahora que las cosas han cambiado, es mucho más difícil. Tienes que alargar lo que tienes”.  

Al mismo tiempo, agrega, el porcentaje de delitos ha disminuido y eso es bueno. Y aunque actualmente no tiene un trabajo, Willie está emocionado porque va a empezar un programa estudiando investigación criminal.  

“Me gustaría que ofrecieran más programas para las personas sin hogar y para los jóvenes, y que se enfocaran en lo que es más importante en Colorado”, Willie dice. “Veo a tanta gente sin hogar y me pregunto: ¿adónde se estará yendo todo ese dinero de Colorado?”

Kristin Jones
Subdirectora de comunicaciones
The Colorado Trust