2018-03-07
Historia

Laura Negley, en su rancho ubicado en Eads, Colorado, está hablando sobre la necesidad de tener acceso a más servicios de salud mental en áreas rurales del estado.

Fotografía de Joe Mahoney

Por Michael Booth

La lucha de Laura Negley contra la depresión y el aislamiento empezó con una neblina causada por la privación del sueño.

Negley y su esposo crían ganado vacuno y cultivan sorgo y trigo de secano en las afueras de Eads, en el Condado de Kiowa al sudeste de Denver. Manejar a los animales, el clima, los altos costos y precios bajos, y las incontrolables depredaciones políticas del comercio internacional causan el cansancio suficiente durante un buen año.

Durante un mal año, como en 2012, cada uno de sus 10,000 acres fueron causa de pesares mientras Negley trataba de conciliar el sueño por la noche. Lo que los granjeros en el sudeste de Colorado ahora llaman “una sequía de décadas” estaba empeorando. El Condado de Kiowa terminaría ese año con cerca de 10 pulgadas de lluvia y deshielos, muy por debajo de promedios de aproximadamente 14 pulgadas.

“Odio tener deudas, y justo cuando comienzas a pensar que vas a superarlas y avanzar, te enfrentas a otra sequía o a otro evento que no puedes controlar, y debes refinanciar”, Negley dijo.

Un doctor le recetó medicamentos para dormir, pero sentía tanto los efectos durante el día que no podía acordarse de haber hablado por teléfono con su hija. Decidió no ofrecerse para cuidar a sus sobrinos pues le preocupaba sentirse demasiado adormilada, y dejó de asistir a eventos familiares.   

Cuando llegó el otoño, su hermano la amenazó con intervenir.

“Intenté quedarme en casa el Día de Acción de Gracias y mi hermano me dijo que iba a venir a buscarme, y también me dijo que tenía que ver a un terapeuta”, Negley dijo. Eso hizo y empezó a recuperarse. Sin embargo, años después, todavía se culpa por no pedir ayuda externa antes de que las cosas empeoraran. Hasta sus hijos, estudiantes universitarios en ese entonces, no supieron para nada cómo se sentía.  

“Tomé la decisión hace un par de meses de que tenía que contar esta historia, y de que tengo que salir de mi estado de confort”, Negley dijo. “Estas son cosas que no he compartido con mis mejores amigos”.

La decisión de Negley de compartir su experiencia sobre la necesidad de tener acceso a servicios de salud mental en las áreas rurales de Colorado es una pequeña decisión dentro de un esfuerzo estatal más amplio para mejorar los servicios de apoyo y durante crisis en áreas agrícolas marginadas durante mucho tiempo. Don Brown, el comisionado agrícola del estado, ha promovido el tema abiertamente como parte de una coalición que incluye a los servicios de extensión universitaria de la Universidad Estatal de Colorado, a grupos comerciales como la Agencia Rural de Colorado y la Unión de Granjeros de las Montañas Rocosas, y a expertos dedicados a responder durante momentos de crisis. 

Este esfuerzo está ocurriendo a la par con la decisión que tomó la legislatura de Colorado el año pasado de ampliar los servicios para ayudar durante crisis. Esta iniciativa incluye la capacitación de empleados que contestan la línea telefónica de asistencia sobre los desafíos en la agricultura, y expande su perspectiva sobre las presiones que existen en la vida rural. La ampliación de los servicios incluye fondos publicitarios para diseminar información en periódicos, a través de proveedores de alimentos para animales y hasta en portavasos en los bares. La idea es hacerles saber a las familias que viven en áreas rurales de Colorado que hay apoyo disponible las 24 horas del día, siete días a la semana.

Bev Marquez, directora de la organización Rocky Mountain Crisis Partners encargada de contestar llamadas de ayuda durante crisis, dijo que cerca del 70 por ciento de sus empleados ya habían recibido capacitación adicional en enero sobre la crisis rural.

Sus esfuerzos con granjeros, ganaderos y comunidades agrícolas se han visto impulsados debido al aumento en las presiones que sienten los productores de alimentos y mercancías en Colorado. Los granjeros y ganaderos ya enfrentan una de las tasas de suicidio más altas entre todas las profesiones. Un estudio realizado por los Centros para el Control y la prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) encontró que ocurren 84.5 suicidios por cada 100,000 personas dedicadas al cultivo, la pesca y la silvicultura, un número mucho mayor al de la siguiente categoría más alta de trabajadores dedicados a la construcción y la extracción, en donde 53.3 personas de cada 100,000 empleados se suicidaron.

En Colorado, 194 personas que trabajaban en agricultura e industrias relacionadas se suicidaron entre 2004 y 2015, según estadísticas de salud en el estado.

Mientras tanto, la situación económica en áreas rurales ha empeorado nuevamente, lenta pero incansablemente. Brown, parte de una familia agrícola y ganadera con 100 años de historia cerca de Yuma, menciona una letanía de estadísticas publicadas por la Universidad Estatal de Iowa que la mayoría de las personas citadinas que compran alimentos desconocen:

  • El precio que los granjeros reciben por el trigo ha disminuido el 61 por ciento desde enero de 2012.
  • El precio del maíz ha disminuido el 62 por ciento durante ese mismo periodo.
  • Los precios de los productos lácteos han disminuido el 37 por ciento durante ese mismo periodo.
  • Los precios del maíz han regresado a niveles que existían en 1982, cuando un tractor nuevo costaba $50,000. En la actualidad, un tractor similar cuesta $350,000.
  • Mientras que los granjeros que cultivan maíz reciben precios vigentes en 1982, su costo para la producción por acre ha aumentado de $316 ese año a $728 en 2016.

El gran factor incontrolable, el clima, tampoco está cooperando. El manto de nieve en Colorado ha disminuido a niveles históricos, lo cual amenaza a los deshielos necesarios para irrigar cultivos. Los granjeros que cultivan tierras secas en el este y sudeste de Colorado maldicen al calentamiento del patrón climático de La Niña y temen que hasta un milagroso diluvio primaveral no permitirá que se nivelen.

Brown dijo que ahora él y su familia reciben llamadas cada dos semanas de conocidos con problemas en la comunidad agrícola preguntándoles si saben de alguien interesado en comprar tierras.

“Estamos observando la venta de granjas, y empezaremos a ver ejecuciones hipotecarias”, agregó. “Hay un sentimiento de desesperación. Les dices que vayan a ver a su banquero, y te dicen que no lo harán porque ya saben cuál será la respuesta”.  

Esa sensación de urgencia es la razón principal por la que Brown y otros líderes estatales querían que existiera un sistema de respuesta a crisis mejor preparado para contestar llamadas provenientes de áreas rurales de Colorado. Parte de la capacitación de los empleados de ese sistema incluye entender el lenguaje que usan y las presiones que sienten los granjeros y ganaderos: desde la importancia inminente de los pronósticos del clima, hasta el ciclo de los créditos agrícolas y la ansiedad que causa esperar por un cheque después de haber vendido una cosecha o ganado, lo cual puede ocurrir solo una vez al año.

“Cuando alguien te llama y dice: ‘No tengo dinero para alimentar a mi ganado’, no es que no puedan alimentar a su perro o gato”, Brown explicó. “Significa que no pueden alimentar a sus hijos; significa que no pueden pagar su hipoteca; significa que no pueden heredar su granja a sus hijos. Cuando alguien dice que no pueden alimentar a sus vacas, es un gran problema”.

Rick Ritter, director de salud para los condados de Otero y Crowley, apoya abiertamente la ampliación de los servicios rurales durante crisis, y le gusta recordarles a varias audiencias lo duro que es físicamente trabajar en actividades agrícolas y ganaderas.

“No es trabajo fácil, y nos olvidamos de eso”, dijo. “Es exigente, requiere muchas horas de trabajo y, cuando tu cuerpo pasa por esas cosas, estás agotando tus recursos. Y eso puede llevar a la depresión”.  

La organización Southeast Health Group, la cual ofrece cuidados físicos y mentales integrales en seis condados rurales, se enorgullece de emplear a terapeutas que conocen bien a la comunidad. Landi Wagner, supervisora de especialistas en la oficina de Southeast Health en Lamar, viene de una familia que todavía cultiva la tierra en el área.

“Lo que ayuda es tener personas que saben a lo que la comunidad se enfrenta: la opción entre alimentar a tu familia o alimentar al ganado”, Wagner dijo. “No existe un cheque de $1,700 que llega todos los meses. Quizás hayas estado ahorrando por tres años para comprar una cosa. A menos que hayas vivido esto, no podrás entender las consecuencias de una tormenta de granizo”.

Otra parte de la capacitación de quienes trabajan contestando llamadas de personas en crisis, Marquez dijo, es entender y luego hablar con la persona que llama sobre el proceso para obtener más ayuda. Una persona en crisis que vive en un área rural podría estar muy lejos de un centro que ofrece servicios de emergencia, Marquez resaltó, Pero, sin falta, los líderes y consejeros rurales también dicen que las personas que viven en áreas rurales tienen miedo de que sus vecinos vean sus camionetas estacionadas frente al centro local que ofrece servicios de salud mental. Quizás estén más dispuestos que quienes viven en la ciudad a manejar grandes distancias para obtener tratamiento.

Un método lento también podría ser necesario para los habitantes de zonas rurales que nunca han recibido ayuda para su salud mental.

“Una de las razones por las que pensamos que la línea de asistencia es una buena opción, la cual incluye llamadas y mensajes de texto, es que permite que la gente aprenda un poco sobre los cuidados para la salud del comportamiento, aunque no sepan lo que es”, Marquez dijo. “Es una conversación. No es un diagnóstico para presionar a que la persona haga una cita o algo que no quiere hacer”.

Un ganadero vacuno del sudeste de Colorado, quien pidió que no publicáramos su nombre para evitar avergonzar a su familia o amigos cuyas historias quería contarnos, dijo que la práctica más común de los granjeros en relación con la salud mental es hablar con su esposo/a. Durante momentos difíciles, dijo, “hablo con mi mejor amiga y socia, y esa persona es mi esposa”.

Él sabe que puede agobiar a la pareja o a otros integrantes de la familia, y que ellos también deben tener acceso a líneas de asistencia u otros servicios de terapia para ayudar a aliviar la carga.

“Es cuestión de orgullo. Es difícil compartir con otros que estás pasando por esta situación. Hemos logrado sobrellevar un par de sequías y mi esposa ha sido mi confidente. Sería duro compartir esta situación con desconocidos”.

Los vaivenes de la psicología en zonas rurales se intensifican debido a que muchas de las granjas son administradas por familias. Además de que muchos agricultores y ganaderos están manteniendo una tradición multigeneracional, también están obteniendo ingresos o preservando tierras para hermanos y otros parientes que comparten la propiedad y las conexiones históricas. Un evento inesperado que ocurra en la familia o con el clima puede afectar drásticamente décadas de planificación, el ganadero del sudeste dijo.

“Un amigo acaba de llamar porque lo diagnosticaron con un tumor. Son este tipo de cosas las que hacen que la gente piense en el suicidio”, agregó. “Saben que su seguro no pagará por todos los costos. Eso es lo que le pasó al rancho de mi abuelo; a mi madre la diagnosticaron con cáncer, él le ayudó con los costos y perdimos el rancho”

Este ganadero en particular piensa que la publicidad sobre líneas telefónicas de asistencia ha tenido algo de éxito entre la gente que conoce. Cree que los servicios de telesalud, prometidos desde hace tiempo, como la consejería por video en Internet, también podrían ser una práctica popular entre los ganaderos lejanos que valoran su privacidad. Una de las complicaciones, dijo, es que su área no cuenta con Internet de banda ancha rápida—un problema frecuente en muchas partes del Colorado rural—y el servicio de telefonía móvil tampoco es muy confiable.

Quienes apoyan el programa de servicios durante crisis dijeron que sienten cómo las reacciones de sus compañeros cambian de rumbo dependiendo de cada reunión. A veces los granjeros en la audiencia se abren y comparten sus propios problemas, y el resto de los presentes los apoyan.

Chad Vorthmann, vicepresidente ejecutivo de la Agencia Rural de Colorado, dijo que recientemente estaba ayudando a organizar una llamada en conferencia con 40 a 50 líderes de comités locales a lo largo del estado. Cuando Vorthmann y otros describieron la expansión de los servicios de asistencia durante crisis, un granjero dijo: “Creo que podría usar esos recursos”. Otro mencionó que a él también le serviría la ayuda.

“Fue una muy buena conversación”, Vorthmann dijo. “Luego un productor dio su punto de vista y dijo: ‘Cuando la agricultura se enfrenta a momentos difíciles, salimos adelante por nuestra cuenta y seguimos avanzando’. Y eso acabó con la conversación. Nadie quiso compartir más después de eso”.  

Laura Negley, la ganadera del Condado de Kiowa, quiere reducir el énfasis en la palabra ‘crisis’ dentro de la frase ‘línea telefónica durante crisis’ y alentar a las personas para que se comuniquen antes de que sus problemas aumenten a un tamaño extremo.

“La gente necesita saber que no es solo si piensas en el suicidio”, dijo. “Es un sistema sencillo y puedes hablar con personas que entienden las presiones. No esperes hasta que no puedas soportar un día más”. También les dice a sus amigos que deben tratar los desafíos relacionados con la salud mental igual que como tratan las lesiones físicas.

“Si te pisan o recibes una patada o tu vehículo de cuatro ruedas se voltea, y lo digo por experiencia propia, a veces tienes que ir al doctor”, Negley explicó. “Aunque solo sea porque debes continuar cuidando a tus animales”.  

Es un hábito de toda la vida para los granjeros y ganaderos estar pendientes constantemente del clima que se aproxima mientras hablan. El ganadero del sudeste de Colorado, con 300 vacas listas para parir a partir de ahora, ha tenido algo de nieve, pero necesita tener una primavera mucho más húmeda para que el pasto crezca.   

“Hace cinco años, perdí a un amigo que se suicidó. Hace dos años, perdí a un conocido. Este último pertenecía a una corporación familiar que tuvo problemas después de la muerte del padre. Eso causa mucha presión adicional, cinco generaciones ganaderas perdidas debido al clima, el cual no se puede controlar”, dijo. “Es muy fácil golpearte el dedo gordo del pie una vez solamente y perder tu negocio”.

Ya se capacitó a la mayor parte de los empleados de la línea de asistencia, los líderes comunitarios y de agencias rural están promoviendo los servicios de crisis dondequiera que van, y también se está implementando una campaña publicitaria en las áreas rurales de Colorado. Sin embargo, todavía no se sabe claramente si los dueños y trabajadores agrícolas levantarán el teléfono para pedir ayuda.  

“He guiado a muchos caballos al abrevadero”, Brown dijo. “Si deciden beber o no, es su decisión, pero nos aseguraremos de que tengan agua”.

Si necesitas ayuda para ti o para alguien en tu familia, comunícate con la línea de asistencia de los Servicios de Crisis en Colorado. La línea telefónica está disponible las 24 horas llamando sin costo al 1-844-493-TALK (8255) o enviando un mensaje de texto con la palabra TALK al 38255. También puedes visitar su sitio web en español en http://www.serviciosdecrisisencolorado.com.

Michael Booth
Escritor
Denver, Colorado