2017-08-18
Historia

Scott Bookman, director ejecutivo del Centro Médico Uncompahgre en Norwood, Colorado, dice que los problemas de conectividad pueden retrasar la transmisión de imágenes médicas como los Rayos X a radiólogos a distancia, afectando la negativamente el diagnóstico y los cuidados para los pacientes.

Fotografía de David Cornwell

Por Michael Booth

En el Valle de San Luis en Colorado, la diferencia entre los costos por el servicio de Internet de los diminutos distritos escolares es tan sorprendente como las dunas de arena que lo rodean: Una escuela paga casi $1,900 al mes por servicio más lento que Internet de banda ancha; otra paga $90 al mes por servicio bueno de alta velocidad; una más, $600 al mes por acceso con velocidad relámpago.

En Norwood, Colorado, en la ladera occidental, con una población de 518 personas, el alcalde Kieffer Parrino sufre el ritual de reiniciar la conexión a Internet en su hogar cuando los sitios webs no se cargan, y la tarea de su hija se retrasa por horas.

Y en el Centro Médico Uncompahgre, que ofrece servicios en el Condado de San Miguel de Norwood, cuando una tormenta de aire afecta la conexión inalámbrica a Internet durante la toma de imágenes de un paciente, atrasando la transmisión y el acceso a un radiólogo urbano, los proveedores médicos dicen que repentinamente se encuentra solos y “hacemos lo mejor que podemos”.

Por toda la zona montañosa del oeste de Colorado, líderes cívicos y comerciales dicen que escuchan esto de empresarios considerando reubicarse o iniciar un negocio, o de profesionales a quienes les gustaría venir y trabajar a distancia: No se trasladarán—ni ocurrirá la explosión económica que conlleva—hasta que mejore el servicio de Internet de banda ancha.

Líderes estatales y regionales en Colorado están revigorando un esfuerzo para que haya velocidades aceptables de Internet en todas partes del estado en las que actualmente no hay: El 23 por ciento de los habitantes en áreas rurales no tienen acceso a Internet de banda ancha, según el Programa de Datos y Desarrollo de Banda Ancha de Colorado. Este porcentaje es ligeramente más alto que el promedio nacional en áreas rurales, y una mejoría en comparación con dos años atrás cuando el 32 por ciento no tenía acceso, pero sigue dejando rezagados a cientos de miles de habitantes en la competencia hacia el progreso económico y académico.

Tales desigualdades en el acceso a Internet—añadidas a la lista de otras que enfrentan los habitantes en zonas rurales del estado, desde ingresos menores que en áreas urbanas, acceso reducido a servicios de salud, inseguridad y desiertos alimentarios, brechas en el transporte y la calidad de la vivienda—contribuyen a malos resultados de salud, según la  Central de Información sobre Salud Rural, una organización sin fines de lucro financiada por la Oficina Federal de Políticas de Salud Rural.

Las diferencias tecnológicas también pueden empeorar las desigualdades raciales y económicas. Un análisis del Centro Pew de Investigaciones de datos del censo de EE.UU. encontró que “cerca de 5 millones de hogares con niños en edad escolar no tienen acceso a servicio de Internet de alta velocidad en su hogar”—muchos de ellos en áreas Rurales—y que “los hogares con bajos ingresos—y especialmente los de personas negras e hispanas—constituyen una parte desproporcionada de esos 5 millones”.

El análisis del Pew encontró que solo el 8.4 por ciento de hogares en EE.UU. con ingresos anuales mayores a $50,000 no tenían acceso a Internet de alta velocidad. Sin embargo, entre los hogares con ingresos anuales menores a $50,000, casi cuatro veces más hogares (el 31.4 por ciento) no contaban con ese acceso. Además, tomando en cuenta los hogares con acceso a Internet de banda ancha, “los hogares negros e hispanos con niños y de menores ingresos se quedan atrás en comparación con los hogares blancos con niños con una diferencia de cerca del 10 por ciento”, resaltó el investigador de Pew. Más aún, tener acceso a Internet en el hogar “se asocia estrechamente” con mayores niveles de rendimiento académico. 

“Francamente, el acceso a Internet de banda ancha, o su ausencia, es un elemento fundamental para el bienestar de una persona”, dijo Tony Neal-Graves, un ex ejecutivo de Intel nombrado esta primavera como director ejecutivo de una nueva oficina de servicios de banda ancha en la Oficina de Tecnología de la Información del Gobernador de Colorado.

“No es solo para que puedas ver Netflix—tiene que ver con no poder hacer tu tarea en tu zona rural”, dijo Ben Tisdel, comisionado del Condado de Ouray. “Con mayor y mayor frecuencia, así están funcionando las escuelas”, agregó, dando como ejemplo lo rápido que el servicio de Internet se ha convertido en un servicio público, igual que lo era una conexión a la red eléctrica en los años 1900.

“Nos sentimos tanto alejados como aislados de los servicios que la mayoría de la gente recibe en el estado”, Tisdel dijo. “Es algo en lo que la gente en Aurora o el Condado de Douglas ni tiene que pensar”.

Con el servicio de Internet convirtiéndose más y más en un aspecto central de la educación, el empleo, los cuidados de salud y casi todos los elementos de la vida moderna, aquellos que abogan por las comunidades rurales quieren asegurarse de que no se convierta en otro aspecto en el que estén demasiado rezagados. La educación y los ingresos ya se han conectado con la salud y el bienestar en estudio tras estudio, incluyendo uno que llevaron a cabo investigadores de la Universidad de California en San Francisco, quienes analizaron una variedad de indicadores de salud en niños y adultos.

“Aquellos con los ingresos y niveles de estudios más bajos eran constantemente los menos sanos”, los investigadores concluyeron.

El uso de Internet de banda ancha “se ha convertido, de muchas formas, en un aspecto central para participar en la sociedad”, según un informe de 2015 sobre la inequidad en el acceso a Internet para personas de bajos ingresos en EE.UU., incluyendo en áreas rurales en las que los ingresos promedio son menores a los de los habitantes urbanos. Solo en relación con el desempleo, el acceso confiable es crucial, dijo el Centro para Prioridades Presupuestarias y Políticas, señalando que casi todas las agencias gubernamentales y más del 80 por ciento de las compañías que figuran en el Fortune 500 ahora usan solicitudes laborales en línea.  

Y mientras que Colorado puede estar mejor que algunos otros estados con áreas rurales grandes, sitios con poco o sin acceso a Internet de banda ancha son lo suficiente reconocidos como para recibir atención a nivel nacional. En julio, los expertos en números del sitio web periodístico FiveThirtyEight analizaron todos los condados de EE.UU. con base en su uso de Internet, y encontraron que el Condado de Saguache en el sudeste de Colorado figuraba hasta el final. Según sus cálculos, solo el 5.6 por ciento de los adultos tenía acceso a Internet de banda ancha en Saguache.

A pesar de las diferencias en velocidades de conexión, los líderes en muchas partes de Colorado suenan optimistas sobre las probabilidades de progresar en los próximos años. Frustrados por la indiferencia percibida de los proveedores principales de servicios que no han mejorado las conexiones, los funcionarios públicos han obtenido subsidios y contratos para construir las llamadas “millas medias” en sus comunidades. Estas son los cables que enlazan las redes centrales con una central local. Conectarán las instituciones locales principales, como escuelas, bibliotecas y negocios, mientras establecen puntos neutrales conectados para que los proveedores privados del servicio de Internet mejoren las conexiones de la “última milla” a hogares y negocios individuales.

Estos esfuerzos, a su vez, parecen haber impulsado a la industria privada para que avance más rápido. Compañías más pequeñas como Forethought.net están activando señales más rápidas en lugares como Silverton, y CenturyLink anunció ofertas recientes de Internet de banda ancha en áreas rurales de Colorado, impulsadas por $26.5 millones anuales en subsidios federales.

“La historia que escucho uno y otra vez es que hay muchas personas pensando en mudarse a comunidades más pequeñas debido a la calidad de vida. Muchas de esas personas tienen trabajos móviles ahora, pero necesitan un lugar en donde el servicio de Internet sea rápido y confiable”, dijo Jawaid Bazyar, dueño y presidente de la compañía Forethought.net basada en Denver.

“Eso es lo que los constituyentes están diciéndoles a los líderes de sus pueblos, y estos líderes nos lo están diciendo a nosotros. No solo es algo que es bueno tener, sino que es algo fundamental para estas comunidades, y tan importante como la electricidad”.

Los líderes rurales a veces se frustran en debates sobre el acceso a Internet que parecen decir que lo único que se están perdiendo al tener velocidades de conexión más lentas es poder ver “Game of Thrones” sin parar o hacer pedidos con un clic en Amazon. Estas son algunas de las conexiones comerciales, institucionales y personales cruciales que mencionan como necesidades crecientes al acceso a velocidades más rápidas:

  • Los requisitos académicos en escuelas y community colleges locales, en una época en la que casi todos los cursos requieren un enlace a Internet para tomar exámenes estatales, hacer investigaciones y darles seguimiento a las calificaciones. El acceso a Internet de banda ancha ofrece la única manera de tomar apropiadamente un examen requerido por el estado, mientras que también es crucial para ver un documental de investigación o hacer búsquedas razonablemente rápidas de bases de datos con publicaciones académicas. Una mejor conexión También es necesaria para enviar solicitudes universitarias, inscribirse a cursos, tener acceso a videos en vivo para el aprendizaje a distancia y otras actividades necesarias que se han convertido en elementos básicos de la educación en todos sus niveles.
  • Las relaciones intercomerciales, incluyendo pedir partes de un automóvil y otras tiendas de servicio, procesar pagos con tarjetas de crédito en casi cualquier tienda, descargar adecuadamente fotografías y otras funcionalidades en sitios web turísticos y de servicios profesionales como bases de datos legales. Neal-Graves se enteró de una exitosa compañía que toma fotografías con drones en la ladera occidental de Colorado, pero que debe manejar hasta Grand Junction simplemente para cargas sus archivos [a Internet].
  • La ganadería y la agricultura requieren más y más conexiones rápidas y confiables de Internet para tener acceso desde a precios de subastas en animales y productos agrícolas, hasta a conexiones satelitales para ver informes del clima y equipo de campo guiado por GPS. 
  • Servicios gubernamentales—tanto en el hogar o desde edificios federales regionales—con muchos residentes rurales que dependen del acceso a portales en línea para usar Medicare, Medicaid, Seguridad Social, Seguridad Social para Discapacitados, Asuntos para Veteranos [de las fuerzas armadas] y otros beneficios.
  • Servicios y archivos médicos. Estos desafíos surgen en varios puntos de la trayectoria informática. Las oficinas médicas y hospitales regionales ahora dependen de archivos electrónicos y lecturas a distancia de imágenes médicas a manos de especialistas que están en la ciudad; esperar que un archivo se descargue mientras a un paciente lo operan en una sala rural es una inequidad obvia. Mientras tanto, lo que sí está haciendo un progreso rápido son las tecnologías usables para monitorear a los pacientes ancianos o con enfermedades crónicas, y el monitoreo a distancia a través de Internet de banda ancha ya se está convirtiendo en un aspecto vital de los servicios médicos que se proporcionan en el hogar.

Las diferencias en Colorado de los servicios de Internet crean líneas disparadas en un mapa, dado el desarrollo por partes de las líneas de fibra óptica de los proveedores de servicio telefónico, las cooperativas eléctricas regionales y las redes patrocinadas por el gobierno. Por ejemplo, el pueblo de Ophir sigue dependiendo del servicio por marcación (dial-up), mientras que las escuelas en Ouray obtuvieron servicio más rápido a través de la alianza turbulenta EAGLE-Net. (EAGLE-Net era una agencia cuasi gubernamental encargada de proveer de enlaces de alta velocidad a distritos escolares remotos usando subsidios federales, pero no alcanzó sus objetivos cuando el dinero se acabó.)

A nivel nacional, cerca del 39 por ciento de las poblaciones rurales en EE.UU.—o 23 millones de personas—no tienen acceso a Internet de banda ancha. La Comisión Federal de Comunicaciones definió la banda ancha moderna como aquella con una velocidad de 25 megabits por segundo (Mbps), la velocidad necesaria para ver un video sin problemas en más de un dispositivo en el hogar, por ejemplo. Las áreas urbanas ahora usualmente se jactan de tener 100 Mbps, y el servicio “gigabyte” se está haciendo cada vez más común. Mientras tanto, las zonas rurales de Colorado con frecuencia se quejan de que el servicio que se vende hasta por 10 Mbps realmente llega con una velocidad de 3 o 4 Mbps.

Al mismo tiempo, ahora solo al 4 por ciento de los residentes urbanos a nivel nacional le falta acceso a Internet de banda ancha, según un artículo publicado en junio por The Wall Street Journal.

Neal-Graves dijo que el porcentaje actual de acceso a Internet de banda ancha en el estado es alrededor del 77 por ciento, lo cual significa que entre 125,000 y 160,000 hogares en zonas rurales de Colorado no pueden obtener un enlace rápido. Él ha pasado sus primeros meses como jefe del esfuerzo para obtener banda ancha en Colorado viajando por el estado e identificando fuentes financieras para ampliar la infraestructura. Dijo que el objetivo del estado es extender el acceso al 85 por ciento de los residentes rurales en 2018, y al 100 por ciento en 2020.  

Aceptar que el servicio de Internet es un tipo de servicio público significa presionar para que el gobierno se involucre en el financiamiento de la infraestructura central en áreas remotas y aisladas, Neal-Graves dijo. Los fondos federales y estatales ayudaron a llevar líneas telefónicas a todos los rincones de Estados Unidos, y “solo tenemos que hacer lo mismo con Internet”, agregó. “Todo se reduce a un problema de dinero, y es muy difícil para las empresas privadas cerrar números y hacer que funcione”.

Líderes rurales en Colorado dicen que sus problemas de conectividad no son tan simples como la estadística impactante de FiveThirtyEight sobre el Condado de Saguache. Algunas partes del Valle de San Luis, por ejemplo, cuentan con conexiones a Internet bastante buenas, dijo Kevin Wilkins, director ejecutivo del Grupo de Recursos de Desarrollo en el Valle de San Luis, el cual promueve el progreso económico en el área.

Pero los dos problemas principales son “tanto la velocidad como el costo”, Wilkins dijo, señalando las diferencias en lo que los distritos escolares pagan, muchos de los cuales ya están bajo presión debido a la falta de recursos locales.  

“Internet de banda ancha es clave para ofrecer paridad rural”, Wilkins dijo. “Si voy a atraer a una fuerza laboral con expectativas más urbanas de servicio, tenemos que tener conectividad robusta. ¿Tiene que ser igual que en la ciudad? Probablemente no, eso no es realista. Pero tiene que ser aceptable”.

Como el proveedor en posesión de líneas terrestres heredadas en el estado, CenturyLink recibe la mayor parte del criticismo por la desigualdad en el servicio rural. Pero, mientras que CenturyLink sigue teniendo la reputación de ser un monopolio, ya no cuenta con el poder de cobrar lo que quiera para recaudar fondos de construcción, dijo Guy Gunther, vicepresidente de operaciones en Colorado para la compañía.

“Sí, nos damos cuenta de esa frustración y, honestamente, también la sentimos nosotros”, Gunther dijo. “Cuando examinamos la densidad y distancia, y el terreno, el costo de ampliar la infraestructura es realmente la que limita”.

Los obstáculos que siguen existiendo para alcanzar esos objetivos soplan de aquí para allá con los vientos del desierto en el creciente Condado de San Miguel. Sede de Telluride y su reputación como un resort de esquí afluente en su frontera este, el condado también se alarga hacia el oeste en su frontera con Utah e incluye pueblos en apuros antiguamente mineros como Norwood y Ophir.

CenturyLink ofrece servicios en Telluride, pero su equipo no provee de Internet confiable y rápida, los residentes dicen; las comunidades quieren alguien que compita con el precio, y respaldo cuando una de las líneas del proveedor deja de funcionar.

“Digamos que te prometen 10 Mbps, por 50 a 60 dólares al mes, pero lo que realmente recibes es como 1.5, y es peor cuando todos están haciendo tarea o viendo películas al mismo tiempo”, dijo Erika Lapsys, directora de donaciones e iniciativas estratégicas para la Fundación de Telluride. Lapsys y los líderes del pueblo han estado trabajado por mucho tiempo para encontrar fuentes alternativas de Internet para el área.

Hay una serie de cables de fibra óptica que corren cerca construidos por Tri-State Generation & Transmission para conectar y monitorear las subestaciones eléctricas. Telluride, las comunidades aledañas y Región 10, una agencia cuasi gubernamental que está trabajando en el desarrollo económico del área compuesta por seis condados, quisiera encender las líneas adicionales de fibra óptica. Sin embargo, los propietarios solo firmaron un permiso para usos eléctricos, no para uso de Internet. Ha sido un esfuerzo de años hacer que todos los 75 propietarios de tierras firmen y expandan el acuerdo.

Mientras tanto, Región 10 ha usado subsidios estatales, federales y locales para ayudar a traer servicios a los centros principales de poblaciones en Delta y Montrose, y más expansiones están en camino. Los 1,425 residentes de Paonia ahora tienen acceso a servicio de Internet con niveles como el gigabyte y ya están observando ganancias económicas como resultado, dijo Michelle Haynes, directora ejecutiva de Región 10.

Montrose está buscando convertirse en el primer distrito en Colorado cuyas todas sus escuelas se enfoquen en STEM, mientras que Delta ha vuelto a posicionar su escuela vocacional como el Technical College of the Rockies. Servicio de alta velocidad es vital para ambos esfuerzos, Haynes dijo. “Las comunidades que se queden con esta inequidad digital, no sé cómo van a superarlo”, Haynes agregó.

Aunque aplaudió a la Región 10 y a otras sociedades por su tarea en la media milla en pueblos pequeños, Neal-Graves dijo que el impulse para alcanzar la equidad en Internet requerirá más trabajo en la legislatura estatal. El Departamento de Agencias Reguladoras, el Departamento de Asuntos Locales y otros socios han ayudado a financiar contribuciones únicas de cerca de $22 millones en construcciones recientes, pero eso solo es como el “10 por ciento de lo que realmente se necesita para resolver el problema” a nivel estatal, Neal-Graves dijo.

CenturyLink está usando decenas de millones de dólares en subsidios federales para telecomunicaciones para ampliar el servicio de 10 Mbps, Gunther dijo. Más de 14,000 hogares obtuvieron acceso en 2015 y 2016, mientras que otros 13,000 o más clientes actuales vieron sus velocidades aumentar, agregó.

Scott Bookman, director ejecutivo del Centro Médico Uncompahgre y su conexión desafiada por el clima para tener acceso a Internet confiable, dijo lo mismo que otros líderes regionales cuando evaluó las diferencias como un problema que está cerca de resolverse. Los pueblos pequeños están cooperando y los líderes estatales están escuchando, dijo.  

Una de las primeras cosas que Uncompahgre haría con velocidades más rápidas, Bookman dijo, es empezar a usar un transcriptor a distancia para unirse a las citas entre pacientes y proveedores médicos a través de un enlace de video, para tomar notas y actualizar los archivos médicos. Los hospitales citadinos con frecuencia ya cuentan con una persona adicional en el consultorio para eso; los hospitales más pequeños con acceso a un buen servicio de Internet lo pueden hacer mediante una conexión de video.

“Cada decisión que tomamos pareciera ser sobre si podemos traer más servicios de telecomunicaciones al edificio”, Bookman dijo. “Creo que la comunidad está realmente uniéndose alrededor de este asunto. Es una larga batalla. Aquí, no puedes tomar estas cosas por sentadas”.

Michael Booth
Escritor
Denver, Colorado