2017-07-20
Historia

Fotografía de Karl Gehring/The Denver Post vía Getty Images

Por Jaclyn Zubrzycki

El cambio climático es un problema global. Sin embargo, los funcionarios del gobierno y aquellos dedicados a la salud pública están enfatizando cada vez más que el cambio climático tiene consecuencias para la salud humana—y que las consecuencias en la salud relacionadas con el clima no se distribuirán equitativamente.

Los defensores e investigadores enfocados en la salud advierten que los habitantes de Colorado con bajos ingresos, aquellos que trabajan afuera, los niños, los ancianos, quienes viven cerca de lugares donde hay riesgo de incendios forestales, y aquellos con problemas respiratorios, del sistema nervioso y cardiovasculares, probablemente sufran al ir aumentando la temperatura.

La temperatura promedio en Colorado ha aumentado 2 grados Fahrenheit en los últimos 30 años, y se predice que aumentará 5 grados para el año 2050, según un informe publicado en 2014 por científicos que investigan el cambio climático en Colorado para la Junta de Colorado de Conservación del Agua.

“Una mayoría [de los habitantes de Colorado] reconoce que el cambio climático está sucediendo”, dice Chrissy Esposito, una analista de visualización de datos y políticas en el Instituto de Salud de Colorado (un beneficiario de The Trust). “Pero una porción más pequeña entiende que podría dañarlos”.

La diferencia en este entendimiento llevó a la Asociación Americana de Salud Pública a declarar 2017 como el año del cambio climático y la salud. También resultó en la implementación de varias iniciativas nacionales y locales para ayudar a entender y manejar los desafíos, incluyendo una nueva iniciativa de investigación colaborativa llamada “Consorcio sobre el cambio climático y la salud de la Universidad de Colorado” (University of Colorado Consortium on Climate Change and Health).

Un nuevo informe del Instituto de Salud de Colorado describe cómo las consecuencias del cambio climático en la salud ya están empezando a desarrollarse en Colorado.

El informe se enfoca en tres resultados del cambio climático que probablemente afecten más directamente la salud de los habitantes de Colorado: la contaminación del aire, el aumento de la temperatura y los incendios forestales. (Problemas que representan una seria preocupación en otras partes del país, como el aumento del nivel del mar y del número de mosquitos portadores de malaria, no son preocupaciones inmediatas en Colorado.)

Rosemary Rochford, PhD, profesora de inmunología y microbiología en la Universidad de Colorado, Denver, y líder del nuevo consorcio de investigaciones de la Universidad de Colorado, dijo que el cambio climático con frecuencia es una “fuerza multiplicadora” de las enfermedades y otros problemas de salud: Mientras que no los causa necesariamente, los fortalece. Por ejemplo, el escarabajo de la corteza que ha destruido muchos árboles en Colorado podría gozar de una temporada de apareamiento más larga, matar más árboles y, por lo tanto, hacer que los habitantes cercanos sean más vulnerables a los incendios forestales. O las olas de calor que ya están causando la muerte entre los ancianos, niños y aquellos que no pueden cubrir el costo del aire acondicionado podrían hacerse más frecuentes o fuertes.

Rochford y los autores del informe del Instituto de Salud de Colorado describieron algunas de las maneras como las consecuencias del cambio climático podrían manifestarse de manera desigual.

Aquellos que no pueden pagar por el costo del aire acondicionado sentirán más los efectos del calor y del ozono. En Denver, más de la mitad de las escuelas públicas todavía no tienen sistemas completos de aire acondicionado—y casi todas las escuelas sin aire acondicionado están en áreas con bajos ingresos.

Las personas que trabajan afuera se enfrentarán más al calor y a la contaminación del aire que aquellas que trabajan adentro. Un investigador en Colorado hasta encontró tasas más altas de enfermedades renales entre los jóvenes que trabajan afuera en un clima más caluroso, principalmente debido al estrés y la deshidratación.

Temporadas más largas de cultivo y la combinación del calor y la contaminación afectarán negativamente a las personas que sufren de asma y alergias. Esto también significa que aquellas que no pueden pagar el tratamiento para estas condiciones probablemente sufran más.

Rochford dijo que parte de los estudios científicos sobre cómo el cambio climático afectará la salud todavía están en desarrollo: No existen números exactos sobre cuántos casos adicionales de asma ocurren debido al cambio climático, por ejemplo. Pero ella espera que el nuevo grupo de investigaciones pueda reunir conocimientos médicos, de salud pública y ciencias climáticas para ayudar a establecer un panorama más completo y certero del problema.  

Entonces, dijo, “sabremos cómo mitigarlo, cómo adaptarnos”.

Michele Lueck, directora ejecutiva del Instituto de Salud de Colorado, dijo que Colorado encabeza a muchos estados en lo relacionado con descifrar cómo depender menos de los combustibles fósiles: Denver, Aspen y Boulder figuran entre los gobiernos locales que han creado planes contra el cambio climático, y el estado tiene su propio plan para reducir su dependencia en los combustibles fósiles.

Lo que queda menos claro es cómo el estado y las comunidades se están preparando para enfrentar las consecuencias del cambio climático en la salud. Esfuerzos como asegurar que existan proveedores que puedan tratar más casos de asma, o programas que manejen los incendios forestales o prevengan la contaminación del aire, serán cada vez más importantes, Lueck dijo.

Conforme vaya cambiando el clima, “las comunidades locales querrán preguntarse: ‘¿Me estoy cuidado o estoy cuidando a mi comunidad?’” Lueck concluyó.

Historia relacionada: ¿Más días calurosos significarán más desigualdad?

Jaclyn Zubrzycki
Periodista
Denver, Colorado