2016-12-01
Historia

Kearstein Craycraft espera que el tratamiento asistido por medicamentos le ayude a superar su adicción a la heroína.

Fotografía de Joe Mahoney

Por Anna Boiko-Weyrauch

Estados Unidos está pasando por una epidemia, y Colorado no es la excepción. Si vives en una zona rural en las llanuras, los valles y las montañas rurales del estado, tu lugar de residencia probablemente esté enfrentando una de las tasas más altas de muertes por sobredosis de drogas en Colorado. Sin embargo, probablemente no tengas acceso a servicios de consejería, y menos a medicamentos para tratar la adicción, en algún lugar cercano.

Los residentes de Colorado dependen o abusan de drogas ilícitas en un porcentaje ligeramente más alto que el promedio nacional, según los cálculos de una encuesta de la Oficina federal de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental.

Las muertes por sobredosis de opioides en Colorado suceden con una frecuencia de 16.3 por cada 100,000 persona. Esta frecuencia excede el promedio nacional de 14.7 por cada 100,000, según un análisis del Instituto de Salud de Colorado, una agencia que recibe subsidios de The Colorado Trust. El análisis también encontró que las muertes por sobredosis aumentaron en un 68 por ciento entre 2002 y 2014, y los condados rurales sufrieron el aumento más alto.

Los estudios demuestran que tratar la adicción con medicamentos, como la buprenorfina la metadona o una inyección de la droga naltrexona, es más eficaz que la consejería solamente. Estos medicamentes interactúan con los receptores cerebrales de los opioides de manera diferente, bloqueando su habilidad de drogarse (get high) o engañando al cerebro para que piense que está satisfecho mientras que disminuyen los antojos y los síntomas de la abstinencia.

El método, junto con los servicios tradicionales de salud del comportamiento con medicamentos especializados, se conoce como un tratamiento asistido por medicamentos.  Es una nueva prioridad de la iniciativa para tratar los opioides del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.  

Sin embargo, los medicamentos tienen sus desventajas. Existe el abuso de la buprenorfina o su uso a manos de otra persona que no sea el paciente. Un estudio en la Revista para el Tratamiento del Abuso de Sustancias mencionó que el abuso de la buprenorfina sucede “comúnmente”.

Las personas no adictas pueden consumir la buprenorfina para drogarse, y las personas adictas pueden suplementar con ella la heroína que consumen para suavizar los síntomas de abstinencia entre cada episodio en que se drogan. The New York Times ha escrito artículos sobre la “subcultura volátil” del abuso de la buprenorfina y los doctores “sin escrúpulos” que la recetan, aún cuando algunos pacientes dicen que este medicamento les ha salvado la vida.

Las desigualdades geográficas en Colorado para tener acceso al tratamiento de la adicción a los opioides son enormes. Solo tres doctores que recetan la buprenorfina ofrecen servicios en las llanuras del este y el Valle de San Luis, un área que incluye más de un tercio del estado, geográficamente hablando. El área también cuenta con un par de organizaciones dedicadas a la salud del comportamiento que ofrecen otros tipos de tratamiento y consejería para tratar el abuso de drogas.

La mayoría de los más de 200 doctores calificados para recetar la buprenorfina en Colorado se encuentran en áreas urbanas a lo largo del Front Range.

“Tenemos grandes problemas de acceso”, dijo el Dr. Jack Westfall, fundador y director de la agencia High Plains Research Network y un profesor de medicina familiar en la Universidad de Colorado.

Su grupo busca cambiar esta situación a través de una nueva iniciativa que se implementará durante los próximos tres años.

A partir de enero, High Plains Research Network planea capacitar a 40 doctores y sus equipos en 24 condados rurales de Colorado sobre cómo utilizar la buprenorfina junto con los servicios de consejería para ayudar a tratar los desórdenes del uso de opioides.  

Otro obstáculo para el tratamiento tiene que ver con el estigma y la falta de disposición de la comunidad para hablar sobre el problema, Westfall dijo, así que otro objetivo de su programa es facilitar esas conversaciones.

“Hablamos sobre el clima y los deportes. Pero no hablamos sobre nuestros sentimientos y nuestra salud del comportamiento”, Westfall agregó, quien es de la zona este rural de Colorado.

Los cuidados médicos primarios recientemente han recibido más atención de los investigadores y proveedores de salud como un medio a través del cual se pueden aumentar las opciones escasas para tratar el abuso de drogas, especialmente en las zonas rurales de Estados Unidos.

Un artículo publicado en 2015 en los Anales de Medicina Familiar llamó a los tratamientos en aumento para tratar el abuso de drogas en los consultorios de medicina familiar “una estrategia prometedora para abordar las crecientes tasas de desórdenes en el uso de los opioides y las sobredosis letales accidentales”.

Los doctores deben estar capacitados y certificados a nivel federal para recetar la buprenorfina para tratar las adicciones.

“Puedes recetar OxyContin hasta que se te duerma el brazo, pero no te permiten recetar la buprenorfina para tratar las adicciones (sin autorización)”, Westfall señaló.

El Dr. John Fox, un doctor de medicina familiar en Lincoln Community Hospital de Hugo, está ansioso por completar la capacitación sobre la buprenorfina y certificarse para aumentar las herramientas a las que tiene acceso en su consultorio.

“Es como tratar la presión arterial alta y solo utilizar la mitad de los medicamentos disponibles en el mercado”, dijo.  

Por supuesto que, algunos condados rurales también se enfrentan a una escasez de doctores. Los condados de Cheyenne, Elbert, Kit Carson y Lincoln tiene la peor proporción de pacientes por cada doctor disponible, con más de 3,000 pacientes por cada doctor, según un análisis del Instituto de Salud de Colorado.

Por lo contrario, los pacientes tienen mayor probabilidad de ver a un enfermero practicante o asistente de doctor. Hasta hace poco, esos proveedores médicos no calificaban para obtener el certificado federal necesario para recetar la buprenorfina para tratar la adicción. En julio, la ley federal cambió y expandió la capacidad de recetar la buprenorfina a los enfermeros practicantes y los asistentes de doctores.

La buprenorfina no funciona en todos los pacientes. Kearstein Craycraft tomó el medicamento como paciente de Denver Health.

Le hizo sentir como que podía hacer “cosas normales” sin que se le antojara la heroína, como despertarse a tiempo y limpiar su casa. Cuando consumía heroína al mismo tiempo que estaba tomando píldoras de buprenorfina, no se drogaba, dijo.  

Pero extrañaba la sensación. Así que Craycraft dejó de tomar el medicamento y empezó a inyectarse otra vez.

Hablar sobre su batalla para dejar las drogas hace que llore, mientras intenta prender otra vez un cigarro que sigue apagándose. La mujer de 20 años de edad ha estado adicta a la heroína desde que tenía 16 años.

“La odio tanto”, Craycraft dijo.

A pesar de los desafíos, Craycraft está lista para recuperar su vida.

Su doctor le recomendó que tomara una inyección al mes de naltrexona, la cual Craycraft dijo que está esperando probar.

“No quiero tener 45 años y estar en las calles pidiendo limosna o muerta”, agregó.

Para encontrar un tratamiento contra el uso de opioides asistido por medicamentos, haz clic aquí.

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Anna Boiko-Weyrauch
Periodista
Denver, Colorado