2017-10-24
Historia

La disponibilidad de los servicios de planificación familiar y otros servicios de salud en Colorado continúa viéndose amenazada por diversos cambios en las políticas federales.

Fotografía de Marc Piscotty para The Washington Post vía Getty Images

Por Michael Booth

Últimamente, los fondos de Colorado para la planificación familiar y el embarazo en la adolescencia han sufrido adversidades y se enfrentan a desafíos aún más difíciles en los próximos meses. Esto es debido a cambios emergentes en las políticas federales que amenazan a los avances alcanzados durante años en el acceso a la salud reproductiva.

El gobierno federal dejó de proporcionar una categoría de subsidios para el embarazo en la adolescencia, lo cual acabó por destruir a la organización altamente respetada Colorado Youth Matter (CYM) y a sus programas de planificación familiar y educación sobre la salud sexual.

La Administración también transformó los subsidios del Título X—una de las fuentes más grandes de dinero para la planificación familiar en Colorado y el resto del país—convirtiéndolos en subsidios de un año en lugar de tres años. Además, poca información se ha proporcionado sobre cómo o cuándo los beneficiarios podrán renovar sus subsidios multimillonarios.

Las personas que trabajan en defensa de la planificación familiar dicen que existen otras amenazas inminentes:

  • A principios de octubre, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. revirtió las normas de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA, por sus siglas en inglés) que requieren que los empleadores incluyan servicios anticonceptivos gratuitos para las mujeres en sus planes de seguridad médica.
  • Negociaciones en el Congreso sobre el presupuesto y los esfuerzos para revocar la ACA continúan amenazando a los fondos que expandieron Medicaid y que permitieron que cientos de miles de mujeres recibieran servicios de salud femenina en Colorado.
  • A finales de la primavera, Rocky Mountain Planned Parenthood cerró clínicas en Longmont y Parker, al igual que cuatro más en Wyoming y Nuevo México, y dijo que recibía reembolsos demasiado bajos de Medicaid por sus servicios. 
  • Un estudio de la Universidad de Colorado reveló que más de la mitad de las farmacias encuestadas están desobedeciendo las reglas que requieren que se venda la píldora anticonceptiva “Plan B” (del día después/siguiente) sin receta médica y sin restricciones de edad. Esto presenta obstáculos que dificultan el acceso de las mujeres a la píldora, según era la intención de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés).

“La triste realidad es que, en este momento, la salud y los derechos reproductivos están bajo una amenaza nunca antes vista”, dijo Kinsey Hasstedt, gerenta principal de políticas para el Instituto Guttmacher en Washington, D.C., una organización con tendencias izquierdistas dedicada a la investigación y promoción de la salud reproductiva. “Estamos hablando de debilitar el acceso a los cuidados de salud para las personas que, sin estos proveedores, no tendrían otro lugar donde ir. Y eso simplemente no está bien”.

Los cierres de programas, los cambios del ciclo de los subsidios y la amenaza constante de recortes aún mayores deja en limbo a algunos defensores de la salud femenina, aunque continúan ofreciendo estos servicios vitales.

“Estamos viviendo con un miedo constante de lo que van a hacer”, dijo Ashley Wheeland, directora legislativa y política para Rocky Mountain Planned Parenthood (RMPP), sobre la Administración de Trump y los conservadores sociales que se oponen a los fondos para la salud femenina.  

“Ofrecemos servicios a 70,000 personas. Hasta nos preocupa que no nos dejen cuidar de los pacientes con Medicaid”, Wheeland agregó. Un tercio de los pacientes de RMPP reciben Medicaid.

Un análisis que el Instituto de Salud de Colorado llevó a cabo después de la reciente decisión de la Administración de Trump de relajar las reglas sobre los servicios anticonceptivos que ofrecen los empleadores calculó que 30,000 mujeres en Colorado podrían perder esa cobertura. El instituto (un beneficiario de The Colorado Trust) hizo el cálculo con base en el porcentaje de mujeres en edad de embarazarse cuyos empleadores no ofrecían cobertura antes de la ACA.  

Numerosos estudios, incluidos aquellos del Instituto Guttmacher, han demostrado que el acceso a la planificación familiar y los anticonceptivos permite que más mujeres terminen la preparatoria (high school), vayan a la universidad y controlen mejor su destino económico, y disminuyen la diferencia salarial entre los hombres y las mujeres. Los economistas se han remontado medio siglo para estudiar el impacto de los servicios de planificación familiar en las vidas económicas de las familias, y The Atlantic resaltó un informe que “ofrece nueva evidencia conectando los programas de planificación familiar de los años 1960 y 1970 con una disminución en el porcentaje de niños y adultos en EE. UU. que viven hoy día en la pobreza”.

Además, dichos recortes en esos servicios recaerían más sobre las mujeres y las familias de color, según estadísticas nacionales y estatales.

Una de las historias más exitosas sobre salud pública en la última década en Colorado es la gran reducción de embarazos en adolescentes. Esta reducción se atribuye principalmente a un programa estatal que ofrece anticonceptivos reversibles de acción prolongada (LARC, por sus siglas en inglés) disponibles sin costo o a muy bajo costo. (The Colorado Trust fue una de más de doce fundaciones que le dieron al programa fondos “puente” a corto plazo en el 2015.)

Denver Health destaca que el programa LARC de Colorado desempeñó un papel clave en la disminución en un 65 por ciento de los embarazos en las adolescentes hispanas y en un 60 por ciento entre las adolescentes afroamericanas desde el 2004. Los investigadores han desmentido las suposiciones de que las diferencias en los porcentajes de embarazos en la adolescencia eran un problema cultural, dijo la Dra. Lucy Loomis, MSPH, directora de medicina familiar en Denver Health. Dentro de los grupos con ingresos similares, Loomis dijo, no existe una gran diferencia entre los porcentajes de embarazos según el grupo étnico o racial.  

“La razón por la cual observamos porcentajes más altos de embarazos entre adolescentes con menores ingresos es la falta de acceso a métodos anticonceptivos”, Loomis explicó. “No es que sean irresponsables o que no les importe. Les importa. Es un enorme problema de equidad”.   

Un informe del Departamento de Salud Pública y Medioambiente de Colorado (CDPHE, por sus siglas en inglés) dijo que el 77 por ciento de las mujeres que recibieron servicios de planificación familiar a través del Título X en clínicas en Colorado en el 2014 tenían ingresos iguales al, o por debajo del, nivel federal de la pobreza. El departamento dijo que el 47 por ciento de los clientes ese año eran hispanos, un porcentaje mucho mayor al de la población del estado en general.

“La intención del programa de planificación familiar en Colorado es que las familias esperen más entre cada nacimiento de sus hijos, para darles la oportunidad de prosperar”, dijo Jody Camp, gerenta de la unidad de planificación familiar en CDPHE. “También se relaciona con la mujer teniendo la opción de empezar o no una familia y cuándo empezarla, con el acceso a exámenes básicos de salud pública como los exámenes pélvicos y del seno, y con que las mujeres y los hombres alcancen la autosuficiencia financiera y completen sus estudios al darse tiempo entre un hijo y otro y tener una familia en el momento que ellos elijan”. 

Y en relación con el aspecto puramente económico, los funcionarios de salud pública dicen que lo gastado en la planificación familiar ha ahorrado cientos de millones de dólares en Medicaid y otros gastos en programas sociales en el estado al evitar embarazos y otros problemas de salud entre las poblaciones vulnerables. Un estudio publicado en 2011 en el New England Journal of Medicine calculó que por cada dólar gastado en programas públicos de planificación familiar, se ahorraron $3.74 en costos relacionados con los embarazos y nacimientos no planeados.

Las comunidades como Sterling, en el nordeste de Colorado, ya están sintiendo el efecto de los recortes a programas de planificación familiar. Ahí, el Family Resource Center recibía fondos de subsidios a través de CYM, que dejará de funcionar a finales de este año. El centro familiar usaba el dinero para financiar su Programa Wyman de Alcance a Adolescentes, un programa que combinaba ciertas horas de servicio comunitario con comidas y clases sobre el riesgo del embarazo y las opciones y los estilos de vida sanos.

Los clientes del Family Resource Center “escuchan parte de esta información a través de sus amigos, pero es importante que reciban esta información a través de personas capacitadas”, dijo Yvonne Draxler, directora ejecutiva del centro. “Y muchos de ellos vienen de familias donde los padres trabajan tanto que quizás no tengan tiempo o energía para hacer las cosas como nosotros las hacíamos. Estábamos ofreciendo un espacio seguro para estos niños”.  

Los ancianos a quienes los adolescentes enseñaban clases de computación a través del servicio comunitario ya empezaron a preguntar cuándo se reiniciará el programa, Draxler dijo.

“Tendré que empezar a buscar fondos por otro lugar”, Draxler agregó. “Cada vez es más y más difícil encontrar apoyo aquí en las áreas rurales. Sé que se necesita en todas partes”.

De los subsidios federales que la Administración de Trump dejó de proporcionar en septiembre, CYM recibía alrededor de $750,000 al año. Esta cantidad constituía alrededor del 75 por ciento de los fondos de la organización; los líderes decidieron cerrar sus puertas en lugar de tratar de llenar ese gran vacío con otros subsidios.

Los defensores de la planificación familiar en áreas urbanas y rurales dicen que CYM era una organización única porque operaba en todo el estado, desde ciudades y pueblos pequeños hasta distritos escolares, para capacitar a empleados locales sobre cómo hablar con los adolescentes sobre la salud sexual y las relaciones sanas. También existe un malentendido con respecto a que ahora las clínicas escolares se están encargando de difundir información sobre salud sexual y de los anticonceptivos para todos los estudiantes, cuando en realidad cada distrito se maneja de forma diferente, dijo Andrea Miller, directora ejecutiva de CYM. Muchos estudiantes todavía no cuentan con los recursos financieros para pagar por un método anticonceptivo eficaz.

“Hemos trabajado por todo el estado, en Grand Junction, Durango, Denver, el Condado de Adams, Sterling”, Miller dijo. “[En cada lugar], el nivel de confort es muy diferente y en eso nos especializábamos: sabíamos cómo entablar esas conversaciones en un distrito conservador o en un distrito progresista, ya sea que necesitaran más tiempo para hablar o estuvieran listos para implementar [el programa] completamente”.

Cantidades mayores de dinero para la planificación familiar se ven amenazados debido a potenciales cambios en los fondos para la salud femenina del Título X que el gobierno federal les da a las clínicas locales. Por años, los legisladores conservadores han intentado eliminar esta parte del presupuesto; algunos de los presupuestos que se están proponiendo actualmente ante el Congreso continúan con la misma amenaza, según el Instituto Guttmacher.

Lo que la administración federal pudo hacer sin el Congreso fue acortar el ciclo de los subsidios de tres años a uno. En Colorado, CDPHE recibe el subsidio del Título X y, a su vez, lo distribuye a través de subsidios a centros de salud locales. (RMPP no participa en los fondos del Título X con sus clínicas en Colorado.)

Para Colorado, eso significa perder el tercer año de su subsidio actual, fondos que iban a cubrir el año fiscal a partir del 1º de julio de 2018. La Administración podría o no ofrecer los mismos fondos en 2018, pero el estado no ha proporcionado “ninguna información” sobre el futuro, Camp dijo: “Entonces, ahora, tenemos fondos hasta el 30 de junio del próximo año”.

Las buenas noticias para Colorado, Camp dijo, es que los legisladores estatales redoblaron esfuerzos para agregar dinero de los fondos generales a los fondos federales del Título X para las clínicas locales. El estado ahora agrega $4.1 millones a los $3.6 millones del subsidio federal, lo cual permite expandir el exitoso programa LARC. La expansión de Medicaid también ha aumentado los reembolsos para los servicios de planificación familiar en clínicas, de $500,000 antes de la ACA a $4 millones en el 2016, Camp dijo.

En la práctica, el cambio al Título X significa que las clínicas estatales y locales están “pisando ligeramente los frenos” en sus planes estratégicos de expansión para los servicios de planificación familiar, Camp explicó: “No hemos dicho directamente ‘no’, pero estamos alentando a las personas a que esperen un poco antes de expandir [sus servicios]”.

El dinero del Título X y la expansión de los reembolsos de Medicaid han permitido que Denver Health contrate personal y amplíe los servicios reproductivos en sus clínicas, Loomis dijo. Elle dijo que en Denver y en otras organizaciones de salud, “si los empleados que trabajan bajo un subsidio se ven amenazados por recortes cada año, quizás decidan encontrar otro trabajo. Es difícil vivir y trabajar en esta situación”.

Estudios recientes han identificado otro obstáculo potencial en la equidad de la planificación familiar y la salud femenina, debido al acceso desparejo para quienes buscan comprar la píldora anticonceptiva conocida como Plan B.  

Después de años haciendo cambios, la FDA dice actualmente que no existen restricciones de edad o de identificación para comprar la píldora, la cual se puede poner en estantes accesibles junto a los medicamentos para el resfrío y la aspirina. Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Colorado se comunicaron con cientos de farmacias por todo el estado para verificar el acceso a las píldoras Plan B y encontraron que el 87 por ciento de las farmacias las tenían detrás del mostrador. Más de la mitad de las farmacias que vendían Plan B también dijeron que pedían una identificación para verificar la edad, lo cual va en contra de las reglas de acceso.

Plan B “debe estar fácilmente disponible a la venta, pero nuestras investigaciones identificaron numerosos obstáculos para obtenerla dentro de las farmacias. Estas restricciones no solo afectan a los adolescentes, sino también a todas las personas que podrían sentir vergüenza al tener que interactuar con un empleado de la tienda por algo relacionado con su salud reproductiva. La incomodidad psicológica puede resultar en retrasar o evadir la compra de un producto cuya eficacia está comprobada”, los investigadores escribieron.

El estudio sugiere capacitar mejor a los empleados de las farmacias y ampliar las normas actuales de la FDA para mejorar el acceso, pero no especificó quién debe trabajar para implementar estas soluciones.  

Mientras que los investigadores encontraron problemas similares de acceso entre las farmacias urbanas y rurales, también dijeron que, de los 64 condados en Colorado, 18 condados rurales no cuentan con un número de teléfono para ninguna farmacia.

Los proveedores de servicios de planificación familiar en Colorado dicen que continuarán su tarea mientras que los grupos de defensa se mantienen atentos a las negociaciones presupuestarias en Washington y a las acciones que tome la administración federal. Saben que algunas de las voces más enfáticas apoyan recortes adicionales, aun cuando los programas siguen amontonando evidencia del éxito.

“Sería de ingenuos pensar”, dijo Hassted del Instituto Guttmacher, “que en algún momento estaremos fuera de peligro”.

Michael Booth
Escritor
Denver, Colorado